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Ser Aire: Dictamen Final

Medellín, julio 31 de 2017

En esta segunda convocación la composición musical está compuesta por 77 haikus, de 34 autores, provenientes de 8 nacionalidades (15 de España, 7 de Colombia, 4 de Argentina, 3 de Cuba, 1 de Venezuela, 1 de Uruguay, 1 de Francia y 1 de Suecia).

Se contó con la participación de 69 haijines provenientes de 12 nacionalidades. La calidad de los haikus participantes en un gran porcentaje fue de un alto nivel. Muchos de los no elegidos esconden tesoros que vale la pena seguir excavando. ¡Cuántos haikus no relucen como joyas después de cortar un solo ángulo!

Como en la primera convocación, lo que se propuso no fue un evento competitivo, sino la posibilidad de conjuntar una creación colectiva donde la autoría individual fuera secundaria y el valor de cada haiku, en su enunciación simple, directa, equilibrada, armónica, profunda… determinara su valor elegible y acorde con el eje central de la convocación: el elemento AIRE.

Los 69 trabajos enviados (la mayoría compuesta por 5 haikus), identificables sólo por un sistema simple de numeración, fueron evaluados por el maestro Vicente Haya quien realizó la primera selección. Para esta oportunidad, el maestro Haya eligió 5 haijines a quienes por la calidad de sus haikus designó “maestros de afinación”. Eligió también 8 haikus individuales para ocupar lugares especiales y 2 grupos de haikus a los que denominó “solistas” y “coro”.

Cada uno de los maestros de afinación debió seleccionar un número definido de haikus solistas (4) y de coro (6) que deberían acompañar sus propios haikus (4-5). Con esta preselección se empezaron a construir los 5 movimientos que componen esta convocación. Debido a que se presentaron bastantes coincidencias entre las selecciones de los maestros de afinación, se hizo necesario reacomodar estas para integrar el total de los haikus seleccionados originalmente (77), pero respetando, en lo posible, el orden propuesto por cada maestro de afinación.

Los cinco maestros de afinación fueron los siguientes:

• Mercedes Pérez Pérez de España.
• Rafael Castillo de España.
• Gorka Arellano de España.
• María Julia Guzmán de Argentina.
• Xaro Ortola de España.

Fuente:

Haiku-Dô Medellín

 

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ACTA DEL FALLO DEL VIII CONCURSO DE HAIKU FACULTAD DE DERECHO DE LA UCLM

uclm

A las 20 h. del día 30 de noviembre de 2016 se reúne en Albacete el jurado del VIII Concurso Internacional de haiku de la Facultad de Derecho de Albacete (Universidad de Castilla-La Mancha), compuesto por los siguientes miembros: Fructuoso Soriano, Elías Rovira y Ángel Aguilar, con la colaboración de los miembros de la Facultad de Derecho Diego Gómez y Tomás Vicente. Se procede a la votación de los premios del Concurso por el jurado, y tras la misma, se decide además otorgar una serie de menciones, así como realizar una selección para la publicación de una antología.

Antes de nada, el jurado desea manifestar su satisfacción por los centenares de haikus recibidos y la gran calidad de la mayoría, si bien también se debe reconocer que son muchos aún los autores que siguen escribiendo en el formato de un haiku, poesía occidental: con rimas, títulos, recursos literarios, reflexiones, pensamientos, sentimiento, etc. No obstante, y como se ha dicho, en general el nivel ha sido muy elevado.

