Hoy se cumplen 20 años de la partida del gran poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1977). Susurremos uno de sus hermosos poemas…
La luciérnaga
Para José Alfredo Pérez Alencar, hijo
Un haiku de Matsuo Bashó, el haiyin de los haiyines,
canta:
‹‹Perseguida la luciérnaga / se esconde en la luna››.
Cierto, le digo al poeta del laúd de nácar, desde niño
descubrí sujetando las alas de la esmeralda en vuelo,
lo que llamais luciérnaga posada en la camelia, y nosotros
llamamos cocuyo engarzado a la ceiba, y también falena,
que existe un lazo de amor entre
la fosforecente luna y el refulgente cocuyo.
Conocí para no olvidarlo jamás ese lazo de amor
entre el astro y el insecto, porque
la luna me hablaba desde el cielo, y decía:
‹‹deja en paz la luciérnaga: me hace falta
esta noche para alumbrar mi fiesta
de todos los otoños››.
Obedecía el niño
como siempre a la luna. En la ventana principal
del cielo aparecía feliz la tímida luciérnaga.
Miraba sonriente al niño, y con suavidad
movía sus alas. Quería enviar desde
el reino esmeralda de sus ojos, un signo de
gratitud, un himno de esperanza.





