Category Archive: Sin categoría

En un balance

Maniquíes y comparsa_Tinta sobre papel_1980

Jefe inexperto:
no esperó ni un semestre
para engordar.

En un balance:
-¿Cuál gerente incumplió
su plan de engorde?

Extravagante:
diez años de intendente
y sigue flaco.

Kaishi

Share

Occidente y Japón, romance con buenos augurios

Contrapartida: El Baron Tsunayoshi Megata, en los años veinte del pasado siglo, llevó el tango A Japón.

Contrapartida: El Baron Tsunayoshi Megata, en los años veinte del pasado siglo, llevó el tango a Japón.

NIPOMANIA. La cultura japonesa ya es otra pasión argentina; lo demuestran lanzamientos editoriales y una movida independiente

Diana Fernández Irusta

Ni livianos ni pesados: con algo de rugosidad suave, los tazones son discretos, sólidos. La mujer los deposita sobre la mesa. Abre una pequeña lata, saca dos cucharadas de té, las distribuye, vuelca el agua humeante. Sin apuro (tampoco con morosidad; en sus gestos reina la medida justa), toma un cepillo de bambú y sacude levemente: el té verde toma una consistencia espumosa, que se transformará en un sabor neto, lejanamente ácido, ajeno a las estridencias. Exquisito.

La mujer se llama Amalia Sato y en una escueta versión de la tradicional ceremonia del té es capaz de traducir la esencia de la cultura japonesa. No en vano su nombre, asociado tanto a la traducción como a la revista Tokonoma, es inseparable de la fascinación que este universo ejerce sobre el público argentino. Un atractivo que no hace más que crecer: a los lanzamientos que algunas editoriales locales eligieron para este fin de año (obras de Kobo Abe, Minae Mizumura y Matsuo Basho) se suma el circuito de aficionados al teatro kamishibai y los cada vez más solicitados cursos de escritura japonesa. Por no hablar de la pasión por Haruki Murakami, cuyas dos primeras novelas (un ingreso a la gestación de su estilo literario) publicó Tusquets el mes pasado. O la intensidad del “Japón pop” del manga y el animé (historietas y dibujos animados para seguidores sin edad).

Sofisticado y universal

“No es algo que ocurra exclusivamente en la Argentina -comenta Sato-. Japón ya forma parte de la mentalidad occidental.”

Quizás por eso a Ryukichi Terao, hispanista, traductor y doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tokio, no le sorprende la fidelidad con que muchos lectores argentinos aguardan la llegada de una nueva obra de Kobo Abe. Este escritor japonés, suerte de Kafka oriental que a mediados del siglo XX recreó un universo literario siniestro y extraño, es el autor de El mapa calcinado, libro que ya está en las librerías y que es la cuarta traducción de Abe que Terao realiza para la editorial Eterna Cadencia.

“A pesar de que gran parte de lo que estamos traduciendo fue escrito hace cincuenta años, no ha perdido la frescura para lectores actuales, sean japoneses o argentinos -asegura Terao, vía mail, desde Tokio-. El mundo abeano es un reflejo perverso de la modernidad, caracterizada por una soledad y alienación que estamos lejos de superar. Mientras haya lectores conscientes de la crisis que estamos enfrentando en el mundo moderno, las novelas de Abe seguirán ejerciendo un encanto particular.”

La herencia de la madre, de Minae Mizumura, es otro lanzamiento, en este caso a cargo de Adriana Hidalgo. Esta editorial tuvo un papel importante en la introducción de las letras japonesas en nuestro país. Según recuerda Amalia Sato, el poeta, ensayista y traductor Edgardo Russo, fallecido a mediados de este año y responsable en una época del sólido catálogo de Adriana Hidalgo, fue quien se empecinó en editar El libro de la almohada, de Sei Shônagon, cuando todavía no era tan frecuente la circulación de literatura japonesa en la Argentina. Eran fines de los años 90, se había estrenado en Buenos Aires Escrito en el cuerpo (film de Peter Greenaway inspirado en la obra de Shônagon) y el talentoso Russo pudo “ver” el potencial de esos relatos traducidos para el público local.

En lo que hace a La herencia de la madre, su autora explora dos temáticas particularmente conflictivas en la sociedad actual: la feminidad y la ancianidad (en la ficción, una mujer madura debe afrontar, casi simultáneamente, el divorcio y la decadencia física de su madre).

Un recorrido muy distinto es el que propone Diarios de viaje de Matsuo Basho. Considerado uno de los maestros del haiku (poemas muy breves, por lo general basados en el registro de la naturaleza y la yuxtaposición de dos ideas o imágenes), Bashô vivió en el siglo XVII y, pese a ser un neto urbanita, decidió recorrer a pie el Japón: de esa experiencia se nutren los Diarios de viaje.

