Tag Archive: Literatura cubana

La luciérnaga

 

Hoy se cumplen 20 años de la partida del gran poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1977). Susurremos uno de sus hermosos poemas…

La luciérnaga

Para José Alfredo Pérez Alencar, hijo

Un haiku de Matsuo Bashó, el haiyin de los haiyines,

canta:

‹‹Perseguida la luciérnaga / se esconde en la luna››.

Cierto, le digo al poeta del laúd de nácar, desde niño

descubrí sujetando las alas de la esmeralda en vuelo,

lo que llamais luciérnaga posada en la camelia, y nosotros

llamamos cocuyo engarzado a la ceiba, y también falena,

que existe un lazo de amor entre

la fosforecente luna y el refulgente cocuyo.

Conocí para no olvidarlo jamás ese lazo de amor

entre el astro y el insecto, porque

la luna me hablaba desde el cielo, y decía:

‹‹deja en paz la luciérnaga: me hace falta

esta noche para alumbrar mi fiesta

de todos los otoños››.

Obedecía el niño

como siempre a la luna. En la ventana principal

del cielo aparecía feliz la tímida luciérnaga.

Miraba sonriente al niño, y con suavidad

movía sus alas. Quería enviar desde

el reino esmeralda de sus ojos, un signo de

gratitud, un himno de esperanza.

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Breve guía martiana del haijin

José Martí_28 de enero de 1853

(Los fragmentos seleccionados corresponden a las Crónicas que José Martí dedicó a Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman respectivamente)

SIMPLIFY. SIMPLIFY. SIMPLIFY.
H.D. Thoreau

(One “simplify” would have been enough.)
R.W. Emerson

 

1

 El dolor ha de ser pudoroso.

Si no le entendían, se encogía de hombros: la naturaleza se lo había dicho: él era un sacerdote de la naturaleza. El no fingía revelaciones; él no construía mundos mentales…

El se veía como pupila transparente que lo veía todo, lo reflejaba todo, y sólo era pupila.

Dijo lo que vio; y donde no pudo ver, no dijo. Reveló lo que percibió, y veneró lo que no podía percibir. Miró con ojos propios en el Universo, y habló un lenguaje propio. Fue creador, por no querer serlo.

Era veedor sutil, que veía cómo el aire delicado se transformaba en palabras melodiosas y sabias en la garganta de los hombres, y escribía como veedor: y no como meditador…

Su pluma no es pincel que diluye, sino cincel que esculpe y taja. Deja la frase pura, como deja el buen escultor la línea pura. Una palabra innecesaria le parece una arruga en el contorno. Y al golpe de su cincel, salta la arruga en pedazos, y queda nítida la frase. Aborrecía lo innecesario…

…A veces, parece que salta de una cosa a otra, y no se halla a primera vista la relación entre dos cosas inmediatas. Y es que para él es paso natural lo que para otros es salto.

Su estilo no es lujoso, sino límpido.

El lenguaje es obra del hombre, y el hombre no ha de ser esclavo del lenguaje. Algunos no le entienden bien; y es que no se puede medir un monte a pulgadas. Y le acusan de oscuro; mas ¿cuándo no fueron acusados de tales los grandes de la mente? Menos mortificante es culpar de inentendible lo que se lee, que confesar nuestra incapacidad para entenderlo…

Lo que le enseña la naturaleza le parece preferible a lo que le enseña el hombre. Para él un árbol sabe más que un libro; y una estrella enseña más que una universidad; y una hacienda es un evangelio; y un niño de la hacienda está más cerca de la verdad universal que un anticuario. Para él no hay cirios como los astros, ni altares como los montes, ni predicadores cómo las noches palpitantes y profundas…

“Naturaleza” se llama su mejor libro: en él se abandona a esos deleites exquisitos, narra esos paseos maravillosos, se revuelve con magnífico brío contra los que piden ojos para ver, y olvidan sus ojos…

Da cuenta de sí, y de lo que ha visto. De lo que no sintió, no da cuenta. Prefiere  que le tengan por inconsistente que por imaginador. Donde ya no ven sus ojos, anuncia que no ve. No niega que otros vean; pero mantiene lo que ha visto. Si en lo que vio hay cosas opuestas, otro comente, y halle la distinción: él narra.  Él no ve más que analogías: él no halla contradicciones en la naturaleza: el ve que todo en ella es símbolo del hombre, todo lo que hay en el hombre lo hay en ella. Él ve que la naturaleza influye en el hombre, y que éste hace a la naturaleza alegre, o triste o elocuente, o muda, o ausente, a presente, a su capricho.