Los premios han sido los siguientes:

Premio a la mejor serie de haiku, con un premio de 300€ a Xaro Ortolá Reig (Altea, Alicante):

juegan los niños,
en la barca partida
del arrozal

un aire frío…
las campanas que suenan
son por mi padre

almendro silvestre,
una mitad con hojas
la otra con flores

truenos lejanos…
apoyada en el pruno
la vieja azada

pequeño gorrión…
encarando a la tórtola
se lleva el pan

No ha sido necesario escudriñar en cada verso, ni el análisis concienzudo de cada composición: la simple lectura de esta colección transmite esa conmoción tan inherente al haiku, esa sorpresa nacida de un potente aware, transmitida impecablemente a través de cinco grandes haiku: una serie completa, homogénea, sin altibajos que no puede dejar indiferente a quien los lee. ¡Cómo hacer sentir a un lector sin que el haijin narre sus sentimientos, el sentimiento de la pérdida de un padre a través del frío y el sonido de campanas! ¡Cómo vivir sin que nos lo describan, la felicidad de unos niños! Y así lo que la Naturaleza puede hacer sobre un almendro, cómo con un zoom que sale de los truenos hasta llegar a la humana azada pasa por el pruno, o sencillamente, describir sin decirla, la grandeza de un humilde gorrión… Lo dicho, ha sido posible quedar indiferentes.

Al mejor haiku y con un premio de 200€ a Mercedes Pérez (Madrid), con:

espigas al viento…
en silencio se descalza
el pescador

Se ha valorado, en primer lugar, lo que llega con una simple lectura. Brisa, silencio… contemplación por los cinco sentidos, convirtiendo en sinergia el despojamiento del pescador con el de la autora en sus recursos: sencillez sin simpleza. Técnicamente, el haiku se plasma de manera impecable: un kigo sutil con dos polos de comparación interna cuya yuxtaposición es pura armonía: viento/espigas, y tras la cesura, silencio/gesto humano/agua.

Mención a la serie de haikus de Jorge Braulio Rodríguez Quintana (Habana del Este, Cuba):

En el estuche
del trombón, el zumbido
de un abejorro

Olor a sopa
Por la viga del techo
va y viene el gato

Leve, la sombra
de la nube a través
del campo en llamas

La tos del viejo
que recoge cerezas
Anochecer

Agua cayendo
en el agua: la noche,
menos oscura

El autor no deja ni un solo sentido sin tocar en esta serie. Quien lee puede saborear, palpar, oler ver y oir a la Naturaleza. Homogénea e interesante.

Mención a la serie de haikus de Ana López (Albacete):

Segando el heno…
En el tocón cubierto
de musgo, un yesquero.

Silencio en el claustro.
Vuelan dos golondrinas
bajo su bóveda.

Lluvia torrencial.
Medio ahogada la mosca
en el alféizar.

Final de agosto.
A un tiempo: sol de ocaso y
naciente luna llena.

Chopo centenario.
El brisar de las hojas
bajo su umbría.

Se ha valorado la comunión con la naturaleza a la que el lector se ve abocado en la lectura de esta serie. También la evocación a los clásicos: La grandeza de soles y lunas de Basho, los insectos sufrientes Issa, el asombro y conmoción de Buson y la frescura renovadora de Shiki.

Mención a la serie de Félix Arce (Soria):

atardece,
la gata mira muy quieta
su propia sombra

lluvia en la mañana,
al otro lado del bosque
la llamada del afilador

brisa en la bahía,
la luz del sol transparenta
la oreja del bebé

lluvia de mayo,
en venta la casa
del último dulzainero

frente al río
en la mirada de mi hermano
la de mi padre

Una lección del ritmo en el haiku, de cómo incumpliendo el clásico 5-7-5, se consigue el pleno sabor a haiku aunando forma y el contenido.

Mención al haiku de Cecilia Mercedes Iunnisso (Rosario, Argentina):

Sigue a la hormiga
la sombra con su carga
entre guijarros

Un aware percibido por una extraordinaria comunión con la naturaleza, con la inocencia de contar ¡hasta la carga!: mirada infantil sobre las cosas que sencillamente son.

Mención al haiku de Hernán Talavera (Albacete):

No se ve, pero…
¡shh! Desde aquí se oye
el riachuelo

Llama la atención cómo un haiku que nace del propio “yo” del autor, acaba por buscar la complicidad de quien lo lee, anulando por completo la figura de quien vivió el aware.

