-¿Cómo se escribe?-
le pregunta el gendarme
al infractor.
Kaishi
Hubo un tiempo en que los policías japoneses no eran muy letrados. Algunos se veían en apuros a la hora de multar. Bajo el tono autoritario con que éste pregunta se desliza, casi imperceptible, un temblor que pone en evidencia la vergüenza que siente por su ignorancia.
Otro, del mismo autor:
Aunque es de Nago,
el policía no escucha
sus argumentos.
Por su acento descubre que el agente es de Okinawa, le pregunta y ¡ambos nacieron en el mismo pueblo! Pero el representante de la ley no se ablanda con sus acongojadas invocaciones a la tierra natal. Así aprende el compatriota que no hay peor cuña que la del mismo palo.
Fuente: Apocryphal Blyth`s excerpts. Hokkuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB
Esta es una noticia que se publicó hace dos años, pero al releerla me pareció útil compartirla, ya que aspiramos a promover cuantas experiencias puedan contribuir a que se practique la escritura del haiku en Cuba. En los últimos días, he publicado varios mensajes dedicados al haiku que escriben nuestras niñas y niños. No está mal entonces recordar cómo lo hacen las niñas y los niños japoneses. Saludos desde la Zona 1 de Alamar.
JB
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Niños poetas de Japón nos ayudan a encontrar la inocencia El especialista Vicente Haya seleccionó 160 composiciones de pequeños de cinco a 11 años
Ericka Montaño Garfias
Periódico La Jornada
Martes 3 de julio de 2012, p. 5
Haiku, composición poética de origen japonés que consta de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente. Esa es la definición que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española. Ahora Vicente Haya, especialista en cultura japonesa, ofrece a los lectores la compilación La inocencia del haiku: selección de poetas japoneses menores de 12 años, publicado por la editorial Vaso Roto.
Haya (Sevilla, 1962) es autor de más de 30 libros sobre nipología e islamología, muchos de éstos han sido dedicados al haiku: Santôka (70 haikus esenciales), El corazón del haiku (La expresión de lo sagrado), El espacio interior del Haiku, Haikus japoneses de vuelo mágico o Haiku-dô.
Un pequeño de seis años, autor de este haiku
Compromiso con los lectores
En La inocencia del haiku, cuya traducción estuvo a su cargo junto con Yurie Fujisawa, Haya escribe en el prólogo cómo desde 1992 se interesó por indagar en la expresión de lo sagrado en el haiku japonés.
Ahora, añade, contraigo un nuevo compromiso editorial con mis lectores al reiniciar con ellos este camino del haiku paso a paso, desde la mirada de los niños, sin tantas palabras, sin tantas explicaciones, sólo haikus, pero minuciosamente seleccionados para que cumplan con su función, como las dosis precisas de una medicina. Y son 160 dosis, 160 haikus cuyos autores tienen entre cinco y 11 años.
El origen del volumen se puede encontrar en una investigación que se inició en 2004, publicada como El espacio interior del haiku, 47 claves del haiku bien construido, en el que incluyó haikus de niños japoneses, entre haikus de Shiki, Buson y Basho. Esos tres haikus de niños los comenté a conciencia, exactamente como hice con el resto de los de la antología.
Sin embargo, reconoce que la mezcla entre autores reconocidos y los haikus de niños fue recibida muy bien en Occidente, pero resultó francamente mal acogida entre los japoneses, particularmente entre los académicos. Les pareció algo remotamente parecido a una burla, una falta de sensibilidad o de inteligencia crítica.
La razón: no se considera el haiku escrito por los niños como algo de valor en sí mismo. No es más que parte de la educación básica japonesa y prueba que se está haciendo lo posible por consolidar las bases de la pervivencia de su cultura en el tiempo. Nada cuyo resultado pueda ponerse, ni en el mejor de los casos, al nivel de los grandes poetas del haiku.
Vicente Haya pone en entredicho las razones de los académicos japoneses, al incluir en su prólogo un haiku de Buson y otro de un niño de nueve años, y reta al lector a descubrir quién es el autor de cada uno.
Por supuesto que el haiku es una técnica, pero muy sencilla, y por supuesto que es un arte, pero al alcance de todo aquel que tenga sensibilidad. En realidad, el haiku es sobre todo plasmación de una inocencia no perdida o recuperada.
Un verdadero haijin (poeta del haiku), dice más adelante, lo primero que debe hacer es bus-car la inocencia dentro de sí. Solo o con ayuda. El haiku que hacen los niños puede ayudarnos a encontrarla.
