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En los bolsillos huesos de melocotón

En los bolsillos huesos de melocoton1

por Verónica Aranda

Es más que conocida la influencia que ha ejercido el haiku en España en los últimos años y la proliferación de publicaciones, estudios críticos y antologías de haiku en español como Un viejo estanque, que salió en la editorial Comares y reunió tanto a haijines españoles como hispanoamericanos. Por otro lado, dentro de esta “moda” del haiku, mucha gente se ha lanzado a escribir y catalogar bajo ese nombre lo que no son más que poemas breves que al incorporar metáforas u otras “florituras”, de ningún modo funcionan como haikus.

No es el caso de Isabel Pose, que es una de las mejores haijines de nuestro país. Lleva años profundizando en la teoría y la filosofía de este género breve nacido en Japón en el siglo XVIII y fue discípula de Vicente Haya. Ha sido premiada en varios certámenes internacionales como el prestigioso Samurai Hasekura o el Haiku No-Michi. Forma parte del equipo de redacción de la gaceta de haiku “Hojas en la acera”.

El haiku es lo que se dice y, sobre todo, lo que no se dice, y los haikus de En los bolsillos huesos de melocotón destacan por su atmósfera intimista. Haikus que nos hablan de una soledad serena, de enfermedad, que nada tienen que envidiar a los de Shiki:

Del otro lado de la montaña
trae al enfermo
un manojo de menta.

Haikus de una enorme plasticidad y mirada flexible, milimétrica, que nos dibujan algunas escenas interiores muy sugerentes y llenas de vida:

En el patio del fondo,
la madre del samurái
planta glicinas.

El haiku es sencillo en su esencia, un ejercicio de desprendimiento que tiene que abandonar el yo para dejar constancia de ese asombro (aware) o ese encuentro entre la mirada del poeta y la naturaleza, que dura un instante, transmitiendo al lector un poso de armonía, la mística del paisaje. Ese instante pueden ser décimas de segundo, el tiempo que dura un relámpago:

A la luz del relámpago:
el plumaje de un pájaro
mojado de lluvia.

En general, los haikus de Isabel Pose no siguen la pauta del 5-7-5, lo cual es otro falso mito. Se puede escribir este género sin seguir el esquema métrico de las 17 sílabas, y la disposición tampoco tiene que ir necesariamente en tres versos. Por otro lado, también hay espacio para los haikus de temática urbana, que la autora plasma con maestría y nos deja flashes a modo de secuencias cinematográficas como “un plano de Roma” desplegado en el asiento de al lado o las noticias del frente que emite la radio mientras una mujer “descorazona ciruelas”.

En todos los haikus hay espacios en blanco, deben sugerir más que decir, y hablar de algún modo del silencio porque son gestados en la contemplación. Como bien explica la autora en la introducción, “para permitir que un haiku entre en nosotros es necesario que nuestra mente esté en silencio, sin estar analizando ni procesando nada”:

Sin nadie a quien hablar.
En la montaña
esperando el invierno.

El libro, bellamente editado por Polibea en su colección “el levitador”, en consonancia con la elegancia y la austeridad del haiku, se divide en tres secciones. Llama la atención la parte central, titulada “Anti-haikus”, que no llegan a ser haikus por su exceso de “subjetividad” o porque incorporan metáforas. Es todo un gesto de honestidad por parte de la autora haberlos incluido en el libro y, al mismo tiempo, es muy pedagógico porque nos ayuda a identificar lo que se aleja de los cánones que, sin embargo, puede funcionar a la perfección como poema breve.

El libro acaba con unos tankas, un subgénero que apenas se practica en España y que fue muy popular en la corte nipona, especialmente durante el periodo Heian. Los amantes recurrían con frecuencia a este tipo de poema para enviarse mensajes con un significado que sólo ellos podían entender. Por lo tanto, en el tanka sí que está permitida la subjetividad y la expresión de los sentimientos, y suele estar compuesto de 31 sílabas de 5-7-5-7-7, admitiendo también otras combinaciones. Curiosamente, sigue siendo la poesía predilecta en Japón y hay casos de bestsellers actuales escritos en tankas.

Fuente: La tormenta en un vaso

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Sin otra luz

Sin otra luz 1

La editorial LápizCero Ediciones publica el que para muchos es considerado el mejor libro de haiku escrito por occidentales “Sin otra luz” un poemario elaborado por los españoles: Félix Arce, Manuel Díez y Mercedes Pérez bajo el magisterio del maestro Vicente Haya.