Alberto Silva, poeta, ensayista, traductor, autor de la antología El libro del haiku (Bajo la Luna) y gran difusor del budismo zen a nivel local (www.zenba.com.ar), es uno de los traductores de la edición que acaba de lanzar el Fondo de Cultura Económica. “Sin haberlo buscado -comenta- esta edición de los Diarios de Basho prosigue el trabajo comenzado con El libro del Haiku“. Y describe su propio camino de iniciación en estos territorios: “A comienzos de los años 70 empecé a conocer la lengua específica del haiku, un vocabulario y una gramática simples y contundentes. Al hilo de esta pesquisa fui descubriendo a los grandes ‘personajes’ del haiku: el cuerpo (todo ocurre en el cuerpo de ese o aquel peregrino), el instante (hay que estar en estrecho contacto con la vida y la muerte para captar ese momento inimitable y saber ponerlo en palabras); el silencio (la búsqueda de lo que palpita lleva a extremar la atención)”.

Sesgo oriental

Se dice que fueron los franceses quienes, allá por el siglo XIX, abrieron las puertas a la fascinación occidental por la cultura japonesa. De hecho, el pintor y grabador Félix Bracquemond está considerado el descubridor “oficial” de las estampas japonesas: un buen día, Bracquemond (que estuvo vinculado a fábricas de porcelana de Sèvres y Limoges) recibió una encomienda con porcelana japonesa fabricada según el gusto occidental. Mientras desembalaba, decidió que el tesoro del envío no estaba en su contenido sino en el papel que lo recubría: delicados grabados ukiyo en los que, hasta ese momento, nadie había reparado.

En la Argentina lo japonés también tuvo sus embajadores notables: desde el artista Kazuya Sakai, que alrededor de los años 50 tradujo clásicos (y codirigió la editorial Ashoka, especializada en orientalismo), a la revista Sur, que le dedicó uno de sus números.

En la actualidad, editoriales pequeñas como Kaicron (http://www.kaicron.com.ar) tienen espacios dedicados a la cultura japonesa. Entre otros, Kaicron publicó el clásico Kumsakura. Almohada de hierbas, de Natsume Sôseki y Cerezos en tinieblas, de Higuchi Ichiyo, considerada la pionera del feminismo en Japón.

Y, desde ya, está la revista anual Tokonoma. Publicada desde 1994 por Amalia Sato, siempre significó un puente entre la sensibilidad local y la mirada nipona. Entre el juego y el ejercicio cultural, sus últimos números son una delicada cadena de textos creados por periodistas, escritores o artistas a partir de imágenes o palabras japonesas.

Aunque recientemente se lanzó al universo digital a través de un blog ( http://revistatokonoma.blogspot.com.ar) , la revista papel sigue viva, con el número 17 ya listo. Asimismo, el sello Series Tokonoma (https://www.facebook.com/seriestokonoma/) publicó dos encantadores libros de cuentos tradicionales para niños ilustrados por Nicolás Prior, en ediciones bilingües y con el formato de lectura oriental, de izquierda a derecha. El primer volumen está agotado: indicio de la enorme población de jóvenes que se lanzaron al estudio del japonés, muchos de ellos devotos del animé y el manga.

Muy cerca de estas búsquedas -el punto donde la palabra se encuentra con la imagen- está el kamishibai: pequeños retablos de madera donde se cuentan historias con láminas de papel desplazadas, muy suavemente, una tras otra. Son muchas las variantes que diseñadores contemporáneos, ilustradores, gente de letras y divulgadores de la literatura infantil han venido dando a este formato de teatro tradicional japonés: en el Club Kamishibai (www.clubkamishibai.com) se encuentran muchas de ellas. Incluso el Plan de Lectura del Ministerio de Educación impulsó talleres de kamishibai (cuyo carácter narrativo secuencial algunos asocian a los movimientos morosos del animé) para maestros.

Sutil e impregnada de espíritu contemporáneo, la cultura japonesa trasciende gestos, palabras e imágenes. Como en la librería Clásica y Moderna -lugar de referencia si los hay para los amantes de los libros- donde por estos días asoman, entre anaqueles y mesas de café, los delicados jacarandáes que la artista Cristina Coroleu pinta con la técnica de la aguada japonesa.
Fuente: LA NACIÓN

Share

Mañana vuelves a casa

Momiji

あす帰国
思い出ひとつ
加えた日

asu kikoku
omoide hitotsu
kuwaeta hi

recordando este momento…
mañana
cuando vuelvas a tu casa

fly back home tomorrow
making memories
today

Félix Arce Araiz (Momiji)
(España)

Versión japonesa:
Yoko Masuyama

Share

En el estuche

Antiguo trombon

En el estuche
del trombón, el zumbido
de un abejorro

Share

A Santiago Larreta, un enamorado del Haiku

santiago-larreta-irisurri

El 12 de octubre de 2009, en respuesta a un correo, escribía: “…de mis historias particulares nada nuevo ni ganas de amargar el día a nadie así que…¡todo bien! Quedamos unos días más tarde, para hablar de Haiku. Nos comentó que mejor en el café Baluarte por lo del aparcamiento, para no cansarse. Durante la conversación intuimos la importancia del Kire y la influencia determinante del idioma en la construcción del Haiku. Reímos sobre alguna de sus intervenciones en El Rincón del Haiku, comentó del cariño percibido en las respuestas y pergeñamos lo que más tarde sería HAIKUNVERSACIONES, un grupo para el estudio del Haiku. Entre sorbo y sorbo de café le preguntamos por su salud, ya maltrecha. Nos contestó: ”Hemos venido para hablar del Haiku y no de mí. Cuando me canse, me levantaré, os diré adiós y me iré” todavía recuerdo su sonrisa y su mano levantada a través de la cristalera. Moriría un mes más tarde.

