Tag Archive: R. H. Blyth

Cae en los campos

Arrozales en Japón, 1935

Ta ni ochite  ta wo ochiyuku ya  aki no mizu

Cae en los campos,
cae desde los campos:
agua de otoño.

Buson

Así debe ser el haiku, perfectamente claro, sin ninguna mescolanza de elementos intelectuales. Al final del otoño, después que el arroz ha sido cosechado, el agua escapa de uno a otro campo hasta que se va toda. Esta agua, que uno podría pensar que es agua simplemente, no lo es. Es el agua de otoño. Comparemos estos versos con otros del mismo poeta:

Otoshimizu  tagoto no yami to  narinikeri

El agua que se escapa
se vuelve oscuridad
en cada campo.

Este es oscuro e intelectual. Es una suerte de pensamiento poético, un misticismo semi-verbal. En la noche, la brillante expansión del agua en cada campo se convierte en negro lodo, es decir, el agua de luz se transforma en campo de oscuridad.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

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En este desamparo

Utagawa Hiroshige II: Paulownia Trees at Akasaka in the Evening Rain

Utagawa Hiroshige II: Paulownia Trees at Akasaka in the Evening Rain

Sabishisa wo tôte kurenu ka kiri hitoha

En este desamparo
¿no me visitarás?
Cayó una hoja de paulownia.

Bashô

Bacon dice en su ensayo Sobre la Amistad que el principal empleo de la amistad* entre los hombres es:

…el alivio y descarga de la saciedad y agitación del corazón a que le constriñen las pasiones de todas clases. Sabemos que las enfermedades de detención y asfixia son las más peligrosas del cuerpo, y no ocurre de otro modo en la mente. Se puede tomar zarzaparrilla para abrir el hígado, acero para soltar la bilis, cocimientos de azufre para los pulmones, castóreo para el cerebro, pero ninguna receta abre el corazón sino un amigo verdadero con el cual se pueden compartir penas, alegrías, temores, esperanzas, sospechas, consejos y cualquier cosa que oprima el corazón, en una especie de confesión laica.

Como siempre, Bacon carece de todo sentimiento poético o tierno, todo lo interpreta en su más bajo nivel. Bashô no quiere que Ransetsu venga a verlo por estas razones. Él quiere estar, físicamente, con alguien al que está vinculado por el espíritu, alguien de su misma “nacionalidad”, un habitante de esa ciudad cuyo regocijo es el río de poesía que fluye a través de ella. Este “físicamente” es un importante elemento de poesía porque son las percepciones corporales propiamente dichas las que constituyen la vida poética en sus mayores honduras, aunque no en sus mayores claridades; y es solo por estar juntos cuando percibimos el mismo finito infinito, que un roce, un soplo, una sonrisa revelarán que ambos miramos el mismo objeto en comunión, no el uno con el otro, sino con la simple hoja de paulownia, esa que cae silenciosamente a través del aire otoñal.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo,
versión libre: JB

*En realidad, Bacon no habla de empleo, o uso de la amistad, sino que se refiere a su fruto principal:

“A principal fruit of friendship, is the ease and discharge of the fulness and swellings of the heart, which passions of all kinds do cause and induce. We know diseases of stoppings, and suffocations, are the most dangerous in the body; and it is not much otherwise in the mind; you may take sarza to open the liver, steel to open the spleen, flowers of sulphur for the lungs, castoreum for the brain; but no receipt openeth the heart, but a true friend; to whom you may impart griefs, joys, fears, hopes, suspicions, counsels, and whatsoever lieth upon the heart to oppress it, in a kind of civil shrift or confession.”
(JB)

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Una libélula

"The Water-Babies, A Fairy Tale for a Land Baby" by Charles Kingsley, illustrated by Warwick Goble

“The Water-Babies, A Fairy Tale for a Land Baby” by Charles Kingsley, illustrated by Warwick Goble

Gorokushaku ono ga kumoi no tombo kana

Una libélula:
cinco o seis pies encima,
su propio cielo.

Ryôta

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

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Un buen día otoñal

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Aki harete mono no kemuri no sora ni iru

Un buen día otoñal:
el humo de algo
subiendo al cielo.