Auspiciado por Ciñe (Círculo independiente Ñ de escritores) la editorial LápizCero ediciones apuesta fuerte por una tríada de escritores españoles que desde hace tiempo están más que comprometidos con el haiku, se trata de Félix Arce Araiz, Manuel Díez Orzas y Mercedes Pérez Pérez, un grupo de haijines bien conocedores de lo que el haiku representa no sólo para el que lo lee sino también para aquel que intenta escribirlo. Debo confesar que al leer el título del poemario quedé asombrado por lo poético, ya no del título solo, sino del sugerente diseño de la cubierta obra de Xavier de Tusalle, sin embargo al leer el primer haiku y comprobar que el título provenía de su primer verso me inquieté por completo, el triunvirato de autores de Sin otra luz profesa la preceptiva del maestro Haya lo cual obliga al haijin a desaparecer de su haiku, concepto que además el propio Haya menciona en el prólogo del libro, y es en el mismo prólogo donde Vicente se pronuncia frente a lo arriesgado del título, ya que contiene apreciación personal, pero sin embargo lo considera acertado ya que «el verdadero haijin es aquel que no se deja censurar por las normas», algo en lo que los más puristas puede que no estén de acuerdo y que sin duda es arriesgado. Y siguiendo con lo singular del título, resulta que en mi cuaderno de notas tengo el dato de que en el año 2011, un año antes de la publicación de este poemario, el poeta norteamericano Juan Noyes afincado en España publica el poemario Sin otra luz y guía que fue merecedor del premio de poesía Pedro García Cabrera 2011, seguramente una casualidad anecdótica como las muchas que suelen ocurrir.

No es la primera vez que estos tres autores comparten autoría en un libro de haiku en castellano, en el año 2011 publicaron El Camino del Viento (QVE ediciones) junto a José Luis Vicent y Giovanni C. Jara, un libro muy recomendable.

Pero abordemos el poemario en cuestión, Sin otra luz, hay que decir que los poemas se presentan sin títulos ni numeración, sin mayúscula al principio de cada verso ni punto al final, sin distinción de autorías, sin dedicatorias, sin citas, es decir, lo más desnudos posible e imbricados entre sí, una concepción que sin duda lo dota de continuidad y hermanamiento, tan sólo se entromete en el discurso poético cuatro ilustraciones que hacen la función separadora de -posiblemente- cuatro bloques diferenciados por connotaciones estacionales. Esa supresión de lo prescindible, de la pretensión, de acercamiento al continuum de la pureza hallada en la Naturaleza es marca de la casa de Vicente Haya, que a su vez es legado de los grandes maestros orientales, una desnudez palpable a lo largo de 203 haikus que proyectan sus imágenes a razón de tres por página.

Uno de los muchos aciertos de la edición de Sin otra luz es el coeficiente de participación de los autores que aparece en las últimas páginas a modo de índice, algo que permite al lector identificar en todo momento qué haiku pertenece a cada autor. Así podemos adjudicar a Félix Arce (Momiji) en la página 23-1 el siguiente haiku: niños jugando, / el viento agita el ala / de un pájaro muerto; sabor de wabi-sabi, espíritu de shasei, un haiku de género cruel que no deja indiferente.

Manuel Díez, que fue ganador del IV certamen internacional de haiku Facultad de Derecho de Albacete con su trabajo Reflejos de agua, en la página 24-1 nos regala un haiku que algunos podrían interpretar como zappai, no hay suceso aparentemente pero los versos son de lo más pictórico, posee haimi y aware : cielo blanquecino… / de las ramas cuelgan / ciruelas pasas. Esa contemplación que nos subyuga puede empujarnos a verter la fascinación de nuestra mirada a veces de forma convulsa, como acto reflejo, sin pensar siquiera en lo que estamos haciendo, por eso a veces decidimos prescindir del suceso, porque un sólo impacto visual expresado con texturas es suficiente —como en este caso— para dejarse llevar por la escritura e intentar inmortalizar el momento alcanzando la categoría de haiku.

Mercedes Pérez (Kotori) que entre otros premios ha sido ganadora del 1º y 3º premio del IV Certamen Internacional de haiku No-Michi 2011 nos ofrece por su parte en la página 18-1 el siguiente haiku: revuelo de pájaros… / el sonido de la nieve / derritiéndose. La autora potencia en este caso lo sensitivo del momento, podemos escuchar el aleteo de los pájaros contrastado con el leve sonido de la nieve derritiéndose, un recurso muy empleado para subrayar la capacidad telúrica de esta forma poética, el lector imagina esa onomatopeya y cierra el poema cumpliendo una de las reglas fundamentales, no contarlo todo en el haiku.

