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Ishikawa Takuboku

13 de abril de 1912

Madrugada. Takuboku cae en estado de coma. A las 9:30 fallece. En su cabecera están el padre, la esposa y su amigo Bokussui Wakayama. El certificado de defunción señala como causa de muerte la tuberculosis pulmonar. Su entierro se realiza el día 15, en el templo Tôkôji, en Asakusa, Tokío.

Realizar un milagro cualquiera
y desaparecer
mientras aun están sorprendidos

El largo corredor del hospital
y el deseo de ir, una vez,
hasta el fin

Mi bigote
torcido hacia abajo
el rostro del tipo que odio últimamente

Fuente:

Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991

Versión libre: JB

Fuente: En Clave de Haiku

 

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Valle Encantado

En el farol del frente

El Valle Encantado es una zona de la Reserva Forestal de Valle Nuevo y del Parque Nacional Juan B. Pérez Rancier, en la Cordillera Central de República Dominicana, relativamente cerca de la ciudad de Constanza. Muchas cosas se dicen de este lugar, entre estas que allí las personas pueden desaparecer.

Valle Nuevo en realidad son dos valles cubiertos de pajones y rodeados de bosques de pinos y altas montañas, donde un cielo regularmente azul domina un surtidor de niebla.

Lugar sagrado de la cultura taína, era residencia de Yocahú, el cemí más venerado, cuando cada 300 años venía a visitar a su pueblo.

Hay cosas maravillosas en el Valle Encantado. Pero también es suficiente con la travesía a pie para llegar, el bosque, la temperatura, los senderos y antiguos caminos, el río Nizao que allí nace y el silencio en cuyo firmamento los sonidos adquieren un matiz extraordinario.

En sucesivos viajes al lugar he escrito los tankas que hoy les presento.

*

Voces de pinos
desde las altas cumbres
llenan el bosque.
Como guía en la senda
restos de una fogata.

*

De esta agua clara
de un río que no suena
entre pajones,
déjenme disfrutar
bajo el límpido cielo.

*

En algún sitio
más allá de la niebla
y el gran frío,
canta, canta el jilguero
sin que nadie lo vea.

*

Flauta de niebla
han llamado al jilguero,
en el verano
su cantar es prodigio,
su silencio también.

*

En el silencio
de una noche apacible
de vez en vez
del arroyo cercano
el rumor del agua.

*

Valle Encantado.
Esencias del pinar
llenan mi vida
y este silencio vivo
como agua que no suena.

*

A mis cincuenta
y ocho años visité
Valle Encantado.
Ay, volver a sentir
el olor de sus pinos.

Rafael García Bidó
(Santo Domingo, República Dominicana)

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