Category Archive: Publicaciones

¿Haiku-mático?

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Invitan a niños a crear poemas con la app Haiku-mático

La app propone que el usuario asuma un papel activo para leer, seleccionar versos, elegir de entre una amplia gama de posibilidades aleatorias para, finalmente, satisfacer el deseo de crear poesía en cualquier soporte.
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Con la intención de que niños y jóvenes se acerquen a la creación poética e interactúen más que sólo dar clicks a botones, la Dirección General de Publicaciones del Conaculta presentará Haiku-mático, aplicación diseñada para iPad donde el usuario puede construir su propio haiku con imágenes poéticas.

La app propone que el usuario asuma un papel activo para leer, seleccionar versos, elegir de entre una amplia gama de posibilidades aleatorias para, finalmente, satisfacer el deseo de crear poesía en cualquier soporte.

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Haiku-mático cambia versos, compone nuevos significados en cada una de sus 27,000 posibles combinaciones y va acompañado de ilustraciones tipo collage.

El lanzamiento del Haiku-mático será el miércoles 19 de agosto a las 6 de la tarde en el Espacio Polivalente del Centro de Cultura Digital, evento en el que además se llevará a cabo una charla sobre la relevancia de los medios digitales en la práctica de la lectura y la escritura, así como una demostración con tabletas disponibles al público.

Durante la presentación participarán el desarrollador de la aplicación Alfonso Ochoa, director creativo del Proyecto Ocho Gallos y ganador por Un árbol con patas del Premio Internacional de Libro Animado Interactivo Paula Benavides 2013, organizado por el Conaculta; Javier Barros, director asociado del Laboratorio de Conciencia Digital y editor de los sitios Pijama Surf y Faena Sphere, y Angélica Vázquez del Mercado, directora general adjunta de Fomento a la Lectura y el Libro.

En el marco de la presentación se dará a conocer la campaña #LecturasQR, la cual pretende incentivar la lectura digital y el uso de los dispositivos móviles a favor de la cultura escrita, a través de títulos en formato ePub para libre descarga.

Un haiku o jaiku es una estrofa poética originaria de la literatura japonesa clásica que pretende expresar en sólo tres versos un sentimiento breve y sincero, surgido normalmente ante la contemplación de la naturaleza o ante sentimientos sobre el amor, la muerte, la enfermedad, el dolor o una anécdota.

Fuente: El Economista

COLETILLA

-“…el usuario puede construir su propio haiku con imágenes poéticas…” Imágenes poéticas que otros inventaron para los niños y jóvenes, que no son otra cosa que usuarios.

-Si el haiku aspira a expresar “un sentimiento breve y sincero, surgido normalmente ante la contemplación de la naturaleza…” ¿Cómo lograrlo si es una máquina la que nos proporciona un inventario de frases hechas?

-De buenas intenciones está plagado también el Camino del Haiku. Indudablemente es más confortable conectarse al Haiku-mático que pasear por un parque o por el bosque. ¡Más con estos calores!

-Y luego, con las “imágenes poéticas” que sirven como materia prima, se logran perlas como estas:

contra el presagio
llorando sin consuelo
la golondrina

bajo la rama
la vida es un columpio
habla el gusano

por la ventana
como quien dice luz
mi colibrí

contra el presagio
saliendo de un zapato
vuela la mosca

a cuentagotas
llorando sin consuelo
la niña espera

Quienes deben estar llorando sin consuelo, dondequiera que estén, son Bashô, Buson, Issa, Shiki… y los que llegaron después.

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Haikus en el corredor de la muerte

haikus en el corredor de la muerte 1

Poemas desde el patíbulo

Haikus en el corredor de la muerte (Hiperión) reúne una selección de poemas escritos por condenados a la horca en Japón.

ALBERTO GORDO | 23/10/2014


Existe en Japón, desde antiguo, la creencia de que la poesía sirve para afrontar la adversidad con entereza. Que si uno está disgustado o triste, ha perdido un pariente o sufre por desamor, la mejor medicina es el poema. No ha de extrañarnos, por tanto, que algunas de las más vivas composiciones del género estén entre los llamados haikus de muerte, o lo que es lo mismo, entre los haikus de aquellos que van a morir, y se despiden. Toda una larga, milenaria tradición respalda esta última costumbre, y ahora un libro coordinado por Elena Gallego y Seiko Ota (Haikus en el corredor de la muerte, Hiperión) recoge una selección de textos con la particularidad de que pertenecen, todos, a ejecutados de los últimos cien años. Se trata de composiciones herederas de jisei no ku (literalmente: “palabras al abandonar el mundo”) que han cultivado incluso los samurais en los momentos previos al harakiri.

Aquí no predomina el desgarro, sino la serenidad. Poetas improvisados, algunos llegaron a aprender la técnica del haiku en prisión. Es el caso de Kooyoo, muerto a los 28 años. Comenzó a escribir en la cárcel y se despidió con un haiku en el que retumba su voz aterrada en los muros de la celda:

Cuando me callo,
la pared empieza a sonar.
Tarde primaveral.

Se lee en casi todos, como en el antecitado, el llamado kigo o ritual “palabra de estación”, cuya presencia en los haikus tienen teorizada las coordinadoras de este volumen en otro libro de la misma editorial y que, dicen, no es solo una señal que identifica la época del año, sino que “nos transmite una imagen o símbolo de la estética tradicional”. Otro ejemplo lo encontramos en el haiku de Uichi, que le quita hierro a la ejecución el día de la víspera:

Ejecución mañana;
igualo las uñas cortándolas,
noche primaveral.

Al profesor Fernando Rodríguez-Izquierdo, autor del prólogo de la antología, ese haiku, “su elegante gesto”, le recuerda a un célebre tanka (cinco versos), atribuido a Sookan Yamazaki, que fue ejecutado en 1540:

Si alguien preguntara
adónde ha ido Sookan,
decid tan sólo:
“Tenía cosas que hacer
en el otro mundo”.

Hay condenados que se quieren ir despacio y en silencio, como Bokuisi en 1914: “¿Una palabra de despedida? / La nieve que se derrite / no huele”. Para Rodríguez-Izquierdo, el condenado quiere decir que “la palabra de despedida debe ser tan discreta como el tránsito de la nieve al agua (tránsito que, por cierto, es transformación, más bien que muerte)”. Los hay que comienzan con fuerza hasta que decaen las palabras: “¡Despejado cielo / invernal! / No tengo dónde agarrarme”, y otros que expresan un deseo inalcanzable: “Estando en la celda, / por el cielo voy primaveral / estoy corriendo”. La brevedad del haiku acaso sea el molde perfecto para este último descargo, opina el prologuista y experto en Japonología de la Universidad de Sevilla. Esa brevedad que predispone al laconismo, así como la rotundidad de los tres versos. Si es que cabe decir que algún haiku no surge, en principio, como un adiós. “No hay ningún verso en toda mi vida que no sea un poema de despedida”, escribió Bashoo en 1694. Y antes de irse:

Un viejo estanque:
se zambulle una rana,
ruido de agua.

El haiku iguala, como iguala la muerte. Escriben inocentes, culpables, arrepentidos. Masashi voló en 1974 un edificio de la Mitsubishi. Mató a ocho personas e hirió a 165; y dice:

Canción revolucionaria,
la canto en voz baja.
Despejado en tiempo de lluvia.

Un capítulo entero está dedicado a los haikus para las madres. “Solo una tarjeta / recibí en Año Nuevo; / era de madre”, se lee en el de Footen, ejecutado a los 30 años. El Año Nuevo japonés es otra presencia constante en los poemas: hay tres días en que se detienen las ejecuciones y algunos encuentran el sosiego necesario para escribir. Un derrotado de la Segunda Guerra Mundial fue condenado en 1962; poco antes de morir, a los 48 años, escribió sobre su sentimiento de culpa: “Me golpean / me golpea Dios. / Paso la Nochevieja”. Y más culpa, la Shoogetsu, que se pasaba las horas abrazado a la tablilla mortuoria budista de su madre, por cuyo asesinato cumplía condena e iba a ser ejecutado: “Flores de cereza derramándose, / diciéndome “muérete”, / me lleva encima”.