Para Haya, el haiku no son sólo palabras, y para escribirlos es necesaria una mirada limpia, el saber estar sin esperar nada es esencial, la ausencia de juicio al género humano es esencial. Todo es necesario en el haiku.
Y la mirada de los niños es así, y nos enseñan también a seleccionar de entre la infinidad de objetos poéticos que nos rodean los asombros más elementales, los que pasan más desapercibidos.
Poco a poco, escribe el compilador, los niños van enfermando de nuestras mismas enfermedades, la del consumismo, la del egoísmo, también la de la estupidez, pero mientras hacen ese proceso de pérdida de la infancia aún son capaces de extraordinarias apreciaciones, como podremos comprobar en esta antología. Gracias a lo que estos niños japoneses sintieron alguna vez, y dejaron por escrito, ahora nosotros podemos recuperar esa inocencia que un día perdimos. Ni se sabe ya hace cuánto tiempo.
Ahora, La inocencia del haiku pertenece a ese género de libros que prácticamente es imposible encontrar en las librerías japonesas, en las que sí es posible comprar libros de haikus para niños… escritos por adultos.
Quienes visiten la galería de arte comunitario Espacio Altamira encontrarán un ambiente de sensibilización plástica y literaria; como una posibilidad para sentir, reflexionar y sentir una vez más: espiral insaciable que libera.
Una singular muestra de la poesía tradicional japonesa del Haiku se hizo presente en La Habana, a través de la mirada de adolescentes cubanos, que en pintura y poemas supieron captar el ancestral espíritu nipón sobre la sensorialidad de la naturaleza.
Y no podía ser mejor el homenaje a Matsuo Bashō (nacido como Matsuo Kinsaku, Ueno, 1644 – Osaka, 28 de noviembre de 1694), el poeta más famoso del período Edo de Japón, quien durante su vida fue reconocido por sus trabajos en el Haikai no renga y considerado como uno de los cuatro grandes maestros del Haiku, junto a Yosa Buson, Kobayashi Issa y Masaoka Shiki. Bashō cultivó y consolidó el Haiku con un estilo sencillo y con un componente espiritual.
Precisamente la galería de arte comunitario Espacio Altamira, en la urbanización capitalina de El Vedado, acoge sobre sus paredes los poemas y las pinturas sobre estos realizadas por las miradas tiernas e inquietas de Leyanis Arbolaez Rodríguez, Lucía Bordón Pardo, Olivia Peña Casanave y Paula Peña Casanave, de la escuela secundaria básica Guerrilleros de América, de Plaza de la Revolución, que integran el Taller “En clave de Haiku”, dirigido por el profesor Jorge Braulio Rodríguez, decano de la facultad de artes visuales del Instituto Superior de Arte (ISA).
Braulio Rodríguez señala a Granma Internacional que el Taller está diseñado como una actividad complementaria para la formación de valores en niños y jóvenes interesados por el arte en sus distintas manifestaciones.
Puntualiza en particular que los procesos sensitivos, intelectuales y expresivos que acompañan la creación y apreciación critica de este género poético, nacido en Japón en el siglo XVII, resultan afines con aquellos que construyen el trasfondo poético de la plástica, el teatro, la música, la danza y el audiovisual.
Al preguntársele por esta sorprendente forma de expresión nipona, nuestro interlocutor explica que el Haiku tradicional es, por su propia índole, una peculiar opción para desarrollar capacidades de lectura, a partir de las vivencias personales, del contacto con la naturaleza. “Aquí el poeta le presta su voz a la naturaleza para que esta se exprese”, acota.
Indica que una denominación clásica postula que el “Haiku es simplemente lo que está sucediendo en este momento en este lugar…”; partir del aquí y ahora, como puntos de arranque para la creación; mantenerse alerta frente a las disímiles incitaciones de los mundos que somos y construimos son solo algunas de las muchas posibilidades al alcance de quienes transitan los senderos del Haiku.
Significa que Octavio Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990, nos recuerda cómo a partir de Bashō, “el Haiku se convierte en la anotación rápida, verdadera recreación de un momento, exclamación poética, caligrafía, pintura y escuela de meditación, todo junto”.
El Decano de la facultad de artes visuales del ISA tiene la intención de extender este Taller a otras escuelas, esfuerzo que considera importante en la educación artística de niños y jóvenes, y que será “la base después del edificio de la ética y los valores que en ellos queremos sembrar y desarrollar”, afirma.