Era un ser sensible que, como Buson, primero fue pintor y después poeta del Haiku. Conocidas son sus Haigas publicadas en El Rincón, en 2006, 2007 y 2008. De su sensibilidad quedan sus Haikus y el reconocimiento de otros poetas de Haiku, en el día de su muerte. Desde Valencia: “una persona llena de humor y sensibilidad…, lamento su pérdida hasta las lágrimas”, desde Albacete: “lo llevamos en el corazón…Algunos de sus Haikus son maravillosos. Y el contacto con él (aunque fuera por la red) impagable”, desde Viena: “Hemos perdido a un gran amigo. Gracias por tus sueños, querido Santiago”, desde Santiago de Chile: “Desde lo alto, bajan pétalos de rosa sobre su tumba”.

     Alguno de sus Haikus:

Jardín helado
saltando el gorrión
no deja huella.

Atardecer
la flor de la calabaza
recoge sus pétalos.

Una hoja al viento
y volando en ella
la mantalgorri.

      …y los dos últimos, unos días antes de morir:

Clarea el día
en la pared de enfrente
un rayito de sol.

Todo es soledad
oigo agitarse
las hojas del roble.

     Conocida era su ironía con la que sorteaba sus dificultades. En mayo de 2007 escribía: “Si me lo permitís, quisiera incorporarme al foro con la esperanza de ser leído y criticado, que es la única manera de aprender.” Un Haijin argentino le contesta: “No soy tan entendido como para opinar sobre tu trabajo pero me parecen poemas prolijos.” y Santiago le responde: “Estimado Rodolfo, que es de quien recibo el primer comentario, te agradezco te hayas detenido pensando en lo que escribí, pero para entender mejor tu crítica me tendrías que aclarar con cuál de estas acepciones de la palabra prolijo me quedo : ¿con “largo”, “dilatado en exceso”, “cuidadoso”, esmerado”, “amplio”, “detallado”, “farragoso”…?. Como sabes son muy “prolijos” los posibles significados de la palabra.” y Rodolfo le contesta: “Mi comentario fue positivo, por lo tanto corresponde la acepción 2 del Diccionario de la Real academia, cuidadoso, esmerado.”

Este I Certamen dedicado a la memoria del amigo que se hizo silencio; al navarro, que el camino se le hizo campo; al haijin, que la vida se le hizo Haiku.

     Con todo cariño a Santiago Larreta, el Grupo HAIKUNVERSACIONES.

Share

El suave movimiento de las hojas

Jack Kerouac

Jack Kerouac

The gently moving
leaves
Of the August afternoon

El suave movimiento
de las hojas
en la tarde de agosto

Jack Kerouac
(Estados Unidos, 1922-1969 )

Share

Nube baja

Tomás Sánchez: Relación

Tomás Sánchez: Relación

Reino de altiva bruma ha descendido
sobre las copas suaves su elegía,
su tristísimo espejo, su agonía
de ser y de no ser… Ha concedido
al campo nimbo azul, fulgor ceñido
que de su propia suerte desconfía,
y a la apagada voz de la alta ría
relámpagos de amor ya le ha encendido.
Huésped de luna y brisa veraniega,
pájaro triste, herido… Abandonado
patria celeste por pradera ardida…
Qué bella muerte su blancura niega,
qué fresca música en la tarde, cuando
por sombra da su levedad perdida.

Rafaela Chacón Nardi
(La Habana, 1926-2001)

Share

Helecho seco

Una araña brillando

Helecho seco
Una araña brillando
a medianoche

Medianoche
Brilla la telaraña
en los helechos

Share

Ola de calor

Almendras 1

Ola de calor
Un viejo parte almendras
para un niño

Share

Murciélagos

Hiroshige: Murciélagos

Hiroshige: Murciélagos

Kômori ya tori naki sato no meshijibun

Vuelan murciélagos
en un pueblo sin pájaros,
a la hora de comer.

Issa

Aunque los murciélagos parecen un tema posible para el haiku, no han alcanzado ni éxito ni popularidad. En el presente poema, Issa está expresando la extrañeza que siente al ver una criatura similar a las aves revoloteando en el atardecer, cuando durante el día ningún pájaro se ha visto o escuchado en este distrito. El hecho de que sea la hora de comer le da a los murciélagos un significado doméstico, familiar.
Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol II. Hokusiedo. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

Share