La variedad de haikus que contiene el libro es espléndida, desde haikus con Kigo (palabra estacional) a haikus sin Kigo (Mu-Kigo), haikus con onomatopeya, con texturas palpables (haimi), jisei, centrando su importancia en lo sagrado y haciendo uso de un Nai-Inritsu envidiable.

Carcomidas / las hojas malva / atravesadas por la luz, en este haiku de Félix Arce ubicado en la página 57-3 somos partícipes de una belleza arrebatadora, lo bello no se explica, se evidencia, nuestra mirada, a contraluz del cielo, encuentra unas hojas malva que previamente han sido horadadas por gusanos y a través de esos orificios la luz del Sol entra como rayo luminoso, sin duda, Félix consigue sintetizar en sus tres versos toda una variedad de rasgos y detalles, descritos o sugeridos, que impregnan al conjunto de un aware muy sugerente. No por nada Félix es el actual ganador del certamen internacional de haiku El Vuelo del Samandar de Cuba, y además es buen conocedor de la lengua y cultura japonesa, dato muy importante si tenemos en cuenta que de esos ingredientes proviene el haiku.

Otro ejemplo del buen hacer de Manuel Díez es el haiku ubicado en la página 78-2: hace viento… / el muro rezuma / la lluvia de anoche. La panspermia, el caos, la reconfiguración de las pequeñas cosas por la causalidad de una ¿casualidad? Un ejemplo gráfico del variado número de sílabas que se utiliza en todo el libro en general. Siguiendo las instrucciones de Haya un haiku puede serlo si sus sílabas se encuentran entre 7 y 24 siendo 19 el número más recomendable, y es importante saber que la creencia en occidente de que un haiku debe tener 5/7/5 sílabas de manera radical es falsa y que el abuso de la misma conduce a una cacofonía rítmica muy denostada entre los japoneses por lo que es importante alternar los metros, busca el metro roto (hachó) en busca de una armonía sonora, condición heterométrica que en este libro se consigue completamente.

Mercedes Pérez en la página 58-3 nos ofrece este haiku: un haz de luz; / la espiral de mosquitos / vuelve a formarse. En esta ocasión se cumple el 5/7/5 de la mayoría occidental y un hecho tan cotidiano del que seríamos testigo en cualquier día de verano es representado aquí con una simpleza y claridad tan visual como inquietante. Mercedes es la autora que contribuye con más haikus al libro, aunque después de leer el conjunto poco importa eso ya que la cohesión y armonía entre los tres autores son tan evidentes como constantes.

Hay más de un denominador común que comparten estos autores, como por ejemplo su habitual presencia en una de las publicaciones más emblemáticas del mundo del haiku en español, la gaceta Hojas en la acera que coordina el valenciano Enrique Linares. Una revista que comenzó de forma digital pero que actualmente también se distribuye también de forma impresa y sirve tanto de difusión de la cultura y arte japoneses como de sugestivo análisis de sus formas a través de artículos y ensayos.

Además Félix, Manuel y Mercedes fundaron recientemente una escuela virtual para todos aquellos que quieran iniciarse en el haiku llamada Makoto una iniciativa que fue idea de Vicente Haya, maestro y ejemplo de estos tres escritores que poco a poco van consagrando su vida a esta forma de vivir compartiendo su percepción del mundo en un camino iniciático que conduce a la comunión del ser humano con la Naturaleza al mismo tiempo que supone irse desprendiendo del yo.

En definitiva Sin otra luz es —como dice Vicente Haya en el prólogo— un libro de estudio que se diferencia de las antologías castellanas al uso tanto por su consciente y arriesgado planteamiento como por su ejercicio de aniquilación del yo, no sólo en la construcción de los poemas sino en la estructura y edición del libro, no hay firmas, biografías, títulos, ni siquiera una pequeña fotografía de los autores. Por tanto es justo reconocer la labor de abnegación invertida y recomendar encarecidamente su lectura, una lectura que debe ser pausada y paladeada como los buenos vinos para saber apreciar el haimi de cada composición y degustar los diferentes matices que esconden estos versos. Como diría el gran Blyth Sin otra luz es un compendio de meras nadas inolvidablemente significativas.

