Tag Archive: Buson

Hormigas

Ant on a Stone Mill

Shira ame ni hashirikudaru ya take no ari

Lluvia vespertina:
Las hormigas bajan corriendo
de los bambúes.

Jôsô

El toque de Zen aquí está en lo inexpresado y, por consiguiente, en el sentimiento más conmovedor de la unidad de nuestra vida con la de la naturaleza. Esto se siente en el atropellado descenso de las hormigas por los troncos de los bambúes, las mismas hormigas que parecían haberse pasado el día subiendo por ellos.

Ari nagasu kodo no ôame to nari no keri

Arrecia más la lluvia,
arrastra
las hormigas.

Kuson

Más que una expresión de piedad por las hormigas, es una descripción de la lluvia de verano. Podemos decir lo mismo, incluso de la siguiente por Gyôdai:

Yukue naki ari no sumika ya satsukiame

No hay dónde ir…
El nido de las hormigas
bajo la lluvia estival.

Haari tobu ya fuji no susono no koie yori

Vuelan hormigas aladas,
desde la casita,
hasta el pie del Monte Fuji.

Buson

Este puede ser una reminiscencia de los comienzos de Sôshi. Las hormigas aladas, una casa pequeña, el Monte Fuji: he aquí una graduación del tamaño, una relatividad que muestra el sentido de la mera cantidad. En estos versos hay un misterio semejante al de Alicia en el país de las maravillas, pero no tan obvio.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. III. Hokuseido, Tokyo, 1962.
versión libre: JB

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Los espíritus del río

Utamaro_Kappa_to_ama

Kawataro no koi suru yado ya natsu no tsuki

Los espíritus del río,
amándose en su morada.
Luna estival.

Buson

Buson siempre estaba buscando nuevos temas, o aristas nuevas en los temas antiguos. La luz de la luna sobre el agua parece el lugar apropiado para que esas extrañas criaturas realicen sus travesuras maritales.

Fuente:
R.H. Blyth: A History of Haiku. Volume One. Hokuseido. Tokyo, 1984
Versión libre: JB

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Albaricoque en flor

Zhao_Chang_-_Apricot_Blossoms_Painting_from_Life

Akindo wo hoeru inu ari momo no hana

Al mercader
le ladra el perro.
Albaricoque en flor.

Buson

Esta es una estampa de una pequeña aldea en primavera. Parecìa que el vendedor iba a entrar en la casa y el perro que dormitaba a la entrada, súbitamente, comienzó a ladrar. Surgen preguntas: ¿Cuál es la (indudable) conexión entre el perro que le ladra al vendedor y los albaricoques florecidos que cuelgan de los muros por doquier? ¿También las flores, a su colorida manera, están ladrándole a todos y cada uno? ¿Está el perro floreciendo a través del sonido y así expresa su participación en el flujo a través del cual colmamos la ley de nuestro ser? He aquí un pasaje del Saikontan* que tiene un enorme parecido con los versos de Buson:

Los ladridos de un perro en una aldea de albaricoques florecidos;
El canto de un gallo entre las moreras.

Y en otro pasaje del mismo libro, hay una insinuación del sentimiento que quizás animó a Buson a escribir dichos versos:

El ladrido de los perros y el cantar de los gallos tras las vallas de bambú me elevan al reino de las nubes.

*Escrito por Hang Ming Ying (1575-1619)

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Entre las hierbas tiernas

Wakakusa ni ne wo wasuretaru yanagi kana

Entre las hierbas tiernas
olvidó su raíz:
sauce llorón.

Buson

No se trata tanto de una personificación del sauce, o de expresar su crecimiento en todas direcciones sin prestarle atención a sus raíces, sino más bien de la proclamación de la exuberancia y magnitud del avance de la primavera. Las hojas y las ramas del sauce irrumpen incontrolablemente, crecen sin freno las tiernas hierbas y la primavera es una verde llamarada. Lo que en invierno era solo raíz, ahora es todo hojas. Lo que era campo yermo y hierbas muertas ahora revive en la extensión de la maleza verdeamarillenta.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Labrando el campo

00001 campo de arroz

Hata utsu ya ugokanu kumomo nakunarinu

Labrando el campo:
la nube que no se movía,
se fue.

Buson

El original tiene una forma melodiosa, los sonidos u, mo, na, nu y ku, crean un eco:

Hata 2

Expresa el paso del tiempo, la monotonía de la repetición de un instante tras otro. La nube permanece en la cima de la colina hora tras hora; el hombre labra el campo con la misma compostura y persistencia. De pronto, la nube se va, solo queda el cielo y el hombre bajo él, trabajando sin cesar.

