Haikai del Remordimiento

Precisamente en junio pero del año 1949, Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 – Ostia, 1975) escribió HAKAI DEL REMORDIMIENTO, que traduzco a vuelapluma:

1
El insomnio es un lobo, una corteza,
impaciencia desnuda en la luz eléctrica,
un hospital donde se quedan
los parientes del difunto.

2
La carroña muestra sus dientes
al sol: su olor a mortaja.
Yace en mi lecho.

3
La libertad sucia y sudorosa
se revuelve en el crudo silencio
de mi cuarto: un sepulcro
quemando mis pies desnudos.

4
Bellas palabras, la dignidad,
rumores en mi habitación,
en el corazón de la vieja noche.
Los jirones de sus ropas.

5
En un lago de sangre, la noche estival.
Salta la fiebre en las venas.
No estoy satisfecho con mi vida.
Podría maldecirme.

6
Los niños son visiones atroces
de los muertos. ¿Dónde su inocencia?
¿Dónde sus seducciones?
Tienen los ojos llenos de ceniza.

7
Los dulces ojos…
Una piedra
entre nosotros.

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Senryu estival I

Reginald Horace Blyth

ANÓNIMO

 

Ka ni kuware   okitsu shiranami   chikushôme

Comido por mosquitos.

“Las olas, qué insondables.”

¡Aplástalos!

 

Para comprender este senryu, debemos conocer la historia en la que se basa el segundo verso. En el Ise Monogatari nos cuentan que Ariwara no Narihira, un Don Juan japonés del siglo IX, acostumbraba a visitar a su amante cada noche, pero su mujer no se mostraba celosa. Al sospechar que ella debía tener un amante en secreto, él simuló que se iba, pero se escondió en el jardín para ver qué pasaba. Sin embargo, su esposa sólo estaba pensando en él y cantaba esta waka compuesta por ella:

 

Sopla el viento

las olas, qué insondables

en el Monte Tatsuta,

por donde va mi amado

a medianoche.

 

Él se enterneció con esta muestra de amor y fidelidad. Sintió vergüenza de sí mismo. El escritor del senryu, a menudo, añade el material omitido en el waka. El tercer verso se refiere a los mosquitos que le importunaban mientras se hallaba escondido en el jardín.

 ***

 ANÓNIMO

 Chi wo waketa  mi to wa omowanu  ka no nikusa

  Aunque tenemos la misma sangre,

¡qué odioso

este mosquito!

 

***

 ANÓNIMO

 Ka wa deta wa   kaya wa moshi danna   dô nasaru

“Los mosquitos ya están aquí.

¿Y el mosquitero,

esposo mío?”

 

Por la bebida y el libertinaje, el marido puso el mosquitero en la casa de empeños al final del último verano. Los mosquitos han comenzado a aparecer y la esposa le recuerda a su amo y señor adónde fue a parar el mosquitero. El resumen de toda una vida juntos se resume en esa pregunta.

 

***

ANÓNIMO

Hae no koi  hito wa mujô no  hae-tataki

Crueldad humana:

Aplastar a las moscas

mientras copulan.

 

 

Fuentes:

Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959

Traducción y selección: Jorge Braulio

 

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Me despertó

Me despertó
un cocuyo. ¡Qué ganas
de apachurrarlo!

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La flor real

La flor real
me recuerda el aroma
de la soñada.

Alberto Armenteros

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La luciérnaga

 

Hoy se cumplen 20 años de la partida del gran poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1977). Susurremos uno de sus hermosos poemas…

La luciérnaga

Para José Alfredo Pérez Alencar, hijo

Un haiku de Matsuo Bashó, el haiyin de los haiyines,

canta:

‹‹Perseguida la luciérnaga / se esconde en la luna››.

Cierto, le digo al poeta del laúd de nácar, desde niño

descubrí sujetando las alas de la esmeralda en vuelo,

lo que llamais luciérnaga posada en la camelia, y nosotros

llamamos cocuyo engarzado a la ceiba, y también falena,

que existe un lazo de amor entre

la fosforecente luna y el refulgente cocuyo.

Conocí para no olvidarlo jamás ese lazo de amor

entre el astro y el insecto, porque

la luna me hablaba desde el cielo, y decía:

‹‹deja en paz la luciérnaga: me hace falta

esta noche para alumbrar mi fiesta

de todos los otoños››.

Obedecía el niño

como siempre a la luna. En la ventana principal

del cielo aparecía feliz la tímida luciérnaga.

Miraba sonriente al niño, y con suavidad

movía sus alas. Quería enviar desde

el reino esmeralda de sus ojos, un signo de

gratitud, un himno de esperanza.

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Salta la lucecita

Apuntes de un Taller sobre el Asombro

“Todavía presto atención a todo lo que me asombra. Esa es otra cosa que uno trae de la infancia. Es triste cuando eso se apaga o las circunstancias te lo esfuman. La creación es eso: creer que has descubierto algo. Posiblemente ha sido descubierto eso mismo miles de veces antes, pero a ti te salta la lucecita. Como cada persona es diferente a la otra, cada persona es única e indivisible, pero uno que crea le agrega aquel granito ínfimo y personal al universo.”
Silvio Rodríguez

Hacemos una lectura silenciosa de esta reflexión de Silvio. Las enseñanzas que hay en ella resultan un buen inicio para esta sesión del Taller, que hoy está dedicado a los asombros.

¿Qué es un asombro?

Dice el Diccionario de la Real Academia:
asombro
De asombrar.
1. m. Gran admiración o extrañeza.
2. m. Susto, espanto.
3. m. Persona o cosa asombrosa.
Antónimo: indiferencia, abulia

asombrar
De sombra.
1. tr. Causar gran admiración o extrañeza a alguien. U. t. c. prnl. Me asombré DE sus proezas.
2. tr. Causar susto a alguien. U. t. c. prnl.
3. tr. Pint. Oscurecer un color mezclándolo con otro.
4. tr. p. us. Dicho de una cosa: Hacer sombra a otra.

Una vez puestos de acuerdo, cada tallerista hace su propuesta de cosas o fenómenos naturales admirables, extraños, que asustan, que sorprenden o conmueven. De este ejercicio surge nuestra

Primera Lista de Asombros

Cosas admirables

El color naranja cuando cae la tarde.
Cuando muchos animales, sobre todo los machos, abren las plumas. Por ejemplo, el pavorreal: mientras más bonitas las plumas, más lo miran las hembras.
La emigración masiva de las aves.
Un atardecer después de la lluvia.
Cuando se abren las flores en primavera.
Los colores del otoño en Europa.

Cosas que provocan extrañeza

Los truenos.
Cuando el aire frío te da en el rostro.
La aurora boreal.
Los fuegos fatuos.
El delfín rosado.
El océano en su conjunto.
Los animales de la zona abisal.
Una lombriz.
La piel de la serpiente que es muy suave; y la del cocodrilo, más áspera.
El cortejo de los animales.
Un rabo de nube

Cosas que asustan

Los ciclones.
Los tornados.
Los tsunamis.
Los truenos.
La oscuridad.
Las arañas.
El silencio.
La niebla.
Los temblores de tierra.
La mordida de un perro.

Cosas que sorprenden

En la Avenida de Carlos III, todas las noches se siente el sonido de los pájaros en la copa de los árboles. Y el sonido de la copa de los árboles.
Los relámpagos.
Las ranas.
El oleaje cuando es muy fuerte.
Un pez que se pone las crías en la boca.
Los monos cuando se balancean.
En los alrededores donde trabajo, una matica crece en los árboles más grandes y, con el tiempo, llega a secarlos.
La flor de una matica que cuando la tocas se cierra. Dormilona o dormidera, dicen que se llama.
La mantarraya, que se esconde en la arena y tiene una gran velocidad.
La forma de comunicarse de los delfines.
El vuelo de los murciélagos.
Las penetraciones del mar.

Cosas que conmueven

El sonido y el movimiento de las olas del mar.
Las caricias de un perro o un gato.
Pintar.
La música instrumental.
Las crías recién nacidas.
Un gesto cariñoso de cualquier animal hacia otro animal o persona.
La lluvia.
Bañarme en la lluvia y deslizarme en una zona resbalosa.
El sonido de los árboles y los pájaros.
Una planta seca o casi seca.

Al leer en voz alta esta Primera Lista, descubrimos que:

-Un suceso puede resultar asombroso para una persona y para otra, no.
-La vida es más grata para los que se asombran.
-Casi podríamos vivir saltando de asombro en asombro, pero uno se distrae y ahí es cuando se pierden tantas dichosas oportunidades.
-Los asombros no dependen del tamaño del objeto o la importancia de los sucesos en sí, sino de nuestra capacidad para asombrarnos con lo pequeño y con lo grande.
-Cuando algo nos asombra, se cruzan los sentimientos. Las cosas pueden ser admirables y extrañas al mismo tiempo, o sorprendentes y asustadoras, o conmovedoras y admirables. Y muchas veces todos los sentimientos se mezclan.

En el próximo encuentro compartiremos algunos fragmentos de El libro de la almohada, de la escritora japonesa Sei Shonagon. En esa obra aparecen listas de sucesos que a la autora le parecieron asombrosos.

A modo de despedida, leemos cuatro haikus de Onitsura, traducidos por Vicente Haya:

Utsurou ya hinata no hana ni kage no hana

¡Cómo cambian!
Las flores al sol
Las flores a la sombra

Utate yana sakura o mireba saki ni keri

Sobrecogido de asombro:
mientras lo estaba mirando
el cerezo ha florecido.

Yûgure wa ayu no hara miru kawase kana

¡Ver a la orilla del arroyo
el vientre plateado de las truchas
a la caída de la tarde!

Monosugoya ara omosiroya kaeri-hana

Ay, formidables y extrañas
las flores
fuera de temporada

Participaron en esta sesión del Taller En Clave de Haiku, realizado el viernes 24 de junio del 2016, en la Galería Espacio Altamira: Yoan Alejandro, Yanisey, Inés, Héctor Daniel, Lucía, Yarisley y Jorge Braulio.

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Ser Aire: Concierto de Haiku

Acá estoy

simplemente.

La nieve cae

Issa

 

Presentación

El taller HAIKU-DÔ en Medellín, apoyado por el Parque Explora y la Fundación Zen Montaña de Silencio, continúa su camino de difusión y fortalecimiento del haiku escrito en lengua española, emprendido desde el año 2013, convocando al Segundo movimiento del Concierto de haiku: Los cuatro elementos (cuatro, en nuestro mundo occidental: agua, aire, fuego y tierra).

El primero, convocado en el 2015, concluyó con la hermosa edición electrónica titulada Ser Agua.  En esta ocasión, el título de la convocación es Ser Aire, la cual quedará abierta a partir del 15 de marzo y hasta el 30 de junio de 2017.

El aire podrá ser incluido en los haikus en todas sus manifestaciones, dimensiones, concepciones y presencias; desde sus aspectos físicos, materiales y tangibles, hasta en sus dimensiones más sutiles y leves; desde su condición de origen y esencia, de soporte vital, hasta en sus más complejas y elaboradas expresiones asociadas al sonido, la palabra, lo espiritual, lo sagrado, lo intangible…

En este Segundo movimiento del Concierto de haiku: Los cuatro elementos, en el que convocamos a todos los aprendices de haijin que escriben haiku en lengua española, como en el anterior, se escogerán los haiku que logren una más completa y alta calidad expresiva; se tendrá en cuenta su textura, su capacidad de suscitar el asombro (aware), su musicalidad y el correcto uso del idioma español.

Insistimos en que no se trata de una “competencia”, como se suele dar en los concursos literarios habituales, sino del reconocimiento al ser intérprete, a la experiencia personal y colectiva de servir de instrumento para expresar las voces del universo. Del encuentro y la unión de todas estas voces, nace nuestro concierto.

Este trabajo de selección, nuevamente estará orientado por el maestro español Vicente Haya, quien ha acompañado y es fuente de inspiración para esta iniciativa.

Si deseas participar en la convocatoria, ingresa al siguiente link y llena el formulario completo que se encuentra al final del texto: http://bit.ly/SerAire

Por favor, comparte este correo con tus contactos, con todas las personas e instituciones interesadas en el haiku.

Muchas gracias.

Haiku-Dô Medellín

http://haikudomedellin.org/

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Barcarola

Cuatro haikus publicados en la Revista de Creación Literaria BARCAROLA, Diciembre 2015:

Resplandeciente,
la nube tras las ramas
del roble en flor

Ipil ipil*
Algo que zumba y calla
en la hendidura

¿El río? Allí…
Dice el ciego apuntando
hacia el frescor

Un perro viejo
El polvo que levanta
se posa en él

*Ipil ipil: Leucaena leucocephala. Especie arbórea perteneciente a la familia de las Leguminosas o Fabáceas. En Cuba también se le conoce como aromo blanco.

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Ishikawa Takuboku

13 de abril de 1912

Madrugada. Takuboku cae en estado de coma. A las 9:30 fallece. En su cabecera están el padre, la esposa y su amigo Bokussui Wakayama. El certificado de defunción señala como causa de muerte la tuberculosis pulmonar. Su entierro se realiza el día 15, en el templo Tôkôji, en Asakusa, Tokío.

Realizar un milagro cualquiera
y desaparecer
mientras aun están sorprendidos

El largo corredor del hospital
y el deseo de ir, una vez,
hasta el fin

Mi bigote
torcido hacia abajo
el rostro del tipo que odio últimamente

Fuente:

Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991

Versión libre: JB

Fuente: En Clave de Haiku

 

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Para ayudar al viento

Para ayudar al viento,
corre el muchacho
con su cometa

Rodolfo De La Fuente

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