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Nueva revista en El Rincón del Haiku

Logo Rincon del Haiku

Con mucha alegría recibimos la noticia de que salió a la luz una nueva revista en el Rincón del Haiku, espacio cimero de la promoción y estudio del haiku en el mundo hispano parlante. Enhorabuena.

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A través del enlace,  podéis acceder a los tres apartados principales de “El Rincón del Haiku”: revista actual (contenidos nuevos), revista clásica (contenidos 2001-2016) y foros.

Además del foro y de la revista clásica que tantos años llevan siendo reflejo del haiku en castellano, hemos añadido una “Revista Actual”, en la que aparecen un buen puñado de nuevas series con grandes colaboraciones mensuales:

Haikus Infantiles: Coordinada por Vicente Haya

Espacio Luna Alfanje: Creada por Julia Guzmán y Jorge Giallorenzi (Argentina)

Nubes de paso: Haigas de Ángeles Hidalgo, Kaur

Senryu de estación: Creada por Jorge Braulio (Cuba)

Hijos de Kung fu: Creada por Frutos Soriano

En la orilla: Colección de haibun de Ángel Aguilar

Diente de león: Serie creada por Toñi Sánchez, diente de león

Actualidad: De todo un poco. Arrancamos con una entrevista a Léster Flores (Ediciones, Yoshino, Cuba)

La sección del foro “Revista ERDH: Contenidos” queda a vuestra disposición para acoger comentarios, reflexiones y preguntas que nos sirvan para seguir mejorando y creciendo junt@s en el haiku-dô.

Un fuerte abrazo, compañer@s.

El Equipo de Administración

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10 principios de la estética japonesa

Antes de que los estudios occidentales sobre estética dentro de la filosofía llegaran a Japón, éste ya había determinado algunos conceptos que más o menos definían la estética. Estos conceptos son abstractos y difíciles de definir en términos occidentales, al grado que expresiones que se transportan a los demás idiomas como tal. A continuación la definición de10 principios de estética japonesa y una definición aproximada de los mismos.

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1. Kanzo (簡素): Simpleza o eliminación de excedentes. Las cosas se expresan de una manera llana, simple y natural. Nos recuerda en no pensar en términos de decoración sino de claridad, un tipo de claridad que puede ser alcanzada a través de la omisión o exclusión de lo no esencial.

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2. Fukinsei (不均整): Asimetría o irregularidad. La idea de que el balance regulador en una composición por medio de la irregularidad y la asimetría es un precepto central de la estética japonesa. El enso (“círculo zen“) en la pintura, por ejemplo, es dibujado frecuentemente como un círculo incompleto, simbolizando la imperfección como parte de la existencia. En diseño gráfico también el balance asimétrico es dinámico y bello. Intenta ver (o crear) belleza a través de la asimetría balanceada. La naturaleza misma está llena de relaciones de belleza y armonía que son asimétricas y sin embargo balanceadas. Ésta es la belleza dinámica que atrae.

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3. Shibumi(渋味):  Bello siendo discreto, o ser precisamente lo que se tiene como propósito y no elaborado. Debe ser de una forma directa y simple, sin ser ostentoso. La simplicidad elegante, la brevedad articulada. En ocasiones el término se usa hoy en día para describir algo bello y minimalista, incluyendo tecnología y algunos productos de consumo.Shibui ( 渋い) literalmente significa “amargo”.

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4. Shizen (自然): Naturaleza. La ausencia de pretensiones o de artificio, un propósito completamente creativo y sin ser forzado. Irónicamente, la naturaleza espontánea del Jardín japonés que el espectador observa no es accidental. Es un recordatorio de que el diseño no es un accidente, incluso cuando intentamos crear un ambiente con sentimiento de naturalidad. No es la naturaleza cruda como tal, sino una con mayor propósito e intención.

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5. Yūgen (幽玄): Sutileza, belleza escondida, profundidad misteriosa, lo oculto. Un jardín japonés, por ejemplo, puede decirse que es una colección de sutilezas y elementos simbólicos. Fotógrafos y diseñadores pueden pensar en muchas formas de implicar visualmente más sin enseñar el todo, es decir, enseñar más enseñando menos.

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6. Datsuzoku (脱俗): Libertad del rigor o la fórmula. Escapar de la rutina diaria o de lo ordinario. Fuera de este mundo. Trascender de lo convencional. Estos principios describen la sensación de sorpresa y asombro cuando uno se da cuenta que puede ser libre de lo convencional. La profesora Tierney dice que el jardín japonés está en sí mismo “hecho de materias primas de la naturaleza y su logro en revelar la esencia de lo natural como una sorpresa final. Muchas sorpresas están a la espera a la vuelta de un jardín japonés”.

