Category Archive: Por orden cronológico

¡Quédate inmóvil!

ANÓNIMO

Jitto shite in ato hitai no ka wo koroshi

“¡Quédate inmóvil!”
En la frente del otro
mata al mosquito.

Esto es senryu: aquí se juntan humor y poesía. La intención de los dos rostros, uno activo, el otro pasivo. Sin pensamiento, sin moralidad ni belleza, la escena tiene una espontaneidad, una ineluctable irrevocabilidad que nos remite a una pintura de Paul Klee.


Blyth, R.H Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Versión Libre: Jorge Braulio

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Los monjes, no

Saiwa ni hito ga shinu node sô uezu

Afortunadamente,
se muere el pueblo de hambre.
Los monjes, no.

Inoue Kenkabô (1870-1934)
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Cuando nada acontece

“Cuando nada acontece, hay un milagro que no estamos viendo.”

João Guimarães Rosa
(Brasil, 1908-1967)

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Haikai del Remordimiento

Precisamente en junio pero del año 1949, Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 – Ostia, 1975) escribió HAKAI DEL REMORDIMIENTO, que traduzco a vuelapluma:

1
El insomnio es un lobo, una corteza,
impaciencia desnuda en la luz eléctrica,
un hospital donde se quedan
los parientes del difunto.

2
La carroña muestra sus dientes
al sol: su olor a mortaja.
Yace en mi lecho.

3
La libertad sucia y sudorosa
se revuelve en el crudo silencio
de mi cuarto: un sepulcro
quemando mis pies desnudos.

4
Bellas palabras, la dignidad,
rumores en mi habitación,
en el corazón de la vieja noche.
Los jirones de sus ropas.

5
En un lago de sangre, la noche estival.
Salta la fiebre en las venas.
No estoy satisfecho con mi vida.
Podría maldecirme.

6
Los niños son visiones atroces
de los muertos. ¿Dónde su inocencia?
¿Dónde sus seducciones?
Tienen los ojos llenos de ceniza.

7
Los dulces ojos…
Una piedra
entre nosotros.

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Senryu estival I

Reginald Horace Blyth

ANÓNIMO

 

Ka ni kuware   okitsu shiranami   chikushôme

Comido por mosquitos.

“Las olas, qué insondables.”

¡Aplástalos!

 

Para comprender este senryu, debemos conocer la historia en la que se basa el segundo verso. En el Ise Monogatari nos cuentan que Ariwara no Narihira, un Don Juan japonés del siglo IX, acostumbraba a visitar a su amante cada noche, pero su mujer no se mostraba celosa. Al sospechar que ella debía tener un amante en secreto, él simuló que se iba, pero se escondió en el jardín para ver qué pasaba. Sin embargo, su esposa sólo estaba pensando en él y cantaba esta waka compuesta por ella:

 

Sopla el viento

las olas, qué insondables

en el Monte Tatsuta,

por donde va mi amado

a medianoche.

 

Él se enterneció con esta muestra de amor y fidelidad. Sintió vergüenza de sí mismo. El escritor del senryu, a menudo, añade el material omitido en el waka. El tercer verso se refiere a los mosquitos que le importunaban mientras se hallaba escondido en el jardín.

 ***

 ANÓNIMO

 Chi wo waketa  mi to wa omowanu  ka no nikusa

  Aunque tenemos la misma sangre,

¡qué odioso

este mosquito!

 

***

 ANÓNIMO

 Ka wa deta wa   kaya wa moshi danna   dô nasaru

“Los mosquitos ya están aquí.

¿Y el mosquitero,

esposo mío?”

 

Por la bebida y el libertinaje, el marido puso el mosquitero en la casa de empeños al final del último verano. Los mosquitos han comenzado a aparecer y la esposa le recuerda a su amo y señor adónde fue a parar el mosquitero. El resumen de toda una vida juntos se resume en esa pregunta.

 

***

ANÓNIMO

Hae no koi  hito wa mujô no  hae-tataki

Crueldad humana:

Aplastar a las moscas

mientras copulan.

 

 

Fuentes:

Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959

Traducción y selección: Jorge Braulio

 

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Me despertó

Me despertó
un cocuyo. ¡Qué ganas
de apachurrarlo!

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La luciérnaga

 

Hoy se cumplen 20 años de la partida del gran poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1977). Susurremos uno de sus hermosos poemas…

La luciérnaga

Para José Alfredo Pérez Alencar, hijo

Un haiku de Matsuo Bashó, el haiyin de los haiyines,

canta:

‹‹Perseguida la luciérnaga / se esconde en la luna››.

Cierto, le digo al poeta del laúd de nácar, desde niño

descubrí sujetando las alas de la esmeralda en vuelo,

lo que llamais luciérnaga posada en la camelia, y nosotros

llamamos cocuyo engarzado a la ceiba, y también falena,

que existe un lazo de amor entre

la fosforecente luna y el refulgente cocuyo.

Conocí para no olvidarlo jamás ese lazo de amor

entre el astro y el insecto, porque

la luna me hablaba desde el cielo, y decía:

‹‹deja en paz la luciérnaga: me hace falta

esta noche para alumbrar mi fiesta

de todos los otoños››.

Obedecía el niño

como siempre a la luna. En la ventana principal

del cielo aparecía feliz la tímida luciérnaga.

Miraba sonriente al niño, y con suavidad

movía sus alas. Quería enviar desde

el reino esmeralda de sus ojos, un signo de

gratitud, un himno de esperanza.

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Ishikawa Takuboku

13 de abril de 1912

Madrugada. Takuboku cae en estado de coma. A las 9:30 fallece. En su cabecera están el padre, la esposa y su amigo Bokussui Wakayama. El certificado de defunción señala como causa de muerte la tuberculosis pulmonar. Su entierro se realiza el día 15, en el templo Tôkôji, en Asakusa, Tokío.

Realizar un milagro cualquiera
y desaparecer
mientras aun están sorprendidos

El largo corredor del hospital
y el deseo de ir, una vez,
hasta el fin

Mi bigote
torcido hacia abajo
el rostro del tipo que odio últimamente

Fuente:

Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991

Versión libre: JB

Fuente: En Clave de Haiku

 

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Invernales haikus bélicos

 

En la nieve,
como a una bestia
lo matamos.

Hasegawa Sosei

***

Batalla ganada,
entre tanto silencio
está nevando.

Fura

***

Noche de nieve.
Pronto los centinelas
se vuelven blancos

Sumio

***

Oscura la noche fría,
acabada la batalla,
conservo la vida.

Sosei

***

Sin poder dormir
una hoguera nocturna
rodeamos.

Sosei

Fuente:
Seiko Ota & Elena Gallego: Haikus de guerra. Hiperión. Madrid, 2016

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Natsume Sōseki

El pasado 9 de febrero se cumplió el 150 aniversario del nacimiento de Natsume Soseki (1867-1916). Fluir con sus haikus es un buen modo de celebrarlo.

***

uzumorete
wakaba no kaka ya
mizu no oto

Bajo la joven fronda
fluye escondido el río:
su agua resuena.

fuki-agete
too yori ue no
ochiba kana

Cayeron hojas,
y el viento las encumbra
sobre las torres.

(Trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala)

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