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Haikai del Remordimiento

Precisamente en junio pero del año 1949, Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 – Ostia, 1975) escribió HAKAI DEL REMORDIMIENTO, que traduzco a vuelapluma:

1
El insomnio es un lobo, una corteza,
impaciencia desnuda en la luz eléctrica,
un hospital donde se quedan
los parientes del difunto.

2
La carroña muestra sus dientes
al sol: su olor a mortaja.
Yace en mi lecho.

3
La libertad sucia y sudorosa
se revuelve en el crudo silencio
de mi cuarto: un sepulcro
quemando mis pies desnudos.

4
Bellas palabras, la dignidad,
rumores en mi habitación,
en el corazón de la vieja noche.
Los jirones de sus ropas.

5
En un lago de sangre, la noche estival.
Salta la fiebre en las venas.
No estoy satisfecho con mi vida.
Podría maldecirme.

6
Los niños son visiones atroces
de los muertos. ¿Dónde su inocencia?
¿Dónde sus seducciones?
Tienen los ojos llenos de ceniza.

7
Los dulces ojos…
Una piedra
entre nosotros.

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Ensayo de Haikai Antillano

Portada Ensayo de Haikai antillano 1

En los finales del año 1957, en la ciudad de Cienfuegos, el escritor Eduardo Benet y Castellón publicó: Ensayo de Haikai Antillano. Años más tarde, en 1962 daría a la luz: Un jabuquito de haikáis. Con estas dos ediciones, rudimentarias y entrañables, entra el haiku a la literatura cubana.

***

Eduardo Benet y Castellón
Ensayo de haikai antillano
El haikái se escribe en una hoja de cerezo
Prensa Excélsior
Cienfuegos Cuba

ADVERTENCIA

Florentino Morales, el admirable poeta de la miel y de la sal, puso en mis manos, “Alfredo Boni de la Vega, Hojas de Cerezo, ̶ ̶ Primera Antología del Haikái Hispano, ̶ ̶ El haikái se escribe en una hoja de cerezo. ̶ ̶ México, 1952. ̶ ̶ Bajo el signo de Ábside.”

Abrumado entonces por la angustia, no vi del libro más que la fraternal dedicatoria; pero… una noche, al leer la presentación de él por Alfonso Méndez Plancarte, no pude entregarme al sueño. Si la obligada forma haikaica de este librito humilde no me lo impidiera, yo insertaría, con la venia del autor, para deleite de los poetas y lectores, y un legítimo blasón de Alfonso Méndez, ese opúsculo admirable que denota una extraordinaria capacidad crítica, un exquisito gusto poético y una encantadora amenidad como escritor. De Alfredo Boni me deja asombrado el generoso empeño de divulgar la exquisita forma lírica del haikái hispano y el acierto tenido en su cultivo y selección.

Y ahora veamos, aunque sea de una ojeada, lo que nos dice Méndez Plancarte del haikái:

“Mínimo y dulce género de poesía lírica, instantánea y sintética, tierna y sonriente, en su amor a la naturaleza; sutil y fúlgida en su agudo concepto o en su virgen metáfora, leve en su parva música cristalina.”

“Una brevísima forma poemática original y típicamente de sólo tres versos (una de 7 entre dos de 5 sílabas).”

“Pero esa identidad de molde silábico, ni bastaría por sí para el haikái, ni le es tampoco imprescindible en rigor. En su moderna difusión ̶ ̶ francesa, inglesa o hispana ̶ ̶ se reduce sin mengua sustancial, a estos caracteres: la brevedad de sólo tres versos (sin excluir su reducción a dos, cuando no a uno solo o su extensión a cuatro, menos feliz), y entre nosotros, con una rima por lo común de simple asonancia, entre el primero y el tercero; y la preferencia por los metros de arte menor, ora homogéneos, (los tres de 7, de 8 o de 9…), ora, más sugestivamente, de heterogénea y libre musicalidad.”

“Su esencia irreductible al madrigal o al epigrama satírico tradicionales, florece de el kidái o sentimiento de la naturaleza, ha dicho Takahama sobre todo el amor a los pequeños seres, captados en sonrientes y ágiles instantáneas.”

Y aquí me permito una digresión: Es innegable cierto sabor epigramático del haikái; pero sin llegar al anejín, la copla prosaica y vulgar. Distan mucho, en su esencia, uno de otro.

Un pensamiento reducido a tan graciosa simplicidad, que pueda confundirse con un temblor, un murmurio o el paso de un aroma en el aire, como los vio Paul Valéry.”

Según Méndez Plancarte, José Juan Tablada, el inicial y sumo haijín (o artífice de haikáis) lo trazó así:

“Para el haijín no hay trivial cosa.
Todo un drama cabe en un grito:
la serpiente es un infinito,
y Psiquis… una mariposa…”

“Primacía de la calidad sobre la masa. ̶ ̶ Un minuto feliz y nada más: pero al que deberán muchos artistas, aun los de caudalosa producción, su más vivaz y erguido renombre. Así Cetina, el de los Ojos claros, serenos… ganó con 9 versos mayor cúspide que otros con millares de octavas. ̶ ̶ “
Porque un haikái dichoso vale artísticamente mucho más que varias Epopeyas de América y demás Platanias y Amazonias de cualquier laureadísimo superhomérida continental, desde que la poesía no es cosa de toneladas. El colibrí es mayor que el avestruz para el metro de la belleza. O según el loco y sabio Arcipreste:

Chica es la calandria
e chico el ruiseñor;
pero más dulce cantan
que otra ave mayor;
y en azúcar muy poco
yace mucho dulzor…
como en la chica rosa
cabe mucho color.

“Para no excluir enteramente a ciertos nombre insignes, sobre todo de la península, tuvo que darse aquí excepcional cabida a algunos haikáis virtuales: ya poemitas que cumplen sus condiciones, mas por ventura un poco inconscientemente, sin que a veces nos conste que su autor haya soñado en tal género, ni aun sabido quizás su nombre; o bien estrictas joyas de dicha índole, pero que sólo han resultado tales al descuajarse de un contexto mayor.”

Hasta aquí Alfonso Méndez. Definido tan certera y poéticamente el haikái, podrá el lector distinguir en esta colección los falsos de los que pudieran llamarse piadosamente auténticos; y perdonarme, pues no significan más que un modesto ensayo de un cubano.

Si alguien cree que es tarea fácil, que trate de hacer uno como este de Matsura Bashio, traducido de una versión italiana por Méndez Plancarte:

Mariposa
tan ligera como un pétalo
de rosa.

O:

Luna: si un manguito
te pusieran, ¡qué bello
abanico!

O este, de nuestro Martí:

Rojo, como en el desierto,
salió el sol al horizonte
y alumbró al esclavo muerto.

Algunos de este libro fueron escritos antes, sin sospechar que existiera el citado molde lírico, y están ahora aquí como los citados por Plancarte. Otros, bajo la presión de la romántica belleza y la sencillez encantadora del género; pero sin miras a pasar por haijín, y sin pretender que otros se animen, porque ahora comienzo, ya tengo el pelo blanco, y hacer alto no es posible.

Por último: hubiera sido insoportable que dejara de reflejarse en algunos de estos poemitas, el estado de conciencia del autor ante la fatal tragedia de esta patria.

E. B. y C.

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