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Días invernales

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Días invernales es un célebre renku-kasen que escribieron Bashô y cuatro de sus discípulos en el año 1684. En el 2003, el cineasta japonés Kihachiro Kawamoto convocó a importantes artistas del dibujo animado para recrear dicho poema colectivo. El resultado fue un material formado por 36 cortometrajes, donde cada autor realiza una interpretación personal, imaginativa, de las estrofas que se le asignaron. La versión que hoy comparto con ustedes está realizada a partir de los subtítulos en inglés de dicho filme.

***

Durante este largo viaje, me vi con el sombrero hecho jirones por las lluvias y las ropas rasgadas por los vendavales. Aunque estoy habituado a la extrema pobreza, sentí pena hacia mí mismo. Recordando de pronto aquel maestro del verso-loco que recorrió hace mucho esta provincia, escribí:

 

Verso loco:
Entre violentas ráfagas,
un vagabundo:
¡Cómo me parezco a Chikusai!
-Bashô

¿Quién es ese? Las camelias
se escurren de su sombrero.
-Yasui

El amo, al alba,
revisando el trabajo
de la destilería.
-Kakei

Sacude el caballo bayo
el rocío de sus crines.
-Jugo

Ralas hierbas
de Corea,
descoloridas.
-Tokoku

Bajo la luz que se esparce
cosecha en el arrozal.
-Shohei

Mi cabaña de paja
donde ofrezco a las garzas
alojamiento.*
-Yasui

Ocultándome hasta
que me crezca el pelo
-Bashô

“El dolor del desencanto”
Piensa ella y estruja
sus pechos marchitos
-Jugo

Junto al túmulo imperecedero,
Desconsolada, solloza
-Kakei

Una silueta,
en el frío amanecer,
enciende el fuego
-Bashô

Casa vacía: sus dueños
murieron de pobreza
-Tokoku

En el arrozal,
un sauce llorón
se deshoja
-Kakei

El que empuja el bote
A través de la niebla: ¿es un cojo?
-Yasui

En el crepúsculo,
Mirando de soslayo
la tenue luna
-Tokoku

Retirada de la corte a una calle
de vecinos chismosos
-Jugo

Pregunta a la Segunda Monja
Por los cerezos en flor
del palacio imperial
-Yasui

-Mariposas entre zarzas-
dice ella y se enjuga la nariz
-Bashô

Un palanquin:
Tras la cortina de bambú,
Fugazmente, se asoma un rostro
-Jugo

“Ahora, sí”. Lanza
una saeta con resentimiento.
-Kakei

En memoria
de un malhechor,
Un pino rendido por el viento,
-Bashô

Duró un instante el arroyo
Al que Sogi puso nombre
-Tokoku

Se quita el sombrero adrede
Y las lluvias norteñas
la empapan
-Kakei

Entre las mustias hierbas de invierno,
el verdor de la achicoria
-Yasui

Blancos fragmentos dispersos:
¿Huesos humanos,
o qué?
-Tokoku

Caracoles de adivinación
en un país bárbaro
-Jugo

No logro develar
el misterio
de la aflicción del cuco
-Yasui

En la larga noche se disipa
una tetera de agua otoñal
-Bashô

Contemplar la luna
hospedado en un templo
del Japón de Li Po
-Jugo

Nardos en la caperuza
De la tocadora de laúd
-Kakei

Hierbas vespertinas,
ofrenda a los despojos
del buey muerto
-Bashô

Una canasta de arenques
sobre la cabeza
-Tokoku

Ruego
A la estrella matinal
Estar encinta
-Kakei

Hoy vamos al “ritual de las cejas”
de nuestra hermana menor
-Yasui

Desde el baño se filtran,
por el tejido de seda,
las flores de Shiga
-Tokoku

El pasillo a la sombra
de la glicina
-Jugo

*La traducción de esta estrofa de Yasui es obra del haijin dominicano Rafael García Bidó.

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Un gallo canta

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Niwatori no koe ni shigururu ushiya kana

Un gallo canta.
Cae la lluvia invernal
sobre el establo.

Bashô

Hay una armonía entre estas tres cosas: la fría lluvia, el enorme y oscuro establo con su empinado techo, y el estridente y falsamente victorioso grito del gallo. Dicha armonía, por una parte, se aprecia en el modo en que se mezclan la elevación y la caída de la voz del gallo con la elevación del techo y la caída de la lluvia; y también en la combinación de la estridencia del grito con las frías gotas que caen.

Fuente:
R.H. Blyth: Haiku. Vol IV. Hokuseido . Tokyo, 1951
Traducción: JB

Imagen:
Utagawa Hiroshige
Visión de una tarde lluviosa

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