Fuente: Heberto de Sysmo Acrópolis de la palabra

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DICTAMEN CONCIERTO DE HAIKU SER AGUA

Tomás Sánchez_Oir las aguas

Tomás Sánchez: Oir las aguas. Acrílico sobre lienzo. 1995

He aquí el dictamen emitido por el Jurado del Concierto de Haiku SER AGUA. Qué regocijo: diez haikus de tres haijines de Cuba fueron seleccionados para este coro tan singular. Enhorabuena a todas las voces.

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DICTAMEN CONCIERTO DE HAIKU SER AGUA

Jurados: Vicente Haya, Raúl Ortiz y Juan Felipe Jaramillo

España y Colombia, 5 de octubre de 2015

Fue la intención de los organizadores del Concierto SER AGUA convocar a los escritores de haiku en lengua española con el fin de aunar las diversas búsquedas y corrientes creativas del género que han estado floreciendo en los países de origen hispano con el fin de construir una obra de carácter colectivo. Por lo tanto, no ha sido la intención de los jurados otorgar premios, que fomentan la competitividad y destruyen el camino espiritual de los haijin. Ni en la forma habitual (primer premio, segundo premio, etc…), ni en la forma encubierta (primera voz, segunda voz…).

Lo que se quería era hacer un concierto en el que la voz de los haikus elegidos diera la textura y el relieve poético a una creación colectiva que, además de ser presentada en forma de un texto impreso para su lectura, pudiera llegar a ser representada en un escenario en el que la música, los sonidos del mundo y las imágenes visuales se encuentren y se unan para fecundarse y multiplicar su belleza.

En consecuencia, el jurado se preocupó de elegir aquellos haikus cuya forma y contenido tuvieran un verdadero valor de haiku. Y con respecto a la esencia del haiku, no todo vale, ni todos los haikus presentados tienen la correcta afinación. Se dejaron por fuera los haikus que aún deben de ser “afinados” por sus autores.

En total, en el concierto se oirán 80 haikus, de 31 autores, residentes en los países referenciados al frente:

Ana Isabel Vásquez Posada (Colombia)

Susana Benet Fayos (España)

Lester Flores López (Cuba)

José Manuel Rodríguez Quintana (Cuba)

Jorge Braulio Rodríguez Quintana (Cuba)

Bea Candiani (Argentina)

Antonio César Libonati Bianchi (Argentina)

Raúl González Hernández (Colombia)

Keith SIMMONDS (Francia)

Gorka Arellano Pérez de Lazárraga (España)

Rafael García Bidó (República Dominicana)

Rafael Castillo Morales (España)

Antonia Sánchez Verdejo (España)

María Elena León García (Colombia)

Luis Alberto Plaquin (Argentina)

Alberto Gómez Robledo (Colombia)

Julia Guzmán (Argentina)

Verónica Aranda Casado (España)

Elsa Moreno Pizarro (USA)

Georges Weinstein (Colombia)

Marta Rotonda (Argentina)

Edmundo Manuel García Terrero (República Dominicana)

Alfredo Benjamín Ramírez Sancho (España)

Raúl Fortes Guerrero (España)

María Cecilia Muñoz Galeano (Colombia)

Blanca Helena Muñoz de Escobar (Colombia)

Óscar Flores Baquero (España)

Xaro Ortola (España)

Félix Arce Araiz (España)

Jorge Alberto Giallorenzi (Argentina)

De los anteriores, hay cuatro autores a los que denominaremos “maestros de afinación”, a los que se ha dado esta calificación porque todos los haikus que han presentado tienen una calidad especial y ningún desafine. Son ellos:

Félix Arce Araiz (España)

Xaro Ortola (España)

Antonia Sánchez Verdejo (España)

Gorka Arellano Pérez de Lazárraga (España)

La forma final del concierto estará compuesta por nueve “momentos musicales”. Cada uno de estos “momentos” deberá empezar con un haiku y acabar con otro haiku que fueron elegidos como los 18 mejores de todos los haikus presentados.

Dentro de cada una de esas nueve partes se escucharán, por una lado unas “voces principales” y por otro, un “coro”. La diferencia de “voz principal” y “coro” no es de calidad, sino de ritmo. Pero el orden final y la distribución de los haiku estarán definidos por los requerimientos y características que los asesores y compositores tengan a bien determinar y sólo se dará a conocer en su debido momento. (Ver el anexo con la selección de los haiku ordenada de forma provisional).

Gracias a todos por su participación en esta convocatoria.