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7. Seijaku (静寂): Tranquilidad o una calma energizada, quietud, silencio, soledad. Se relaciona con el sentimiento que se tiene en un jardín japonés. El sentimiento opuesto al de seijaku sería el ruido y la perturbación. Llegar a una sensación de “calma activa” y quietud.

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8. Wa (和): Armonía, paz, balance. El kanji 「和」designa algo japonés o  hecho en japón, como en 「和食」(comida japonesa);「和室」, habitación japonesa; 「和服」, vestimenta japonesa; o「和傘」, sombrilla japonesa. La idea de armonía y balance es fundamental en la cultura japonesa y en las relaciones humanas. La armonía es el aspecto clave para desarrollar la sensibilidad en Japón. Estéticamente, wa es fundamental para cualquier buen diseño.

Ma

9. Ma (間): El vacío, intervalo de espacio o de tiempo. El concepto de ma puede encontrarse en muchas de las artes zen, incluyendo los jardines tradicionales y el ikebanaelteatro nohetcétera. Ma no significa el tipo de espacio vacío que está en el fondo; el vacío es frecuentemente preparado para ser un punto focal. Ma permite una sensación de energía o de movimiento dentro del diseño. Ma puede mostrarse en la música tradicional en forma de silencio o pausas. En ikebana la idea del vacío permite a cada flor respirar y también revela los contrastes y el balance del arreglo asimétrico.

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10. Yohaku no bi (余白の美): Apreciación de la belleza que se encuentra en lo tácito, lo implicado o lo que no se expresa en una obra de arte. Una idea moderna aproximada es “menos es más”. Su enfoque está en lo que se deja fuera. Se relaciona con la idea de ku (vacío) y mu (la nada). Se puede observar expresado en los jardines zen que consisten en grandes secciones de arena rastrillada o grava y en pinturas de tinta que dejan grandes porciones de papel sin tocar. El término literalmente significa “belleza de lo extra blanco”. Aunque el término data de hace siglos, todavía se puede escuchar hoy en día.

Fuente: Conoce Japón

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Hormigas

Ant on a Stone Mill

Shira ame ni hashirikudaru ya take no ari

Lluvia vespertina:
Las hormigas bajan corriendo
de los bambúes.

Jôsô

El toque de Zen aquí está en lo inexpresado y, por consiguiente, en el sentimiento más conmovedor de la unidad de nuestra vida con la de la naturaleza. Esto se siente en el atropellado descenso de las hormigas por los troncos de los bambúes, las mismas hormigas que parecían haberse pasado el día subiendo por ellos.

Ari nagasu kodo no ôame to nari no keri

Arrecia más la lluvia,
arrastra
las hormigas.

Kuson

Más que una expresión de piedad por las hormigas, es una descripción de la lluvia de verano. Podemos decir lo mismo, incluso de la siguiente por Gyôdai:

Yukue naki ari no sumika ya satsukiame

No hay dónde ir…
El nido de las hormigas
bajo la lluvia estival.

Haari tobu ya fuji no susono no koie yori

Vuelan hormigas aladas,
desde la casita,
hasta el pie del Monte Fuji.

Buson

Este puede ser una reminiscencia de los comienzos de Sôshi. Las hormigas aladas, una casa pequeña, el Monte Fuji: he aquí una graduación del tamaño, una relatividad que muestra el sentido de la mera cantidad. En estos versos hay un misterio semejante al de Alicia en el país de las maravillas, pero no tan obvio.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido, Tokyo, 1962.
versión libre: JB

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Erizamientos, desolaciones, pasmos y alegrías

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Hace ya algunos años, escribí estas listas de asombros, como una evocación de aquellas que la escritora japonesa Sei Shonagon incluyó en su obra El Libro de la Almohada (Makura no Soshi). Ojalá que las disfruten.

ERIZAMIENTOS

Llora un niño, de noche, en el asilo de ancianos.
Metes la mano en un tronco podrido y algo chilla.
Entre el susurro de la mata de güira, esa lechuza.
Alguien cantando una tonada oculta en la niñez.
Las hojas secas. El oleaje del mar a tus espaldas.
Al apagar la luz, el aleteo de un ser desconocido.

***

DESOLACIONES

Llegar a viejo sin haber visto nunca un manatí.
Que mueran locos porque los cuerdos roban mantas y viandas.
Echando al mar las cálidas cenizas de una amiga.
Decir que no, sin entender de qué se estaba hablando.
Decir que sí, y luego reprocharle al del espejo.
Al despertar el primer día sin madre, oír que la llaman.

