La tos del viejo
que recoge cerezas
Anochecer
Anochecer
La tos del viejo
que recoge cerezas
Desde el pasado viernes, el público habanero tiene la posibilidad de apreciar las hermosas obras del artista japonés Shu Kubo. Están realizadas con la técnica del papel calado (Kirié). Se trata de piezas elaboradas con mucho refinamiento y sensibilidad. El ciclo de las estaciones, instantes de la vida cotidiana, son algunos de los temas que interesan a este creador al que tuve el honor de conocer hace unos días, cuando visitó la Universidad de las Artes-ISA.
Invito a las amigas y amigos del haiku en Cuba a disfrutar esta peculiar manifestación del arte y la cultura japonesa. La muestra está abierta en la galería Carmen Montilla, en la Plaza de San Francisco de Asís, Habana Vieja. ¡Allí nos vemos!
La luz del alba…
Un cuerpo que encontró
ya su silencio.
Lucrecia Linares
(Consolación del Norte, Pinar del Río)
Es una flor exótica como una flor de loto,
de cuerpo diminuto y ambigua gracia rara;
oirán maravillosa de la sagrada Kioto
o una musmé adorable de un lindo Yosiwara.
Canta en la fantasía de una visión chinesca
el suave encanto mágico de su reír sonoro,
mientras su cabellera con gracia niponesca
sujeta con los largos alfileres de oro.
Lucen los crisantemos en los lindos jarrones;
en los biombos, bordados de extrañas creaciones,
al sol con lengua enorme amenaza un dragón.
Y en tanto que ella apura el té de su tacita
yo sueño, contemplando risueña su carita,
que es una muñequita de laca del Japón.
Regino Pedroso
(Cuba, 1896 – 1983 )
Ipil ipil*
Algo que zumba y calla
en la hendidura
*Ipil ipil: Leucaena leucocephala. Especie arbórea perteneciente a la familia de las Leguminosas o Fabáceas. En Cuba también se le conoce como aromo blanco.
No creo en mis ojos
sino en lo que ven
No creo en mi lengua
sino en el sabor
No creo en mis dedos
sino en lo que palpan
No creo en mi oído
sino en los susurros
En mi nariz no creo
sino en el aroma
Creo en el viento
que seguirá soplando
cuando me vaya
Le tapa el rostro al hijo
para atravesar
el largo túnel.
Un atávico gesto el de esta madre: para evitarle al niño el pavor de la negrura que se le viene encima, lo sumerge en la cálida tiniebla que engendra su propia mano. El testigo de la escena, como la madre, sabe que no todas las oscuridades son iguales.
Fuente:
Apocryphal Blyth`s excerpts. Hokuseido. Tokyo, 1950. Hokuseido. Tokyo, 1950.
Versión libre: JB
…Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.
***
La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se desplaza diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. Entonces, ¿para qué sirve la utopía? Para eso: sirve para caminar.
Eduardo Galeano
(Montevideo, 1940-2015)





