Esculpir en el Tiempo

Tarkovsky 1

Existe, y está ya muy manido, el concepto de cine poético. Comprende aquellas películas cuyas imágenes pasan audazmente por encima de la concreción fáctica de la vida real, constituyendo a la vez una unidad propia de construcción. Pero encierra un peligro muy específico, el peligro de que aquí el cine se distancie de sí mismo. El cine poético normalmente suele originar símbolos, alegorías y figuras retóricas parecidas. Y, precisamente, éstas no tienen nada que ver con aquella forma de imagen que constituye la esencia del cine.

En este punto me parece adecuado precisar algo más: si en el cine el tiempo se presenta con la forma de un hecho, esto quiere decir que ese hecho se reproduce en forma de una observación sencilla, inmediata. El elemento fundamental en el cine, el que le da forma y lo determina desde la más insignificante toma, es la observación.

Es conocido el género tradicional de la antigua poesía japonesa, el haiku. Sergei Eisenstein cita ejemplos:

Viejísimo convento
Media luna
Un lobo aúlla

En el campo, silencio
Una mariposa vuela
La mariposa se ha dormido

En estos tres versos, Eisenstein vio un ejemplo de cómo tres elementos inconexos, al entrar en correlación, crean una nueva cualidad. pero este principio no es específico del cine: ya existía en los haikus, por ejemplo. A mí, en cambio, de los “haikus” me impresiona su observación pura, sutil y compleja de la vida:

Cañas de pescar en las olas
Un poquito las rozó
La luna llena

O:

Una rosa perdió sus hojas
Y de las puntas de todas las espinas
Cuelgan pequeñas gotas

Esto es observación pura. Su precisión, su exactitud, hace que incluso personas con una capacidad de percepción muy dispersa sientan la fuerza de la poesía y la imagen de la vida recogida por el autor.

A pesar de mis reservas frente a analogías con otras artes, este ejemplo de poesía me parece que se acerca mucho a la esencia del cine. Pero no se debe olvidar que la literatura y la poesía -a diferencia del cine- tienen su propio lenguaje. El cine surge de la observación inmediata de la vida. Éste es para mí el camino cierto de la poesía fílmica. Pues la imagen fílmica es en esencia la observación de un fenómeno inserto en el tiempo.

Andrei Tarkovski
(Zavrazhie, 1932-París, 1986)

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *