Tag Archive: R. H. Blyth

Senryu estival I

Reginald Horace Blyth

ANÓNIMO

 

Ka ni kuware   okitsu shiranami   chikushôme

Comido por mosquitos.

“Las olas, qué insondables.”

¡Aplástalos!

 

Para comprender este senryu, debemos conocer la historia en la que se basa el segundo verso. En el Ise Monogatari nos cuentan que Ariwara no Narihira, un Don Juan japonés del siglo IX, acostumbraba a visitar a su amante cada noche, pero su mujer no se mostraba celosa. Al sospechar que ella debía tener un amante en secreto, él simuló que se iba, pero se escondió en el jardín para ver qué pasaba. Sin embargo, su esposa sólo estaba pensando en él y cantaba esta waka compuesta por ella:

 

Sopla el viento

las olas, qué insondables

en el Monte Tatsuta,

por donde va mi amado

a medianoche.

 

Él se enterneció con esta muestra de amor y fidelidad. Sintió vergüenza de sí mismo. El escritor del senryu, a menudo, añade el material omitido en el waka. El tercer verso se refiere a los mosquitos que le importunaban mientras se hallaba escondido en el jardín.

 ***

 ANÓNIMO

 Chi wo waketa  mi to wa omowanu  ka no nikusa

  Aunque tenemos la misma sangre,

¡qué odioso

este mosquito!

 

***

 ANÓNIMO

 Ka wa deta wa   kaya wa moshi danna   dô nasaru

“Los mosquitos ya están aquí.

¿Y el mosquitero,

esposo mío?”

 

Por la bebida y el libertinaje, el marido puso el mosquitero en la casa de empeños al final del último verano. Los mosquitos han comenzado a aparecer y la esposa le recuerda a su amo y señor adónde fue a parar el mosquitero. El resumen de toda una vida juntos se resume en esa pregunta.

 

***

ANÓNIMO

Hae no koi  hito wa mujô no  hae-tataki

Crueldad humana:

Aplastar a las moscas

mientras copulan.

 

 

Fuentes:

Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959

Traducción y selección: Jorge Braulio

 

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Senryu de Año Nuevo

Utamaru-danza de año nuevo1

Hace dos siglos, el pueblo de Edo llevaba una vida social y familiar plenas, en armonía con las estaciones y las correspondientes labores humanas. Cada evento u ocasión tenía su sabor, al cual el senryu añade su sazón especial. Podemos decir que quien ve y aprecia la vida anual del pueblo con ese ojo amorosamente malicioso, lo conoce mucho mejor que lo que él se conoce.
Aún existe en Japón la costumbre de trabajar tan poco como sea posible en Año Nuevo y tampoco discutir, reñir o apesadumbrarse en este día.

ANÓNIMO

Ganjitsu ni naku wa nanasai miman nari

El que grita en Año Nuevo,
aún no ha cumplido
los siete años.

***

ANÓNIMO

Ganjitsu no kogoto nama yoi nareba nari

¡Refunfuña
en Año Nuevo!
Aún está medio borracho.

***

ANÓNIMO

Ganjitsu ni ikeshâshâ to yamigaeri

Día de Año Nuevo:
el descarado
resucitó.

Cierto hombre simplemente no podía pagar sus deudas el 31 de diciembre, así que se fingió muerto. El acreedor no pudo cobrarle a la mujer que estaba simulando los alaridos. Pero al día siguiente, Año Nuevo, se encontraron y el acreedor gritó: “¡Pensé que estaba muerto!” “¡Así fue, pero resucité hoy!” Esta parece una historia improbable, pero tomando en consideración que ocurre en el período Edo y conociendo las costumbres de Año Nuevo, así como el carácter de los japoneses, no es del todo increíble.

***

ANÓNIMO

Ebisukô shigonichi hone wo shaburaseru

Fiesta de Ebisu.
Tendrán que chupar huesos
por varios días.

El 20 de enero, en las tiendas japonesas celebran la festividad de Ebisu, el dios de los negocios. Los tenderos hacen una fiesta para sus conocidos, familiares, clientes y criados. El amo no debe reñirles a éstos últimos en esa jornada. Durante los cuatro o cinco días que siguen a la fiesta, los criados tienen que comer las sobras de la comida.

Fuente:
R. H. Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Traducción y selección: JB

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Hormigas

Ant on a Stone Mill

Shira ame ni hashirikudaru ya take no ari

Lluvia vespertina:
Las hormigas bajan corriendo
de los bambúes.