Vicente Haya

Raúl Ortiz

Juan Felipe Jaramillo (Diente de León)

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Ser agua

SER AGUA 1

PRESENTACIÓN

De acá para allá,
libre como el viento,
saborear el agua

Santoka (Trad. Vicente Haya)

El mundo original del haiku transcurre más allá del lugar en el que los competidores exhiben sus trofeos. ¿Certamen o exhibición? Al haiku no le va bien la vanidad, lo descompone el elogio y desfallece ante la ambición. ¿Encuentro, entonces? Aunque el combate o enfrentamiento enseña y fortalece, mucha parte de su esencia formadora se ha perdido y hoy domina solo la exhibición, la ostentación. Los haijines aman la soledad. Pero también el acercamiento, la reunión, el abrazo… Y, sobre todo, la Enseñanza.

El mundo enseña: los insectos tanto como las hojas secas y los guijarros, las mariposas y los niños, las sombras de los guayacanes… Todo lo que existe es una Enseñanza y una celebración de la inagotable belleza. Por eso hemos decidido cambiar la palabra “concurso” por “concierto”, en el sentido de la reunión de intérpretes para hacer una puesta en escena en la que algunos llevan la voz principal o también como el buen orden y disposición de las cosas o como el más simple de ponerse de acuerdo para obrar. En nuestro caso: CONCIERTO PARA INTERPRETAR LAS VOCES DE LA VIDA.

Para este PRIMER CONCIERTO hemos elegido como tema de ejecución el agua. El agua que es vida, el agua que nutre, el agua que lava, el agua que fluye, el agua que cae, el agua quieta o agitada, el agua clara y el agua turbia, el agua muerte que transforma…, el agua en su infinita presencia y fluidez.

 

REGLAS

¡Niños: ya está
la enredadera en flor!
Os abriré un melón.

Bashô (trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo)

– El concierto está abierto a todas las personas hispanohablantes, sin límites de edad o nacionalidad. Están excluidos del mismo, todos aquellos que hagan parte del Comité Técnico del concurso (los jurados y sus asistentes).

– Participar en el concierto no tiene costo alguno.

– Los participantes deberán enviar máximo 5 haikus, en lengua española. Los haikus deben ser inéditos, que no se hayan publicado por ningún medio, incluido Internet.

– El tema elegido es el AGUA.

– Los originales se enviarán en la plantilla electrónica suministrada por los organizadores del concierto en la que se incluirán además los siguientes datos en las casillas respectivas: seudónimo, nombre del autor, ciudad y país de origen, dirección postal, dirección electrónica, teléfono… a la siguiente dirección:

concursodehaiku@gmail.com

– A diferencia de un concurso, el objetivo de este concierto no es otorgar premios, si no servir de punto de encuentro y partida para realizar una creación colectiva alrededor del AGUA que se podrá consolidar, además de su publicación electrónica e impresa, en un puesta en escena, incluyendo elementos sonoros (música) y visuales (imágenes y videos) creados específicamente para esta obra. El jurado, no obstante, hará los siguientes reconocimientos en su selección de los haikus enviados:

PRIMERA VOZ
SEGUNDA VOZ
TERCERA VOZ
CORO PRINCIPAL (número definido a criterio de los jurados)
SEGUNDO CORO (número definido a criterio de los jurados)

– La fecha límite de presentación de originales se fija es el 1° de septiembre de 2015 a las 12 de la noche.

– El Jurado estará presidido por VICENTE HAYA y dos haijines de reconocimiento en el medio del haiku.

– El fallo del concurso se hará público el 15 de octubre de 2015 en comunicación directa por correo electrónico a todos los participantes y en la página web http://haikudomedellin.org/

– Se hará una publicación electrónica con la selección elegida y ordenada según los criterios del jurado, la cual se difundirá a finales del año, a través de todos los enlaces de las instituciones vinculadas al evento.

– La propiedad intelectual de los trabajos enviados al concierto, siempre será del autor.

– La presentación al Primer Concierto de Haiku implica la total aceptación de las reglas, cuya interpretación, incluso la facultad de declararlo desierto, quedará a juicio del Jurado.

