Fue un lindo día. Había llovido y los gatos estaban sentados en la ventana. Se me alumbró el bombillito de realizar un haiku. En ese momento, mi mamá me estaba apurando para dormir. Yo estaba organizando las cosas para la escuela, pero así con todos esos obstáculos, me senté muy tranquila y escribí:
Ejercicio Experimental de Artistas Japoneses
“Makuri Hirogeru”
-Expandir, Extender. Estirar-
Para saludar a la Duodécima Bienal de La Habana, un grupo de jóvenes artistas japoneses de vanguardia intenta explorar sus posibilidades y potencialidades, absorbiendo la esencia de Cuba y combinando las obras del renombrado diseñador Kiyoshi Awazu (1929-2009) con las propias.
La motivación fundamental de esta experiencia es la obra del Sr. Awazu quien una vez expresó lo siguiente:
“He tomado la decisión, no solo de eliminar las límites en el campo de la representación, sino también de eliminar las clases, clasificaciones y disparidades de las artes. A eso llamo, “MAKURI HIROGERU (expandir, extender y estirar).”
El proyecto pretende superar las barreras impuestas por las diferencias nacionales, culturales, económicas y, a través de la creación transdisciplinaria, hacer ver los valores universales que comparten la cultura cubana y la japonesa.
El grupo está encabezado por Ken Awazu, director y productor, hijo de Kiyoshi Awazu. Lo integran además: el compositor y guitarrista Shin Sasakubo; el diseñador y artista Tomoyuki Washio; y el performer e intérprete de zampoña Daisuke Aoki.
Como parte fundamental del proyecto, desde hoy, en la Casa de Asia, está abierta al público la muestra de carteles e impresos de Kiyoshi Awazu. Habrá también performances por las calles de la Habana Vieja y los artistas visitarán la Universidad de las Artes para intercambiar con artistas y estudiantes de arte.
La Embajada de Japón, la Casa de Asia y la Universidad de las Artes nos invitan a participar en esta interesante programación:
-Inauguración de la Exposición: “Makuri Hirogeru” y Performance (live-painting).
Jueves 4 de junio, a las 4:00 pm.
Lugar: Casa Museo de Asia
-Charla Demostrativa-Taller
Sábado 6 de junio, a la 1:00 pm.
Lugar: Casa Museo de Asia
-Concierto y Performance
Sábado 6 de junio, de 3:30 pm a 5:00 pm
Lugar: Calle de Madera, Plaza de Armas, Habana Vieja
-Concierto del guitarrista Shin Sasakubo
Domingo 14 de junio, a las 5:00 pm
Lugar: Casa del Alba Cultural
-Charla Demostrativa-Taller
Sábado 20 de junio, a la 1:00 pm
Lugar: Casa Museo de Asia
La Habana está invadida ahora mismo de robles blancos que alegran casi cualquier lugar al que se mire, no importa si es una calle que sale al Malecón, un parque o una esquina atravesada por un latón de basura. El de la bicicleta pasa y ni se da cuenta de que camina sobre una lluvia de flores. La gente va y viene con ajetreado paso mientras le caen encima botones rosados. Un gorrión sacude las alas antes de echarse a volar y avienta millones de minúsculas partículas de polen. Hay alfombras tornasoladas sobre el césped de la ciudad. ¿Quién dice que en Cuba solo hay dos estaciones, el verano y el invierno? Deténgase aquí y véalo. Es mayo y tenemos primavera.
Un maestro del kirie en La Habana Vieja
Por Virginia Alberdi
La renovación de una de las técnicas ancestrales del arte japonés, el llamado kirie, se ha convertido en una de las razones de vida de Shu Kubo, creador que en las últimas décadas ha ganado connotación internacional al mostrar una estética rigurosa en sus obras realizadas a base de papel recortado.
Presente en la inauguración de la exposición Japonismo en papel, que se exhibe en la Casa Carmen Montilla, de La Habana Vieja, bajo los auspicios de la Embajada de Japón en Cuba y la Oficina del Historiador de la Ciudad, Kubo accedió a explicar en un taller el componente artesanal de la técnica.
Pero, como se sabe, la maestría no solo radica en el oficio, sino en la capacidad para transmitir reflejos y sensaciones en las obras. Y eso es lo que se admira en la serie desplegada en la galería: la connotación simbólica de los paisajes naturales o intervenidos por el hombre, e incluso la sublimación de estados anímicos que trascienden la mera representación figurativa.
Desde los pabellones y jardines de Kioto hasta la composición gráfica de estilo pop que juega con la palabra arigato (gracias en japonés) Kubo despliega un formidable poder de síntesis que equilibra la perspectiva con la articulación de planos geométricos.
No es casual que el artista se sienta deudor del gran Hokusai ni que por momentos recuerde las texturas del grabado tradicional nipón, el ukiyo-e. Por cierto, el Museo Nacional de Bellas Artes posee una colección de grabados de este tipo, la cual fue vista el año pasado como parte de la agenda conmemorativa de los cuatro siglos de la llegada del primer japonés a Cuba.
A todas estas, entre el ukiyo-e y el kirie existe un punto de contacto en la técnica de realización, y es el uso de instrumentos cortantes, uno sobre la madera y el otro sobre el papel.
Pero el papel que utiliza Kubo no es cualquiera. Fiel a la tradición del kirie, el soporte de las obras es un tipo de papel llamado washi, manufacturado a partir de fibras locales que consiguen tanto una muy fina textura como una asombrosa consistencia, mucho mayor que el papel fabricado con pulpa de madera.
Generalmente se utiliza en la actualidad en ediciones especiales de libros. Las tonalidades diferentes se avienen con la necesidad de restauración de documentos antiguos. Su excepcional capacidad de resistencia fisicoquímica lo hace irremplazable en este campo.
La singularidad del washi fue reconocida por la UNESCO en 2014 como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.