Así pues quienes visiten la galería de arte comunitario Espacio Altamira encontrarán un ambiente de sensibilización plástica y literaria; como una posibilidad para sentir, reflexionar y sentir una vez más, espiral insaciable que libera.
…Y nos vimos. El espacio Altamira se llenó de muchachas y muchachos atraídos por esta peculiar manifestación de la cultura contemporánea. Patricia Machín, que encabeza el grupo Cosplay Habana impartió una charla sobre el tema y respondió las preguntas del público. Antes, durante y después, fotos, fotos, fotos…
Mañana viernes 26 de junio, a las 7:00 pm inauguraremos una muestra de haikus y pinturas realizadas en el taller de la Escuela “Guerrilleros de América”. Lucía, Leyanis, Olivia y Paula son las principales expositoras.
Además se presentará un cuaderno único, con haikus ilustrados por artistas de diferentes generaciones.
En los próximos días publicaré más detalles e imágenes de esta experiencia formativa.
Programa de la muestra En Clave de Haiku
Inauguración
Viernes 26 de junio
Hora: 7:00 pm
Charla: Por la senda de Bashô
MSc. Jorge Braulio Rodríguez
Martes 30 de junio
Hora: 4:00 pm
Charla: Recorrido por la arquitectura japonesa
MSc. Luisa Lourdes Rodríguez Betancourt
Jueves 2 de julio
Hora: 4:00 pm
Presentación del Proyecto Habana Cosplay
Sábado 4 de julio
Hora: 4:00 pm
Taller Abierto de pintura-haiku (Haiga)
Miércoles 8 de julio
Hora: 3:00 pm
Clausura
-Proyección de anime
Sábado 11 de julio
Hora: 6:30 pm
Todas estas actividades se realizarán en:
Espacio Altamira
Calle O, No. 58
Entre 19 y 21, Vedado, La Habana
(Frente al Hotel Nacional)
…Jardines en el mar, islas de rosas llamaría yo a las Canarias, dueñas de las más bellas flores de este mundo. Y no hablo ahora de otra cosa que la ya vista por mis ojos, y ojos tan recelosos que dudaban de lo que estaban viendo.
Otras muchas flores se dan también por estas riberas, y tan fácilmente, que crecen casi sin cultivo y sin suelo donde agarrarse: en el repliegue de unas breñas, en el pretil de un muro, a la orilla de todos los caminos.
Las callas, de esbeltez aristocrática, asoman a granel y en cualquier parte; pero en ese descenso a los caminos de los hombres perdieron nombre y elegancia y se las conoce por un apelativo atroz: el de orejas de burro… Mala suerte.
El bouganville o buganvilia alcanza en estos lares estatura de árbol, y otro tanto sucede con la hortensia, cuyos macizos rebasan fácilmente la frente de una persona. Del magnolio no hablo, ni de la camelia; ambos son, en los pensiles tinerfeños, árboles de membruda corpulencia.
El lirio sanjuanero florece en todas las laderas, y en el monte de las Mercedes arraigan las violetas como la misma hierba.
Allí, el hibisco y el geranio; allí, el clavel campante y la azucena cándida, y flores nuevas, sin nombre todavía, y flores viejas, cuyos nombres de olvidaron. Allí, todas las flores, y todas en la menos tierra y la menos agua; las flores, porque sí, porque lo quiso Dios, como diría el licenciado Núñez de la Peña.
Pero las rosas fueron mi delicia; no dejaron de serlo aun cuando las viera en abundancia y, por ello, tal vez, desposeídas del primer encanto irreal con que me sorprendieron…
Pero no; ellas, como la tierra que las sustentaba, conservaron siempre su prestigio de presencia milagrosa, su atractivo de bien perdido y vuelto a hallar, su vigencia legendaria.
Hoy, que estoy lejos, cuando pienso en las Islas, veo, primero que todo, sus rosas. Se quedaron por siempre en mi memoria como la fórmula mágica con que torno a formarlas en todos los meridianos de mis sueños.
Más que el Teide, cantado y recantado, son para mí las rosas signo del Archipiélago. Aun en aquellos terrones donde ni la grama apunta, diríase que hay una como rosa inmanente: la que nació una vez o nacerá algún día, o es solo -como la isla de San Borondón- el espectro de otra rosa hermana.
Dulce María Loynaz
(La Habana,1902 – 1997)
Pinturas: Francisco Bonnín Guerín
(Puerto de la Cruz, Tenerife, 1874 – Barcelona, 1963)
Fuente:
Dulce María Loynaz: Un Verano en Tenerife. Editorial Cauce. Pinar del Río, 2014