…el hombre no se halla completo, ni se revela a sí mismo, ni ve lo invisible, sino en su íntima relación con la naturaleza.

Todo e! arte de escribir es concretar.

Tenía siempre los ojos abiertos, acaparando analogías.

Lo imperfecto de esta existencia se conoce en que en toda ella apenas hay unos cuantos momentos de dicha absoluta, dicha pura, que son los de pleno desinterés, los de confusión del hombre con la naturaleza.

 

2

Nada le es extraño, y lo toma en cuenta todo, el caracol que se arrastra, el buey que con sus ojos misteriosos lo mira, el sacerdote que defiende una parte de la verdad como si fuese la verdad entera.

Él es de todas las castas, credos y profesiones, y en todas encuentra justicia y poesía. Mide las religiones sin ira; pero cree que la religión perfecta está en la Naturaleza. La religión y la vida están en la Naturaleza.

…¿qué orgullo le ha de punzar, si sabe que se para en yerba o en flor? ¿qué orgullo tiene un clavel, una hoja de salvia, una madreselva? ¿cómo no ha de mirar él con tranquilidad los dolores humanos, si sabe que por sobre ellos está un ser inacabable a quien aguarda la inmersión venturosa en la Naturaleza?

El no esfuerza la comparación, y en verdad no compara, sino que dice lo que ve o recuerda con un complemento gráfico e incisivo, y dueño seguro de la impresión de conjunto que se dispone a crear, emplea su arte, que oculta por entero, en reproducir los elementos de su cuadro con el mismo desorden con que los observó en la Naturaleza.

Relecturas:

Qué es la naturaleza

Sé desaparecer

El agua clara

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Ya no está con nosotros Juan Carlos Flores

juan c flores 2

por Pablo Rigal

Ya no esta con nosotros Juan Carlos Flores, no era un poeta común, no solo escribía, vivia en la poesía como una orquídea rara y se adentraba en ella “como se adentra un santo en el nirvana, como se adentra un cuerpo en otro”. Poseía esa paradojica mezcla de lucidez y locura, que le daba un porte quijotesco, podía vivir en la conversación o en el silencio, pero siempre habia un verbo amenazando con salir y salir sin detenerse.

Su idea de la poesía es lo mejor que podemos compartir como una amable despedida, sin duelos ni tristezas, le sobrevive su poesía, era un ser humano singular del tipo que sabemos de paso, del que seguimos, donde quiera que esté.

Idea de la poesía

Tomada sea la muy púdica
no pedida sino tomada.
Convertida en cuerpo, en espejo,
es dos un hombre que se mira.
Convertida en árbol,
han de luchar la serpiente y el pájaro.
Convertida en relámpago, en muelle,
un niño tira de un cordel a la luna,
viene la madre y corta con tijera el cordel.
Si ascendemos la máscara, si descendemos el túnel.
No me encuentro, me busco, estoy ahumado.
La poesía en el duermevela
como el ave de la resurrección
a cada instante nace, se aniquila.
La palabra una mitad, el silencio la otra.
El poeta en una orilla, el escucha en la otra.
El poeta es el escucha, el escucha el poeta.
El acto poético es amor
y presupone una fe y una más allá,
sillar, isla que no se alcanza.
Adentrarse en la poesía.
Como se adentra un santo en el nirvana,
como se adentra un cuerpo en otro.
La libertad, timón hacia la poesía,
la poesía, timón hacia la libertad.
Agua y tierra y viento y fuego
es el poeta, es el escucha.
El sueño y la realidad dialogan, se rechazan
se engendran, se aniquilan:
una bocanada de luz, una paletada de tierra.
Intuimos a Dios y comenzamos a morir,
intuimos a la mujer y queremos la inmortalidad.
Me intuyo, luego soy poeta.
Te intuyo es una puerta, un vaso, si lloviera.
Qué cansancio en los ojos de perro,
una herida en el muslo y nos creemos dispuestos
para habitar nuevamente el paraíso.
Tomada sea la muy púdica
no pedida sino tomada.

El cadáver de un rey flota en el pasto.
Fuente: Cubaliteraria

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Asombro

eliseo-diego

Me asombran las hormigas que al ir vienen
tan seguras de sí que me dan miedo
porque están donde van sin más preguntas
y aunque asomos de vida son perfectas
si minúsculas máquinas que saben
el dónde y el adónde que les toca
y a la muerte la ignoran como a nada
si no fuese tan útil instrumento
con que hacer de lo inerme nueva vida.