Mención al haiku de Raúl Fortes Guerrero (Valencia):

Se aleja el mirlo.
El eco de su trino
en el ocaso…

De cómo una mínima rima debe ser aceptada para no estropear un gran haiku: la sencillez de la naturaleza percibida y representada en estado puro. Un espacio se llena, a pesar de la ausencia del mirlo.

Mención de haiku a Lester Flores (La Habana, Cuba):

A la puerta
del cementerio, una vela
apagada

Un haiku penetrante, cargado de wabi-sabi, que tiene un kire en mitad del segundo verso, algo no demasiado frecuente, y que genera un efecto muy singular en su lectura. Un cementerio (la nada) y a sus puertas una vela ¡apagada!

¡Enhorabuena!

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Lirismo y erudición

basho el pais uruguay

Juan de Marsilio
6 de mayo del 2016

MATSUO Bashô (Japón 1644 -1694) fue un gran poeta japonés, cultor y renovador del haiku (forma poética breve, con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, que capta un instante del paisaje). Vivió al comienzo del Shogunato del Clan Tokugawa (1600-1868), que marca el período premoderno del Japón, y no su Edad Media, como suele afirmarse. De origen campesino, llegó a ser un célebre poeta y erudito con numerosos discípulos sin perder su sencillez, como lo muestra el buen humor con que afrontó las precarias condiciones en sus viajes, a pie durante su última década de vida (Piojos, pulgas./ Y un caballo que orina/ junto a mi almohada). O la decisión de no comentar nada más tras apuntar, acerca de un paraje, unos versos de otro poeta, porque hubiera sido “añadirle otro dedo a una mano”. Su poesía está influida por el Zen, el Taoísmo y la tradición literaria china y japonesa. Se convirtió en “laico consagrado” Zen y esa condición intermedia entre hombre común y monje lo llevó a decir de sí mismo que era como un murciélago, mezcla de cuervo y ratón.

Viajaba para contemplar la naturaleza. El destino de la peregrinación era, por ejemplo, contemplar la luna llena desde cierta montaña o ante tal o cual bahía. Ya desde ahí debe entender el lector occidental que el concepto de la naturaleza y su contemplación es, para este poeta y su cultura, muy peculiar. El paisaje dispara un proceso múltiple, que cuaja en poemas breves y a menudo enigmáticos, que reflejan a la vez el pintoresquismo del paisaje, la trascendencia esencial de la naturaleza —como dice Bashô, “el ingenio del Creador”—, la afectividad del poeta —lo que toca también el sentir del lector que sepa entrar en el juego—, la tradición literaria e histórica y, por último pero no menos importante, las ricas relaciones sonoras y conceptuales que la lengua japonesa permite.

Asombra el lirismo y la erudición de estos diarios de viaje, condensado de pronto en poemas tan breves como magistrales: Se va la primavera,/ lamentos de pájaros lágrimas,/ en los ojos de los peces. O este otro: Sol en invierno/ mi sombra se congela/ sobre el caballo.

Bashô es sencillo y generoso como maestro y compañero de viaje. Tal es su amabilidad que no sólo consigna los poemas que las alternativas del viaje le provocan, sino también los que escriben sus compañeros. Esto, y las constantes referencias a mil años de poesía china y japonesa, pueden ser una buena guía para que el lector de Occidente comience a recorrer la literatura del otro extremo del mundo. Las referencias a la mitología, así como también a la narrativa del Japón medieval, muestran una constante asociación entre heroísmo y sensibilidad afectiva, moral, religiosa y estética, que sin embargo no logran detener la violencia y la crueldad, vividas como destino. Esto tal vez ayude a comprender —que no a justificar ni a tolerar— algunos crímenes japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

La traducción, el prólogo y sobre todo las notas de Alberto Silva y Masateru Ito son un prodigio de cuidado y paciencia docente para guiar al lector por entre la densa red de citas y alusiones que cruza estos relatos de viajes, así como también para explicar todas las peculiaridades etimológicas del japonés —tan rico en sugerencias poéticas en la estructura de los topónimos y nombres propios— que se pudieran perder en la traducción.

DIARIOS DE VIAJE, de Matsuo Bashô. Fondo de Cultura Económica, 2015. Buenos Aires, 196 págs. Distribuye Gussi.

Fuente: El País

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Fallo del I Certamen Internacional de Haiku HAIKUNVERSACIONES

HAIKUNVERSACIONES

Siendo las 19 horas del día 16 de febrero de 2016, se reúne el Jurado del “I Certamen Internacional de Haiku HAIKUNVERSACIONES”, organizado por el Grupo HAIKUNVERSACIONES y la BIBLIOTECA PÚBLICA PAMPLONA-YAMAGUCHI de Pamplona, compuesto por los siguientes miembros: Carmen, Feli, Iris, Lenna, Luelir, María Salud, Maribel, Martín, Pilar, Sua, y Yama

Se ratifican las valoraciones efectuadas en las sesiones de trabajo correspondientes, dando como resultado:

Premio especial, al conjunto de tres haikus, ganador del certamen.
Rafael Castillo Morales
Albacete

1º premio al mejor haiku individual
Gorka Arellano Pérez de Lazárraga
Tudela – Navarra

2º premio al mejor haiku individual
Sandra Pérez
CABA / Argentina

3º premio al mejor haiku individual
Alberto Yagüe Frías
Albacete

Mención Especial del Jurado
Laura Lakarra Lanz
Estella-Lizarra – Navarra

Finalista
Luis Miguel Martín Antón
Burgos

Finalista
Xaro Ortolá Reig
Altea – Alicante

Finalista
Luis Alberto Plaquin
Ezeiza – Provincia de Buenos Aires – Argentina

1.Presentación de Haikus ganadores

Hemos estudiado 462 haikus de 154 participantes. No todo lo recibido era Haiku aunque tuviera su métrica; ni greguerías, ni sentencias, ni una frase bella o tres frases sin conexión son Haikus, tampoco lo son las agudezas humorísticas. El Haiku en castellano, sin embargo, goza de muy buena salud en las dos orillas del océano Atlántico y se percibe en los Haikus ganadores.

Al leer los haikus de Rafael, Gorka, Sandra, Alberto, Laura, Luis Miguel, Xaro y Luis Alberto, …
verán saltamontes y olivos y alguna seta,
percibirán el olor del tomillo y el de la lluvia,
oirán el graznido de las grullas, el canto del zorzal, el ruido del agua, la voz de un búho y el croar de las ranas en la laguna, junto a la luna llena.

Nubes o sol, tardes de otoño y noches heladas o de verano.
Pero puede que todo esté en silencio, que se perciba la ausencia, que te invite al recogimiento…, ni una sola hoja, ni un solo pío.

Como ven, es como vivir un sueño. Cada Haiku te transporta a un escenario de sensaciones, te abraza a la naturaleza de la que somos parte, te coloca los sentidos en máxima alerta porque el todo está en 17 sílabas.

Escribir Haikus es transmitir para que el lector sueñe, imagine y sienta lo que el escritor percibió en la Naturaleza.

El haiku percibe realidades y transfiere sueños.

Santiago Larreta esbozó este Grupo, con algunos de nosotros, en 2009, unos meses antes de su muerte. En recuerdo de su amistad y su buen hacer en el Haiku va dedicado este Certamen.

Nuestro agradecimiento a todos los participantes, al Gobierno de Navarra y su Servicio de Bibliotecas, al Ayuntamiento de Pamplona, Editorial Satori y al Grupo Nihonnipon, que de una forma u otra han colaborado en este Certamen.

La entrega de los premios se efectuará el día 22 de abril, viernes, a las 19 h en la Biblioteca Pública Pamplona-Yamaguchi (Plaza Yamaguchi 12, planta baja. Pamplona)

2.Los Haikus ganadores.

Premio especial, al conjunto de tres haikus.
Ganador del Certamen
Rafael Castillo Morales
Albacete

Tarde de sol:
entre falso azafrán
los saltamontes.

Nubes de abril.
Debajo del olivo
lengua de vaca*.
(*anchusa azurea, lenguaza)

Se alza la niebla.
Entre tomillos y cardos
alguna seta.

***

1º premio al mejor haiku individual
Gorka Arellano Pérez de Lazárraga
Tudela – Navarra

Gélida noche –
Más allá de la niebla
graznan las grullas

2º premio al mejor haiku individual
Sandra Pérez
CABA / Argentina

Antes del alba
el canto de un zorzal,
olor a lluvia.

3º premio al mejor haiku individual
Alberto Yagüe Frías
Albacete

dentro el silencio-
en la tarde de otoño
ruido de lluvia

Mención Especial del Jurado
Laura Lakarra Lanz
Estella-Lizarra – Navarra

Huerto de almendros.
Ni una hoja en las ramas
ni un solo pío.

Finalista
Luis Miguel Martín Antón
Burgos

Noche estival.
Dentro de la laguna
la luna llena.

Finalista
Xaro Ortolá Reig
Altea – Alicante

senda entre pinos;
más allá de la niebla
la voz de un búho

Finalista
Luis Alberto Plaquin
Ezeiza – Provincia de Buenos Aires – Argentina

Brisa templada.
En un jardín sin luz
croar de ranas

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Resultados del III Concurso Internacional de Haiku “El Vuelo del Samandar”

samandar portada seleccion

En horas de la tarde de ayer, como parte de la programación de la Jornada de la Cultura Japonesa en La Habana, se dieron a conocer los resultados del III Concurso Internacional de Haiku “El Vuelo del Samandar. La actividad se realizó en la Casa de Asia.

***

Acta del Jurado

Luego de analizar las colecciones presentadas, el Jurado del III Concurso Internacional de Haiku “El Vuelo del Samandar”, integrado por: María Elena Quintana, José Manuel Rodríguez y Jorge Braulio Rodríguez, acordó dejar desiertos los Premios concebidos para esta edición.

No obstante, estimamos que en algunas de las propuestas concursantes aparecen haikus que merecen ser destacados. En documento adjunto a la presente acta, compartimos una muestra. Sugerimos que se realice una impresión de la misma, como un reconocimiento a sus autores.

Llegue nuestro  agradecimiento a todos los participantes; a La Casa de la Poesía y La Casa de Asia, pertenecientes a la Oficina del Historiador de la Ciudad; al Instituto Cubano del Libro; al grupo de Artesanos Artistas Yadegar y a la Embajada de Japón en Cuba.

La Habana, 10 de diciembre de 2015

***

Una vez emitido el dictamen, los organizadores del concurso procedieron a identificar a los autores de los haikus destacados por el jurado. Ellos son, por países:

de Argentina: Gloria Estela Benítez.

De Cuba: Juan Carlos Bravo Rodríguez, Daidy Díaz Zas, Lucía Cristina Pérez Hernández, Osvel Ponce León, Yordán Rey Oliva, Onix Rodríguez Roche y Sucet Vázquez Ortega.

De España: Cecilia C. Lombardía Martínez, Ana María López Navajas y Alfredo Benjamín Ramírez Sancho.

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Occidente y Japón, romance con buenos augurios

Contrapartida: El Baron Tsunayoshi Megata, en los años veinte del pasado siglo, llevó el tango A Japón.

Contrapartida: El Baron Tsunayoshi Megata, en los años veinte del pasado siglo, llevó el tango a Japón.

NIPOMANIA. La cultura japonesa ya es otra pasión argentina; lo demuestran lanzamientos editoriales y una movida independiente

Diana Fernández Irusta

Ni livianos ni pesados: con algo de rugosidad suave, los tazones son discretos, sólidos. La mujer los deposita sobre la mesa. Abre una pequeña lata, saca dos cucharadas de té, las distribuye, vuelca el agua humeante. Sin apuro (tampoco con morosidad; en sus gestos reina la medida justa), toma un cepillo de bambú y sacude levemente: el té verde toma una consistencia espumosa, que se transformará en un sabor neto, lejanamente ácido, ajeno a las estridencias. Exquisito.

La mujer se llama Amalia Sato y en una escueta versión de la tradicional ceremonia del té es capaz de traducir la esencia de la cultura japonesa. No en vano su nombre, asociado tanto a la traducción como a la revista Tokonoma, es inseparable de la fascinación que este universo ejerce sobre el público argentino. Un atractivo que no hace más que crecer: a los lanzamientos que algunas editoriales locales eligieron para este fin de año (obras de Kobo Abe, Minae Mizumura y Matsuo Basho) se suma el circuito de aficionados al teatro kamishibai y los cada vez más solicitados cursos de escritura japonesa. Por no hablar de la pasión por Haruki Murakami, cuyas dos primeras novelas (un ingreso a la gestación de su estilo literario) publicó Tusquets el mes pasado. O la intensidad del “Japón pop” del manga y el animé (historietas y dibujos animados para seguidores sin edad).

Sofisticado y universal

“No es algo que ocurra exclusivamente en la Argentina -comenta Sato-. Japón ya forma parte de la mentalidad occidental.”

Quizás por eso a Ryukichi Terao, hispanista, traductor y doctor en Estudios Latinoamericanos por la Universidad de Tokio, no le sorprende la fidelidad con que muchos lectores argentinos aguardan la llegada de una nueva obra de Kobo Abe. Este escritor japonés, suerte de Kafka oriental que a mediados del siglo XX recreó un universo literario siniestro y extraño, es el autor de El mapa calcinado, libro que ya está en las librerías y que es la cuarta traducción de Abe que Terao realiza para la editorial Eterna Cadencia.

“A pesar de que gran parte de lo que estamos traduciendo fue escrito hace cincuenta años, no ha perdido la frescura para lectores actuales, sean japoneses o argentinos -asegura Terao, vía mail, desde Tokio-. El mundo abeano es un reflejo perverso de la modernidad, caracterizada por una soledad y alienación que estamos lejos de superar. Mientras haya lectores conscientes de la crisis que estamos enfrentando en el mundo moderno, las novelas de Abe seguirán ejerciendo un encanto particular.”

La herencia de la madre, de Minae Mizumura, es otro lanzamiento, en este caso a cargo de Adriana Hidalgo. Esta editorial tuvo un papel importante en la introducción de las letras japonesas en nuestro país. Según recuerda Amalia Sato, el poeta, ensayista y traductor Edgardo Russo, fallecido a mediados de este año y responsable en una época del sólido catálogo de Adriana Hidalgo, fue quien se empecinó en editar El libro de la almohada, de Sei Shônagon, cuando todavía no era tan frecuente la circulación de literatura japonesa en la Argentina. Eran fines de los años 90, se había estrenado en Buenos Aires Escrito en el cuerpo (film de Peter Greenaway inspirado en la obra de Shônagon) y el talentoso Russo pudo “ver” el potencial de esos relatos traducidos para el público local.

En lo que hace a La herencia de la madre, su autora explora dos temáticas particularmente conflictivas en la sociedad actual: la feminidad y la ancianidad (en la ficción, una mujer madura debe afrontar, casi simultáneamente, el divorcio y la decadencia física de su madre).

Un recorrido muy distinto es el que propone Diarios de viaje de Matsuo Basho. Considerado uno de los maestros del haiku (poemas muy breves, por lo general basados en el registro de la naturaleza y la yuxtaposición de dos ideas o imágenes), Bashô vivió en el siglo XVII y, pese a ser un neto urbanita, decidió recorrer a pie el Japón: de esa experiencia se nutren los Diarios de viaje.

Alberto Silva, poeta, ensayista, traductor, autor de la antología El libro del haiku (Bajo la Luna) y gran difusor del budismo zen a nivel local (www.zenba.com.ar), es uno de los traductores de la edición que acaba de lanzar el Fondo de Cultura Económica. “Sin haberlo buscado -comenta- esta edición de los Diarios de Basho prosigue el trabajo comenzado con El libro del Haiku“. Y describe su propio camino de iniciación en estos territorios: “A comienzos de los años 70 empecé a conocer la lengua específica del haiku, un vocabulario y una gramática simples y contundentes. Al hilo de esta pesquisa fui descubriendo a los grandes ‘personajes’ del haiku: el cuerpo (todo ocurre en el cuerpo de ese o aquel peregrino), el instante (hay que estar en estrecho contacto con la vida y la muerte para captar ese momento inimitable y saber ponerlo en palabras); el silencio (la búsqueda de lo que palpita lleva a extremar la atención)”.

Sesgo oriental

Se dice que fueron los franceses quienes, allá por el siglo XIX, abrieron las puertas a la fascinación occidental por la cultura japonesa. De hecho, el pintor y grabador Félix Bracquemond está considerado el descubridor “oficial” de las estampas japonesas: un buen día, Bracquemond (que estuvo vinculado a fábricas de porcelana de Sèvres y Limoges) recibió una encomienda con porcelana japonesa fabricada según el gusto occidental. Mientras desembalaba, decidió que el tesoro del envío no estaba en su contenido sino en el papel que lo recubría: delicados grabados ukiyo en los que, hasta ese momento, nadie había reparado.

En la Argentina lo japonés también tuvo sus embajadores notables: desde el artista Kazuya Sakai, que alrededor de los años 50 tradujo clásicos (y codirigió la editorial Ashoka, especializada en orientalismo), a la revista Sur, que le dedicó uno de sus números.

En la actualidad, editoriales pequeñas como Kaicron (http://www.kaicron.com.ar) tienen espacios dedicados a la cultura japonesa. Entre otros, Kaicron publicó el clásico Kumsakura. Almohada de hierbas, de Natsume Sôseki y Cerezos en tinieblas, de Higuchi Ichiyo, considerada la pionera del feminismo en Japón.

Y, desde ya, está la revista anual Tokonoma. Publicada desde 1994 por Amalia Sato, siempre significó un puente entre la sensibilidad local y la mirada nipona. Entre el juego y el ejercicio cultural, sus últimos números son una delicada cadena de textos creados por periodistas, escritores o artistas a partir de imágenes o palabras japonesas.

Aunque recientemente se lanzó al universo digital a través de un blog ( http://revistatokonoma.blogspot.com.ar) , la revista papel sigue viva, con el número 17 ya listo. Asimismo, el sello Series Tokonoma (https://www.facebook.com/seriestokonoma/) publicó dos encantadores libros de cuentos tradicionales para niños ilustrados por Nicolás Prior, en ediciones bilingües y con el formato de lectura oriental, de izquierda a derecha. El primer volumen está agotado: indicio de la enorme población de jóvenes que se lanzaron al estudio del japonés, muchos de ellos devotos del animé y el manga.

Muy cerca de estas búsquedas -el punto donde la palabra se encuentra con la imagen- está el kamishibai: pequeños retablos de madera donde se cuentan historias con láminas de papel desplazadas, muy suavemente, una tras otra. Son muchas las variantes que diseñadores contemporáneos, ilustradores, gente de letras y divulgadores de la literatura infantil han venido dando a este formato de teatro tradicional japonés: en el Club Kamishibai (www.clubkamishibai.com) se encuentran muchas de ellas. Incluso el Plan de Lectura del Ministerio de Educación impulsó talleres de kamishibai (cuyo carácter narrativo secuencial algunos asocian a los movimientos morosos del animé) para maestros.

Sutil e impregnada de espíritu contemporáneo, la cultura japonesa trasciende gestos, palabras e imágenes. Como en la librería Clásica y Moderna -lugar de referencia si los hay para los amantes de los libros- donde por estos días asoman, entre anaqueles y mesas de café, los delicados jacarandáes que la artista Cristina Coroleu pinta con la técnica de la aguada japonesa.
Fuente: LA NACIÓN

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