***

PASMOS

Los Reyes Magos, con tantas bicicletas, no leen tus cartas.
Soñar con grullas y despertarse en medio de una batalla.
Que tu maestro alce la vista al cielo, enmudecido.
Un huracán atraviesa dos veces el mismo pueblo.
No era una sábana en el patio la grácil aparición.
Saber, ya viejo, que ella también estaba enamorada.

***

ALEGRÍAS

Comer guanábana mirando una comedia de Buster Keaton.
Una estrella fugaz donde se alzaba el nubarrón.
En la sequía, un vecino te ayuda a cargar agua.
Sabías el nombre y habías visto la flor: hoy los reúnes.
De la ciudad, en época de asaltos, volver ileso.
Una gran nube que mitiga el sofoco; entonces, llueve.

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Los espíritus del río

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Kawataro no koi suru yado ya natsu no tsuki

Los espíritus del río,
amándose en su morada.
Luna estival.

Buson

Buson siempre estaba buscando nuevos temas, o aristas nuevas en los temas antiguos. La luz de la luna sobre el agua parece el lugar apropiado para que esas extrañas criaturas realicen sus travesuras maritales.

Fuente:
R.H. Blyth: A History of Haiku. Volume One. Hokuseido. Tokyo, 1984
Versión libre: JB

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Lirismo y erudición

basho el pais uruguay

Juan de Marsilio
6 de mayo del 2016

MATSUO Bashô (Japón 1644 -1694) fue un gran poeta japonés, cultor y renovador del haiku (forma poética breve, con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, que capta un instante del paisaje). Vivió al comienzo del Shogunato del Clan Tokugawa (1600-1868), que marca el período premoderno del Japón, y no su Edad Media, como suele afirmarse. De origen campesino, llegó a ser un célebre poeta y erudito con numerosos discípulos sin perder su sencillez, como lo muestra el buen humor con que afrontó las precarias condiciones en sus viajes, a pie durante su última década de vida (Piojos, pulgas./ Y un caballo que orina/ junto a mi almohada). O la decisión de no comentar nada más tras apuntar, acerca de un paraje, unos versos de otro poeta, porque hubiera sido “añadirle otro dedo a una mano”. Su poesía está influida por el Zen, el Taoísmo y la tradición literaria china y japonesa. Se convirtió en “laico consagrado” Zen y esa condición intermedia entre hombre común y monje lo llevó a decir de sí mismo que era como un murciélago, mezcla de cuervo y ratón.

Viajaba para contemplar la naturaleza. El destino de la peregrinación era, por ejemplo, contemplar la luna llena desde cierta montaña o ante tal o cual bahía. Ya desde ahí debe entender el lector occidental que el concepto de la naturaleza y su contemplación es, para este poeta y su cultura, muy peculiar. El paisaje dispara un proceso múltiple, que cuaja en poemas breves y a menudo enigmáticos, que reflejan a la vez el pintoresquismo del paisaje, la trascendencia esencial de la naturaleza —como dice Bashô, “el ingenio del Creador”—, la afectividad del poeta —lo que toca también el sentir del lector que sepa entrar en el juego—, la tradición literaria e histórica y, por último pero no menos importante, las ricas relaciones sonoras y conceptuales que la lengua japonesa permite.

Asombra el lirismo y la erudición de estos diarios de viaje, condensado de pronto en poemas tan breves como magistrales: Se va la primavera,/ lamentos de pájaros lágrimas,/ en los ojos de los peces. O este otro: Sol en invierno/ mi sombra se congela/ sobre el caballo.

Bashô es sencillo y generoso como maestro y compañero de viaje. Tal es su amabilidad que no sólo consigna los poemas que las alternativas del viaje le provocan, sino también los que escriben sus compañeros. Esto, y las constantes referencias a mil años de poesía china y japonesa, pueden ser una buena guía para que el lector de Occidente comience a recorrer la literatura del otro extremo del mundo. Las referencias a la mitología, así como también a la narrativa del Japón medieval, muestran una constante asociación entre heroísmo y sensibilidad afectiva, moral, religiosa y estética, que sin embargo no logran detener la violencia y la crueldad, vividas como destino. Esto tal vez ayude a comprender —que no a justificar ni a tolerar— algunos crímenes japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

La traducción, el prólogo y sobre todo las notas de Alberto Silva y Masateru Ito son un prodigio de cuidado y paciencia docente para guiar al lector por entre la densa red de citas y alusiones que cruza estos relatos de viajes, así como también para explicar todas las peculiaridades etimológicas del japonés —tan rico en sugerencias poéticas en la estructura de los topónimos y nombres propios— que se pudieran perder en la traducción.

DIARIOS DE VIAJE, de Matsuo Bashô. Fondo de Cultura Económica, 2015. Buenos Aires, 196 págs. Distribuye Gussi.

Fuente: El País

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Albaricoque en flor

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Akindo wo hoeru inu ari momo no hana

Al mercader
le ladra el perro.
Albaricoque en flor.

Buson

Esta es una estampa de una pequeña aldea en primavera. Parecìa que el vendedor iba a entrar en la casa y el perro que dormitaba a la entrada, súbitamente, comienzó a ladrar. Surgen preguntas: ¿Cuál es la (indudable) conexión entre el perro que le ladra al vendedor y los albaricoques florecidos que cuelgan de los muros por doquier? ¿También las flores, a su colorida manera, están ladrándole a todos y cada uno? ¿Está el perro floreciendo a través del sonido y así expresa su participación en el flujo a través del cual colmamos la ley de nuestro ser? He aquí un pasaje del Saikontan* que tiene un enorme parecido con los versos de Buson:

Los ladridos de un perro en una aldea de albaricoques florecidos;
El canto de un gallo entre las moreras.

Y en otro pasaje del mismo libro, hay una insinuación del sentimiento que quizás animó a Buson a escribir dichos versos:

El ladrido de los perros y el cantar de los gallos tras las vallas de bambú me elevan al reino de las nubes.

*Escrito por Hang Ming Ying (1575-1619)

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Sonarse la nariz

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Tebana kamu oto sae ume no sakari kana

Alguien se suena
la nariz con la mano.
Ciruelo en flor.

El sonido, corto y definitivo, agudiza de momento el sentido del olfato de Bashô, ya que fue súbitamente consciente de lo que estaba haciendo en uno de esos días, aspirando el aroma de las flores de ciruelo y absorbiendo su leve y profundo blancor. Lo que impresionó a Bashô fue el hecho de que sonarse la nariz con la mano no le pareció algo sucio o poco caballeroso, sino que lo toma tal cual fue, una acción, un sonido, un fenómeno de la naturaleza, no separado en su esencia de la vista y el olor de las flores de cerezo.

He aquí un verso de Issa que va más allá que el de Bashô:

Hatauchi ya tebana wo nejiru ume no hana

Arando el campo…
Se limpia la mano mocosa
en las flores de cerezo.

Hacerlo en un fino pañuelo de batista está bien, pero no en las sobresalientes ramitas floridas. En verdad Wordsworth dijo:

Y la costumbre te cubre con su pesantez
helada y honda, casi como la vida.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Cierra los ojos

V0015870 A blind man holds out his hat to beg, while a young girl cla Credit: Wellcome Library, London. Wellcome Images images@wellcome.ac.uk http://wellcomeimages.org A blind man holds out his hat to beg, while a young girl clasps her hands in prayer. Mezzotint by G. Maile after C. Francis. By: C. Francisafter: Georges MailePublished: - Copyrighted work available under Creative Commons Attribution only licence CC BY 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Cierra los ojos
para hablar con su padre
la hija del ciego.

Kaishi

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Hokusai

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En su libro Espejos -Una historia casi universal-, el escritor uruguayo Eduardo Galeano nos dejó una sintética estampa de Katsushika Hokusai. Que su lectura sea una incitación para conocer más acerca de la vida y la obra de este genio del arte japonés.

***

Hokusai, el más famoso artista de toda la historia del Japón, decía que su país era tierra flotante. Con lacónica elegancia, él supo verla y ofrecerla.

Había nacido llamándose Kawamura Tokitaro y murió llamándose Fujiwara Iitsu. En el camino, cambió de nombre y apellido treinta veces, por sus treinta renacimientos en el arte o en la vida, y noventa y tres veces se mudó de casa.

Nunca salió de pobre, aunque trabajando desde el amanecer hasta la noche creó nada menos que treinta mil pinturas y grabados.

Sobre su obra, escribió:

De todo lo que dibujé antes de mis setenta años, no hay nada que valga la pena. A la edad de setenta y dos, finalmente he aprendido algo sobre la verdadera calidad de los pájaros, animales, insectos y peces, y sobre la vital naturaleza de las hierbas y los árboles. Cuando tenga cien años, seré maravilloso.

De los noventa no pasó.

Eduardo Galeano

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