Dice el Spengler del labrador:

…es el hombre eterno, independiente de toda la cultura que se acomoda en las ciudades. Le precede y le sobrevive, muda criatura que se perpetúa de generación en generación, circunscrito a los oficios y reclamos de la tierra, un alma mística, sagaz entendimiento atado a los asuntos prácticos. El origen y la fuente siempre viva de la sangre que hace la historia en las ciudades.*

*El alma de la ciudad.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol.II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Convergencias, imitaciones, homenajes…

Onitsura

北へ出ひがし東はな花のなんの

kita e dereba higashi e dereba wa hana no nan no

salga hacia el norte / o hacia el este / cerezos en flor

Buson

梅遠近南すべく北すべく

ume ochikochi minami subeku kita subeku

ciruelos a lo lejos / en el camino norte / en el camino sur

***

Onitsura

かけまわる夢や焼け野の風の音

kakemawaru yume ya yakeno no kaze no oto

en mis sueños transito / por los campos quemados / el sonido del viento

Bashô

旅に病んで夢は枯れ野をかける廻る

tabi ni yande yume wa kareno wo kakemawaru

viajando enfermo / en mis sueños transito / campos desiertos

***

Bashô

古池や蛙飛び込む水の音

furuike ya kawazu tobikomu mizu no oto

un viejo estanque / salta dentro una rana / ruido del agua

Ryôkan

新いけやかわずとびこむ音もなし

ara ike ya kawazu tobikomu oto mo nashi

estanque nuevo / salta dentro una rana/ y no hace ruido

***

Buson

釣り鐘に止まりて眠る胡蝶かな

tsurigane ni / tomarite nemuru /kochoo kana

en la campana del templo / permanece durmiendo / una mariposa

Shiki

釣り鐘に止まりて光る蛍かな

tsurigane ni / tomarite hikaru / hotaru kana

en la campana del templo / permanece brillando / una luciérnaga

***

Onitsura

あけぼのや麦の葉末の春の霜

akebono ya sugi no hazue no haru no shimo

al alba / en la punta de las hojas de la cebada / escarcha primaveral

Buson

白露や茨の刺にひとつずつ

shiratsuyu ya ibara no toge ni hitotsuzutsu

rocío matinal /en cada espina de las zarzas/ hay una gota

Colaboración de José Manuel Rodríguez

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Cae en los campos

Arrozales en Japón, 1935

Ta ni ochite  ta wo ochiyuku ya  aki no mizu

Cae en los campos,
cae desde los campos:
agua de otoño.

Buson

Así debe ser el haiku, perfectamente claro, sin ninguna mescolanza de elementos intelectuales. Al final del otoño, después que el arroz ha sido cosechado, el agua escapa de uno a otro campo hasta que se va toda. Esta agua, que uno podría pensar que es agua simplemente, no lo es. Es el agua de otoño. Comparemos estos versos con otros del mismo poeta:

Otoshimizu  tagoto no yami to  narinikeri

El agua que se escapa
se vuelve oscuridad
en cada campo.

Este es oscuro e intelectual. Es una suerte de pensamiento poético, un misticismo semi-verbal. En la noche, la brillante expansión del agua en cada campo se convierte en negro lodo, es decir, el agua de luz se transforma en campo de oscuridad.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

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Buson y los cerezos

Cerezos en flor_Autor desconocido1

Muchos poemas de Buson (1716-1784) trasmiten una sensación de la maravilla y el misterio de la naturaleza, pero la sensación generalmente depende tanto de los matices que es probable que se pierda en la traducción. Esto es cierto incluso en haikus que se puede traducir bastante literalmente, como:

Hana chirite ko no ma no tera to nari ni keri

caídas las flores,
el templo reaparece
entre las ramas*

En el original, to naru sugiere que el templo, que ahora puede ser visto a través de las ramas desnudas, es sólo un aspecto del cerezo en flor, un estado transitorio del mismo. En este poema en particular, hay quizás una cierta influencia budista, pero a mí me parece que el enfoque de Buson es más poético que religioso.

En realidad se sabe muy poco de la filosofía Buson y, fuera de lo que refleja su poesía y la pintura, al parecer nunca la explicitó. Lo que sí sabemos es que él debe haber disfrutado enormemente con los aspectos cambiantes del mundo transitorio, aunque más como observador que por identificarse de alguna manera con dichos cambios. Sin embargo, tiene sus propias teorías de cómo la naturaleza debe ser disfrutada. Dice en uno de sus más célebres haikus:

Hana ni kite hana ni inemuru itoma kana

Llego a las flores
y duermo bajo ellas.
Ociosidad.

Es una plegaria eficaz contra el exceso de formalidad en la apreciación de la naturaleza que era -y es- uno de los peligros de la estética japonesa. Aquí, por supuesto, está indicando que el disfrute del ocio no requiere “visualizar” cerezos en flor y escribir poemas sobre ellos.

 

Fuente:
Harold G. Henderson. An Introduction to Haiku. Anchor Books. USA, 1958
Versión libre: JB
*Traducción de este haiku: José María Bermejo

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