yado no haru nanimo naki koso nanimo are
en mi cabaña
no hay nada y está todo:
¡la primavera!*
Yamaguchi Sodô
(1642-1716)
Esto es poesía sólo si se asume como una espontánea efusión de sentimientos sobre el asunto, como una fresca expresión del significado infinito de las cosas. Un ratón pasa sobre el tatami, y todo el Jardín Zoológico no podría manifestar mayor vitalidad. El moho cubre un viejo pedazo de cuero, y el misterio y poder de la naturaleza se revela. La “filosofía” de estos versos puede ilustrarse con un poema de Hakurakuten:
Un día de verano
Al atardecer, en la ventana del Este, no hay calor;
por la puerta Norte entra una brisa fresca.
Sentado aquí, recostado allí,
no he salido de la habitación en todo el día;
mas si la mente está en su esencia, se une a la nada,
lo mismo en nuestro hogar que en otras tierras.
Este pensamiento viene de Rôshi. Dice de un sabio:
Sin trasponer su puerta, lo sabe todo del mundo; sin mirar por su ventana, conoce el Camino del Cielo. Cuanto más lejos vamos, menos aprendemos. Así es que el hombre sabio conoce mediante el no-ir, percibe mediante el no-ver, hace mediante el no-hacer.
La expresión Zen de los versos de Sodô es más concisa y mejor:
En sí misma, no existe cosa alguna.
Este Mugaku, lo expresa de una manera caprichosa pero profunda:
Pensé
que me gustaría
darte algo,
pero en la secta Daruma
nada poseemos.
Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo,
versión libre: JB
*Traducción del haiku: José María Bermejo






Por mi “engranaje” alcohólico lo traduzco así;
宿の春何もなきこそ何もあれ
Yado no haru nani mo naki koso nani mo are
Taberna primaveral
Ningún llanto es cierto
nada es tormentoso
宿の春何もなきこそ何もあれ
Yado no haru nanimo naki koso nanimo are
A los que empiezan, mucho cuidado, al tomar esta forma como modelo, solo después que te conozcan, escribir algo así entre otros muchos que carguen la observación, porque si no las tijeras… Los que escriban haiku tradicional, no te aceptaran…