Jôsô

El toque de Zen aquí está en lo inexpresado y, por consiguiente, en el sentimiento más conmovedor de la unidad de nuestra vida con la de la naturaleza. Esto se siente en el atropellado descenso de las hormigas por los troncos de los bambúes, las mismas hormigas que parecían haberse pasado el día subiendo por ellos.

Ari nagasu kodo no ôame to nari no keri

Arrecia más la lluvia,
arrastra
las hormigas.

Kuson

Más que una expresión de piedad por las hormigas, es una descripción de la lluvia de verano. Podemos decir lo mismo, incluso de la siguiente por Gyôdai:

Yukue naki ari no sumika ya satsukiame

No hay dónde ir…
El nido de las hormigas
bajo la lluvia estival.

Haari tobu ya fuji no susono no koie yori

Vuelan hormigas aladas,
desde la casita,
hasta el pie del Monte Fuji.

Buson

Este puede ser una reminiscencia de los comienzos de Sôshi. Las hormigas aladas, una casa pequeña, el Monte Fuji: he aquí una graduación del tamaño, una relatividad que muestra el sentido de la mera cantidad. En estos versos hay un misterio semejante al de Alicia en el país de las maravillas, pero no tan obvio.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido, Tokyo, 1962.
versión libre: JB

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Los espíritus del río

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Kawataro no koi suru yado ya natsu no tsuki

Los espíritus del río,
amándose en su morada.
Luna estival.

Buson

Buson siempre estaba buscando nuevos temas, o aristas nuevas en los temas antiguos. La luz de la luna sobre el agua parece el lugar apropiado para que esas extrañas criaturas realicen sus travesuras maritales.

Fuente:
R.H. Blyth: A History of Haiku. Volume One. Hokuseido. Tokyo, 1984
Versión libre: JB

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Albaricoque en flor

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Akindo wo hoeru inu ari momo no hana

Al mercader
le ladra el perro.
Albaricoque en flor.

Buson

Esta es una estampa de una pequeña aldea en primavera. Parecìa que el vendedor iba a entrar en la casa y el perro que dormitaba a la entrada, súbitamente, comienzó a ladrar. Surgen preguntas: ¿Cuál es la (indudable) conexión entre el perro que le ladra al vendedor y los albaricoques florecidos que cuelgan de los muros por doquier? ¿También las flores, a su colorida manera, están ladrándole a todos y cada uno? ¿Está el perro floreciendo a través del sonido y así expresa su participación en el flujo a través del cual colmamos la ley de nuestro ser? He aquí un pasaje del Saikontan* que tiene un enorme parecido con los versos de Buson:

Los ladridos de un perro en una aldea de albaricoques florecidos;
El canto de un gallo entre las moreras.

Y en otro pasaje del mismo libro, hay una insinuación del sentimiento que quizás animó a Buson a escribir dichos versos:

El ladrido de los perros y el cantar de los gallos tras las vallas de bambú me elevan al reino de las nubes.

*Escrito por Hang Ming Ying (1575-1619)

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Sonarse la nariz

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Tebana kamu oto sae ume no sakari kana

Alguien se suena
la nariz con la mano.
Ciruelo en flor.

El sonido, corto y definitivo, agudiza de momento el sentido del olfato de Bashô, ya que fue súbitamente consciente de lo que estaba haciendo en uno de esos días, aspirando el aroma de las flores de ciruelo y absorbiendo su leve y profundo blancor. Lo que impresionó a Bashô fue el hecho de que sonarse la nariz con la mano no le pareció algo sucio o poco caballeroso, sino que lo toma tal cual fue, una acción, un sonido, un fenómeno de la naturaleza, no separado en su esencia de la vista y el olor de las flores de cerezo.

He aquí un verso de Issa que va más allá que el de Bashô:

Hatauchi ya tebana wo nejiru ume no hana

Arando el campo…
Se limpia la mano mocosa
en las flores de cerezo.

Hacerlo en un fino pañuelo de batista está bien, pero no en las sobresalientes ramitas floridas. En verdad Wordsworth dijo:

Y la costumbre te cubre con su pesantez
helada y honda, casi como la vida.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Nadie en derredor

Horornis diphone

Mujinkyô uguisu niwa wo aruki keri

Nadie en derredor.
Un uguisu camina
por el jardín.