Pero aunque agrande su minucia viva
el azoro redondo en que las miro
y me apena que no se sepan nunca
tal como son en su afanarse oscuro
ya tan inmemorial como la Tierra

más me asombra mi pena y me convence
de que saberse el ser bien que la vale
aun cuando el precio sea tan alto como
el enorme silencio de allá afuera.

Eliseo Diego

Este poema forma parte del libro Aquí he vivido, Ediciones Especiales, Instituto Cubano del Libro, 2000.
Eliseo Diego: (La Habana, 2 de julio de 1920 – México D.F, 1 de marzo de 1994). Poeta, escritor y ensayista cubano, considerado uno de los más grandes poetas de Latinoamérica. Fundador de la Revista Orígenes. Realizó traducciones y versiones de las más importantes figuras de la literatura infantil en el mundo. Obtuvo en 1986 el Premio Nacional de Literatura por el conjunto de su obra y recibió, en 1988 y 1989, el Premio de la Crítica. En 1992 la Universidad del Valle, en Cali, Colombia, le otorga el Doctorado Honoris Causa. En 1993 recibe Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo.

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Lezama y el árbol

arbol amilkar feria 1

Cada árbol es una catedral de hojas y cada hoja una catedral de estancias. Un animal tiene cuatro patas porque no puede tener dos, porque es un mamífero todavía de poca alcurnia. El hombre tiene dos, porque otras dos ya logró convertirlas en manos. El árbol, sin embargo, amigo, se sostiene cómodamente sobre una sola extremidad y así de paso no no se deja arrastrar por exabruptos y otras velocidades.

El árbol, como yo, como usted ahora, es un viajero inmóvil, alguien que tiene prisa por estarse quieto, por serenarse bajo un cielo en movimiento. El árbol se traslada con expansión y es fiel a su paisaje. Es el único sujeto leal al horizonte: no juega con él, no intenta acercarlo ni alejarlo.

El árbol es un misterio inicial y el misterio en franca reducción. El árbol es el esbozo invertido de una campana sin sonidos, es el pasado de la cruz. Y cualquier árbol es el árbol de la vida, el traficante en oxígenos. Cualquier árbol da pan y da manzanas, cualquiera descorcha vinos y pare azahares. Un solo pájaro llegando a la hoja anfitriona, a la amplia rama hotelera, fue suficiente razón para que Dios emprendiera el proyecto de árbol. A ese mismo proyecto multiplicado por el infinito, lo llamó, excitado, divertido, con el nombre altisonante de bosque.

El bosque es, pues, la altisonancia, el abolengo vegetal, el delirio de la creación, el frenesí de jugar con un dedo creativo e instantáneo. Dios puso el dedo, su dedo de Dios, y lo iluminó a usted y me puso luz a mí y lanzó la iniciativa de los bosques, de donde debíamos tomar la fruta y la sombra y la flecha y la silla y la mesa y la cama, para hacer un tránsito relativamente seguro y confortable.

José Lezama Lima

Fuente:

Félix Guerra: Para leer debajo de un sicomoro. Colección Sur Editores. La Habana, 2013
Ilustración: Amílkar Feria

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¿Qué es la Naturaleza?

dibujo de marti 1

¿Qué es la Naturaleza? El pino agreste, el viejo roble, el bravo mar; los ríos que van al mar como a la Eternidad vamos los hombres: la Naturaleza es el rayo de luz que penetra las nubes y se hace arco iris; el espíritu humano que se acerca y eleva con las nubes del alma, y se hace bienaventurado. Naturaleza es todo lo que existe, en toda forma, – espíritus y cuerpos; corrientes esclavas en su cauce; raíces esclavas en la tierra; pies, esclavos como las raíces; almas, menos esclavas que los pies. El misterioso mundo íntimo, el maravilloso mundo externo, cuanto es, deforme o luminoso u oscuro, cercano o lejano, vasto o raquítico, licuoso o terroso, regular todo, medido todo menos el cielo y el alma de los hombres es Naturaleza.