Shiki

Hay un misterio en el humo. Ese -imagino- es uno de los placeres de fumar tabaco. A medida que asciende hacia el cielo otoñal su leve color azulado -el color del infinito y de la eternidad- nuestra mente se eleva con él. Pero hay un misterio tambien en su origen. ¿Qué es eso invisible que arde? ¿Quién lo hace arder?
Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo, 1962
versión libre: JB

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Tras apearme del caballo

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Hokusai: El río Tama en la provincia de Musashi

Uma orite kawa no na toeba aki no kaze

Tras apearme del caballo,
pregunto el nombre del río:
viento otoñal.

Shiki

Estos versos parecen un fragmento de un poema chino. Los japoneses, sin embargo, tienen el genio de ver que la parte es a veces más grande que el todo. Pero se necesita cierta dosis de preparación física y mental si se trata, por ejemplo, de aprehender algo de la naturaleza del viento otoñal. Cabalgando por el campo, el poeta llega a un río caudaloso. Se baja del caballo y lo guía para preguntarle a un hombre cuál es el nombre del río. Se lo dicen, pero lo que le impresiona no es el nombre o la persona que se lo dice, sino el viento que sopla por la orilla del río, rizando el agua y ondulando la crin y la cola del caballo parado mansamente. Ese es el viento de otoño.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

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Sobre la hoja de loto

Seitei Watanabe: De la serie "Bijutsu Sekai"

Seitei Watanabe: De la serie “Bijutsu Sekai”

Hasu no ha ni kono yo no tsuyu wa magarikeri

Sobre la hoja de loto,
el rocío de este mundo
se distorsiona

Issa

Aquí se expresa la visión que tiene Issa de la vida, su visión del mundo. Por su naturaleza, el rocío es perfecto; mas cuando cae sobre la hoja de loto, pierde su esférica belleza y yace retorcido y deformado. Este es el concepto o, mejor dicho, la intuición fundamental del Budismo Mahayana, según la cual la bondad del hombre es original, no con el tiempo, sino en esencia, por su propia naturaleza.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido. Tokyo, 1962
Versión libre: JB

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En el altar

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Tama-dana ya jósa shite naku kirigirisu

En el altar,
en el sitio de honor,
chirría el grillo.

Issa

El tamadana es una especie de anaquel que se coloca frente al altar budista en el tiempo de Ullabon, el Día de Todas las Almas. Una estera junco se despliega y sobre ella se colocan, como ofrendas, distintas hierbas de otoño.

Por casualidad, hasta allí saltó un grillo y, una vez ocupado el lugar principal, está chirriando sosegadamente, para sí mismo. Issa sabía que el gritar de los grillos y el chirriar de los hombres son lo mismo: también sabía que son diferentes. Es en esta región donde la identidad es diferencia, en esta diferente identidad, donde yacen la religión y la poesía.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951.
Versión libre: JB

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Dokudami

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Shizukana michi to nari dokudami no me

Tranquilidad
en el camino: brotes
de dokudami.

Santôka

Dokudami, también llamada shibuki, es una pequeña y maloliente hierba mala que en verano da flores blancas de cuatro pétalos. La tranquilidad del camino, y la de su mente, se revela ante nosotros porque le llama la atención algo tan pequeño e insignificante como los capullos de esta mala hierba.

Fuente:
R. H. Blyth: A History of Haiku. Hokuseido. Tokyo, 1964
Versión libre: JB

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Granizado en verano

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Saji namete warabe tanoshimo natsu-gôri

Lame el chico,
gozoso, la cuchara.
Granizado en verano.

Seishi

El muchacho, un pequeño de siete u ocho años está sentado, tomando una mezcla barata de hielo raspado y algun líquido rojo y dulzón.

La cuchara también es barata, pero él juega con la húmeda y fría masa, lame la cuchara, la encuentra demasiado fría aunque deliciosa y come más lentamente, de un modo mucho menos formal que los adultos.

Fuente:
R. H. Blyth: A History of Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1964
Versión libre: JB

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Murciélagos

Hiroshige: Murciélagos

Hiroshige: Murciélagos

Kômori ya tori naki sato no meshijibun

Vuelan murciélagos
en un pueblo sin pájaros,
a la hora de comer.

Issa

Aunque los murciélagos parecen un tema posible para el haiku, no han alcanzado ni éxito ni popularidad. En el presente poema, Issa está expresando la extrañeza que siente al ver una criatura similar a las aves revoloteando en el atardecer, cuando durante el día ningún pájaro se ha visto o escuchado en este distrito. El hecho de que sea la hora de comer le da a los murciélagos un significado doméstico, familiar.
Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol II. Hokusiedo. Tokyo, 1952
Versión libre: JB

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