Shôha

El solitario uguisu está en el jardín desierto, en vez de en la arboleda. Alternativamente nos asombra la inconexión y la unidad de las cosas. Aquí lo que se percibe es su existencia independiente, donde

Cada espíritu cautivo es una estrella
que ilumina su propio firmamento.

Aunque es solo uno el mundo en el que vivimos, cada animal, cada objeto inanimado subsiste en completo aislamiento.

Y una vez que ella lo vio recogiendo a un pájaro que había quedado agarrotado contra un alambre, se dio cuenta de que había otro mundo silencioso, donde cada criatura está sola en su propia aura de silencio, el misterio del poder.*

En el siguiente waka del Emperador Meiji se respira el mismo sentimiento:

Cae la lluvia primaveral;
afuera, en el jardín en calma,
los pétalos de cerezo
caen y se dispersan.

*Lawrence, Saint Mawr.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre:JB

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Labrando el campo

00001 campo de arroz

Hata utsu ya ugokanu kumomo nakunarinu

Labrando el campo:
la nube que no se movía,
se fue.

Buson

El original tiene una forma melodiosa, los sonidos u, mo, na, nu y ku, crean un eco:

Hata 2

Expresa el paso del tiempo, la monotonía de la repetición de un instante tras otro. La nube permanece en la cima de la colina hora tras hora; el hombre labra el campo con la misma compostura y persistencia. De pronto, la nube se va, solo queda el cielo y el hombre bajo él, trabajando sin cesar.

Dice el Spengler del labrador:

…es el hombre eterno, independiente de toda la cultura que se acomoda en las ciudades. Le precede y le sobrevive, muda criatura que se perpetúa de generación en generación, circunscrito a los oficios y reclamos de la tierra, un alma mística, sagaz entendimiento atado a los asuntos prácticos. El origen y la fuente siempre viva de la sangre que hace la historia en las ciudades.*

*El alma de la ciudad.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol.II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Brisa primaveral

Hordeum_vulgare_-_Kawahara_Keiga_-_1823_-_1829

Haru-kaze ya  mugi no naka yuku  mizu no oto

Brisa primaveral.
Atravesando la cebada,
el rumor del agua.

Mokudô

“Mientras menos Zen, mejor”, resulta bueno para la vida y la poesía. La brisa de primavera, el verde trigo ondulando, el sonido del agua que gotea entre los tallos después de la lluvia, eso, ni más ni menos; sin antes o después, sin desear que las cosas sean distintas a lo que son.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950.
Versión libre: JB

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Está lloviendo en serio

Calle Desagüe Foto Fernando Medina

Estamos en tiempo de seca, pero durante estos últimos días, en La Habana ha llovido como nunca en esta época del año. Esta paradoja meteorológica que los científicos atribuyen a El Niño/Oscilación del Sur (ENOS), me recordó algunos poemas satíricos japoneses…

***

Hommono ni natta to amado nimai ake

“Está lloviendo en serio”.
Abre un poquito
dos de las celosías.

Al creer que era solo un chubasco, cerró todas las puertas corredizas. Cuando se convenció de que no pararía de llover tuvo que abrir dos de las celosías para que entrara un poco de aire y luz. El rasgo hunmorístico está quizás en la revelación de la debilidad del hombre y la omnipotencia de la naturaleza.

Hidoi furi naiteita ko mo damaru nari

Violenta lluvia.
Hasta el niño que gritaba
hace silencio.

Nikawa-ame setchin de kago wo yoatteru

Súbita lluvia.
Llaman al palanquín
desde el retrete.

Este es un verso alegrador porque nos gusta sentir, a veces, cuán animales somos en realidad. Después de todo, el retrete es más importante, más indispensable que la escuela o la iglesia.

Tsuyoi furi hirune mo omite kashikomari

Aguacerazo:
el que sesteaba, se yergue
sobrecogido.

El núcleo de este senryu está en el modo en que el hombre siente el poder de la naturaleza y se sienta respetuosamente ante él, para que su indiferente actitud no le acarree algún castigo divino.

Yôdachi ni sumashita kao no jizôson

Un chaparrón:
la mirada de Jizô,
indiferente.

Las personas se apresuran, van y vienen tratando de encontrar amparo, pero la estatua de Jisô permanece impasible.

 

Fuente:
R. H. Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Versión libre: JB

 

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