Dibujó y escribió:

José Martí

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Pájaros

micro-pajaros

Día tras día, siempre al amanecer, bandadas de pájaros negros vuelan hacia el este. Pasan por encima de mi casa, son tantos que por momentos motean el cielo. Día tras día, siempre al anochecer, bandadas de pájaros negros vuelan hacia el oeste. Los veo cuando regreso del trabajo, casi siempre me embeleso ante el espectáculo. A veces he tenido un día muy malo, pero la invariable rutina de los pájaros me confirma que todo sigue un orden superior, un orden al que me entrego, que me sosiega…

Yuris Nórido

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Retraducciones

samuel feijóo el rumor de mis destinos 1

…encontramos un Hai Kai del poeta Isa. Traducido del japonés al inglés por Donald Keene (y del inglés al español por Jesús Bal). Sobre vida y muerte, «fugacidad de la vida»:

El mundo del rocío
es un mundo de rocío, sin embargo,
sin embargo.

Leyéndolo recordamos algunos versos de Fayad Jamís, que dan la fijación del tiempo en el paisaje, con una desnudez de expresión pareja a la del japonés:

A la orilla del río hay un pescador
contemplando las estrellas de la tarde.
Un mendigo duerme abrazado a una botella vacía
la oscura boina por almohada.
Los pájaros picotean y saltan cerca de sus pies.

Asimismo la delicada, la traslúcida Cleva Solís:

¿Cómo sabe cada uno
lo que debe decir?
¿Cómo dijo cada uno
dónde iba el puente de piedras?

Ave, tiempo, luz, de las islas.

Samuel Feijóo

Fuente:
Azar de lecturas. Universidad Central de Las Villas. Santa Clara, 1961

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La voz de los mundos

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Ando el nublado atardecer de invierno, entre la ligera llovizna, rumbo a los cerros, donde la niebla reposa. El campo, difuso, calmo y hondo. Ráfagas de un viento agrisado barren los yerbajos. No sé cómo, pero un soplo muy profundo de comunicación cósmica, grave, se hace en mí mientras camino los silencios de la sabana. ¡Tantas cosas se levantan, se inician, tantos días que fueron de luz y de promesas y que ahora, muy apagados, surgen desconocidos!.. Soy un hombre, así, primero. Adán soy. La naturaleza oscura y acuosa me toma. Sobrecogido, doy un pecho puro sin tiempo. Hombre sin fin soy que siente esa fuerza de los cielos con los últimos reflejos del día cayendo sobre los montes. Recibo la milenaria sensación del comunicado con las poéticas magias, que oye la sutil voz de los mundos, misteriosa, resonando en una belleza de sombras y neblinas queriéndole arrastrar, vaciar, desvanecer…

Samuel Feijóo

 

Fuente:
Samuel Feijóo: Libreta de pasajero. Universidad Central de Las Villas, 1964.

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Ensayo de Haikai Antillano

Portada Ensayo de Haikai antillano 1

En los finales del año 1957, en la ciudad de Cienfuegos, el escritor Eduardo Benet y Castellón publicó: Ensayo de Haikai Antillano. Años más tarde, en 1962 daría a la luz: Un jabuquito de haikáis. Con estas dos ediciones, rudimentarias y entrañables, entra el haiku a la literatura cubana.

***

Eduardo Benet y Castellón
Ensayo de haikai antillano
El haikái se escribe en una hoja de cerezo
Prensa Excélsior
Cienfuegos Cuba

ADVERTENCIA

Florentino Morales, el admirable poeta de la miel y de la sal, puso en mis manos, “Alfredo Boni de la Vega, Hojas de Cerezo, ̶ ̶ Primera Antología del Haikái Hispano, ̶ ̶ El haikái se escribe en una hoja de cerezo. ̶ ̶ México, 1952. ̶ ̶ Bajo el signo de Ábside.”

Abrumado entonces por la angustia, no vi del libro más que la fraternal dedicatoria; pero… una noche, al leer la presentación de él por Alfonso Méndez Plancarte, no pude entregarme al sueño. Si la obligada forma haikaica de este librito humilde no me lo impidiera, yo insertaría, con la venia del autor, para deleite de los poetas y lectores, y un legítimo blasón de Alfonso Méndez, ese opúsculo admirable que denota una extraordinaria capacidad crítica, un exquisito gusto poético y una encantadora amenidad como escritor. De Alfredo Boni me deja asombrado el generoso empeño de divulgar la exquisita forma lírica del haikái hispano y el acierto tenido en su cultivo y selección.