 

GUIA

Voy bordeando el agua
Todo el día
Sin decir una palabra

Santoka (Trad. Vicente Haya)

 SER AGUA GUÍA

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La inocencia del haiku

La Inocencia del Haiku

Esta es una noticia que se publicó hace dos años, pero al releerla me pareció útil compartirla, ya que aspiramos a promover cuantas experiencias puedan contribuir a que se practique la escritura del haiku en Cuba. En los últimos días, he publicado varios mensajes dedicados al haiku que escriben nuestras niñas y niños. No está mal entonces recordar cómo lo hacen las niñas y los niños japoneses.
Saludos desde la Zona 1 de Alamar.
JB

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Niños poetas de Japón nos ayudan a encontrar la inocencia
El especialista Vicente Haya seleccionó 160 composiciones de pequeños de cinco a 11 años

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Martes 3 de julio de 2012, p. 5

Haiku, composición poética de origen japonés que consta de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente. Esa es la definición que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española. Ahora Vicente Haya, especialista en cultura japonesa, ofrece a los lectores la compilación La inocencia del haiku: selección de poetas japoneses menores de 12 años, publicado por la editorial Vaso Roto.

Haya (Sevilla, 1962) es autor de más de 30 libros sobre nipología e islamología, muchos de éstos han sido dedicados al haiku: Santôka (70 haikus esenciales), El corazón del haiku (La expresión de lo sagrado), El espacio interior del Haiku, Haikus japoneses de vuelo mágico o Haiku-dô.

Un pequeño de seis años, autor de este haiku

Un pequeño de seis años, autor de este haiku

Compromiso con los lectores

En La inocencia del haiku, cuya traducción estuvo a su cargo junto con Yurie Fujisawa, Haya escribe en el prólogo cómo desde 1992 se interesó por indagar en la expresión de lo sagrado en el haiku japonés.

Ahora, añade, contraigo un nuevo compromiso editorial con mis lectores al reiniciar con ellos este camino del haiku paso a paso, desde la mirada de los niños, sin tantas palabras, sin tantas explicaciones, sólo haikus, pero minuciosamente seleccionados para que cumplan con su función, como las dosis precisas de una medicina. Y son 160 dosis, 160 haikus cuyos autores tienen entre cinco y 11 años.

El origen del volumen se puede encontrar en una investigación que se inició en 2004, publicada como El espacio interior del haiku, 47 claves del haiku bien construido, en el que incluyó haikus de niños japoneses, entre haikus de Shiki, Buson y Basho. Esos tres haikus de niños los comenté a conciencia, exactamente como hice con el resto de los de la antología.

Sin embargo, reconoce que la mezcla entre autores reconocidos y los haikus de niños fue recibida muy bien en Occidente, pero resultó francamente mal acogida entre los japoneses, particularmente entre los académicos. Les pareció algo remotamente parecido a una burla, una falta de sensibilidad o de inteligencia crítica.

La razón: no se considera el haiku escrito por los niños como algo de valor en sí mismo. No es más que parte de la educación básica japonesa y prueba que se está haciendo lo posible por consolidar las bases de la pervivencia de su cultura en el tiempo. Nada cuyo resultado pueda ponerse, ni en el mejor de los casos, al nivel de los grandes poetas del haiku.

Vicente Haya pone en entredicho las razones de los académicos japoneses, al incluir en su prólogo un haiku de Buson y otro de un niño de nueve años, y reta al lector a descubrir quién es el autor de cada uno.

Por supuesto que el haiku es una técnica, pero muy sencilla, y por supuesto que es un arte, pero al alcance de todo aquel que tenga sensibilidad. En realidad, el haiku es sobre todo plasmación de una inocencia no perdida o recuperada.

Un verdadero haijin (poeta del haiku), dice más adelante, lo primero que debe hacer es bus-car la inocencia dentro de sí. Solo o con ayuda. El haiku que hacen los niños puede ayudarnos a encontrarla.

Para Haya, el haiku no son sólo palabras, y para escribirlos es necesaria una mirada limpia, el saber estar sin esperar nada es esencial, la ausencia de juicio al género humano es esencial. Todo es necesario en el haiku.

Y la mirada de los niños es así, y nos enseñan también a seleccionar de entre la infinidad de objetos poéticos que nos rodean los asombros más elementales, los que pasan más desapercibidos.

Poco a poco, escribe el compilador, los niños van enfermando de nuestras mismas enfermedades, la del consumismo, la del egoísmo, también la de la estupidez, pero mientras hacen ese proceso de pérdida de la infancia aún son capaces de extraordinarias apreciaciones, como podremos comprobar en esta antología. Gracias a lo que estos niños japoneses sintieron alguna vez, y dejaron por escrito, ahora nosotros podemos recuperar esa inocencia que un día perdimos. Ni se sabe ya hace cuánto tiempo.

Ahora, La inocencia del haiku pertenece a ese género de libros que prácticamente es imposible encontrar en las librerías japonesas, en las que sí es posible comprar libros de haikus para niños… escritos por adultos.

 

Fuente: La Jornada

 

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