Y ahora veamos, aunque sea de una ojeada, lo que nos dice Méndez Plancarte del haikái:

“Mínimo y dulce género de poesía lírica, instantánea y sintética, tierna y sonriente, en su amor a la naturaleza; sutil y fúlgida en su agudo concepto o en su virgen metáfora, leve en su parva música cristalina.”

“Una brevísima forma poemática original y típicamente de sólo tres versos (una de 7 entre dos de 5 sílabas).”

“Pero esa identidad de molde silábico, ni bastaría por sí para el haikái, ni le es tampoco imprescindible en rigor. En su moderna difusión ̶ ̶ francesa, inglesa o hispana ̶ ̶ se reduce sin mengua sustancial, a estos caracteres: la brevedad de sólo tres versos (sin excluir su reducción a dos, cuando no a uno solo o su extensión a cuatro, menos feliz), y entre nosotros, con una rima por lo común de simple asonancia, entre el primero y el tercero; y la preferencia por los metros de arte menor, ora homogéneos, (los tres de 7, de 8 o de 9…), ora, más sugestivamente, de heterogénea y libre musicalidad.”

“Su esencia irreductible al madrigal o al epigrama satírico tradicionales, florece de el kidái o sentimiento de la naturaleza, ha dicho Takahama sobre todo el amor a los pequeños seres, captados en sonrientes y ágiles instantáneas.”

Y aquí me permito una digresión: Es innegable cierto sabor epigramático del haikái; pero sin llegar al anejín, la copla prosaica y vulgar. Distan mucho, en su esencia, uno de otro.

Un pensamiento reducido a tan graciosa simplicidad, que pueda confundirse con un temblor, un murmurio o el paso de un aroma en el aire, como los vio Paul Valéry.”

Según Méndez Plancarte, José Juan Tablada, el inicial y sumo haijín (o artífice de haikáis) lo trazó así:

“Para el haijín no hay trivial cosa.
Todo un drama cabe en un grito:
la serpiente es un infinito,
y Psiquis… una mariposa…”

“Primacía de la calidad sobre la masa. ̶ ̶ Un minuto feliz y nada más: pero al que deberán muchos artistas, aun los de caudalosa producción, su más vivaz y erguido renombre. Así Cetina, el de los Ojos claros, serenos… ganó con 9 versos mayor cúspide que otros con millares de octavas. ̶ ̶ “
Porque un haikái dichoso vale artísticamente mucho más que varias Epopeyas de América y demás Platanias y Amazonias de cualquier laureadísimo superhomérida continental, desde que la poesía no es cosa de toneladas. El colibrí es mayor que el avestruz para el metro de la belleza. O según el loco y sabio Arcipreste:

Chica es la calandria
e chico el ruiseñor;
pero más dulce cantan
que otra ave mayor;
y en azúcar muy poco
yace mucho dulzor…
como en la chica rosa
cabe mucho color.

“Para no excluir enteramente a ciertos nombre insignes, sobre todo de la península, tuvo que darse aquí excepcional cabida a algunos haikáis virtuales: ya poemitas que cumplen sus condiciones, mas por ventura un poco inconscientemente, sin que a veces nos conste que su autor haya soñado en tal género, ni aun sabido quizás su nombre; o bien estrictas joyas de dicha índole, pero que sólo han resultado tales al descuajarse de un contexto mayor.”

Hasta aquí Alfonso Méndez. Definido tan certera y poéticamente el haikái, podrá el lector distinguir en esta colección los falsos de los que pudieran llamarse piadosamente auténticos; y perdonarme, pues no significan más que un modesto ensayo de un cubano.

Si alguien cree que es tarea fácil, que trate de hacer uno como este de Matsura Bashio, traducido de una versión italiana por Méndez Plancarte:

Mariposa
tan ligera como un pétalo
de rosa.

O:

Luna: si un manguito
te pusieran, ¡qué bello
abanico!

O este, de nuestro Martí:

Rojo, como en el desierto,
salió el sol al horizonte
y alumbró al esclavo muerto.

Algunos de este libro fueron escritos antes, sin sospechar que existiera el citado molde lírico, y están ahora aquí como los citados por Plancarte. Otros, bajo la presión de la romántica belleza y la sencillez encantadora del género; pero sin miras a pasar por haijín, y sin pretender que otros se animen, porque ahora comienzo, ya tengo el pelo blanco, y hacer alto no es posible.

Por último: hubiera sido insoportable que dejara de reflejarse en algunos de estos poemitas, el estado de conciencia del autor ante la fatal tragedia de esta patria.

E. B. y C.

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