El libro termina con un epílogo y una nota de denuncia. El haiku de despedida está tan interiorizado en Japón como la pena de muerte. En el epílogo, Elena Gallego da las últimas noticias sobre la pena capital en el país, que se lleva a cabo siempre con la horca y que en contadísimas ocasiones, dice, y pese a la manifiesta inocencia de algunos reos, se ha suspendido una vez pronunciada la sentencia. Significativa es la excepción de Hakamada Iwao, que salió este mes de marzo del corredor de la muerte e inmediatamente ingresó en el Libro Guinness de los récords: había estado cuarenta y ocho años esperando la ejecución, más que ningún otro ser humano en la historia.

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La era del japonismo

casa de manet

Las raíces del primer “boom” cultural japonés: la era del japonismo
Watanabe Hirotaka
[15.07.2015]

La porcelana, la cerámica y los lacados introdujeron a Japón en Europa

Si examinamos la historia de los intercambios culturales que vienen realizando Japón y Europa, veremos que la primera manifestación artística japonesa que obtuvo el reconocimiento de los países europeos no fueron los grabados del ukiyoe (literalmente, “imágenes del mundo flotante”), sino las obras en porcelana.

Piezas de porcelana del estilo koimari datadas en torno a 1680, Museo Nacional de la Cerámica de Sèvres. (Fotografía: Word Imaging)

Piezas de porcelana del estilo koimari datadas en torno a 1680, Museo Nacional de la Cerámica de Sèvres. (Fotografía: Word Imaging)

La porcelana comenzó a desarrollarse en China, de donde era adquirida por las familias reales y por la nobleza de los países europeos. Sin embargo, con el hundimiento de la dinastía Ming se detuvo la exportación de porcelana china, que comenzó a ser sustituida por la japonesa. Ocurrió a mediados del siglo XVII.
Fue en esa época cuando surgieron estilos como el koimari, el ironabeshima o el kakiemon. Se calcula que en los 30 años que median entre 1652 y 1683, cerca de 1,9 millones de piezas de porcelana japonesa llegaron a Europa. Sin embargo, debido al hallazgo en Europa de minerales aptos para la fabricación de porcelana blanca y a los avances en las técnicas de fabricación realizados en Meissen (Alemania) y Sèvres (Francia), la producción de porcelana que imitaba los modelos chinos y japoneses experimentó un gran desarrollo en Europa, reduciéndose las importaciones desde Japón.

También en la segunda mitad del siglo XVII, las vajillas y otros utensilios lacados estuvieron entre los objetos importados de Japón más representativos, hasta el punto de que la palabra Japan servía para designarlos. Algunos de ellos, los del estilo nanban, reflejan la influencia del cristianismo que difundieron por las islas los misioneros europeos. No solo fueron utilizados en las iglesias como objetos litúrgicos: se expandieron también a otros usos de la vida cotidiana. Su exportación a Europa se hizo a través de la Compañía Holandesa de las Indias Orientales.

Cuando el ukiyoe servía como envoltorio

Además de estos objetos de artesanía están los citados grabados ukiyoe. Se cree que la técnica de impresión polícroma con plancha de madera llamada nishikie, que permitía una gran precisión, se consiguió en 1765, pero no fue hasta mucho tiempo después cuando los grabados comenzaron a exportarse. Las primeras exportaciones de ukiyoe las hizo Isaac Titsingh (1745-1812), opperhoofd o jefe de la Factoría Holandesa de Nagasaki. Posteriormente, fue el alemán Philipp Franz von Siebold (1796-1866), que llegó a Japón como médico de la citada factoría, quien presentó en Europa las obras del maestro grabador Katsushika Hokusai.

Dos láminas del Hokusai-manga (circa 1812), en 15 volúmenes (impresión Tōhekidō, 1878, Librería Nacional de la Dieta)

Dos láminas del Hokusai-manga (circa 1812), en 15 volúmenes (impresión Tōhekidō, 1878, Librería Nacional de la Dieta)

La alta valoración que los franceses concedieron a los objetos de arte japoneses llegaría a mediados del siglo XIX. Los hermanos Edmond y Jules de Goncourt, en su famoso Journal, describen salones decorados con muestras de arte japonés (1851). Es decir, que apenas iniciado el periodo del Segundo Imperio, entre los intelectuales de ese país se había producido ya algo así como un boom de lo japonés.

Se tiene constancia de que, cuando se celebró en París la Exposición Universal de 1867, existían ya admiradores de lo japonés. Es célebre el detalle de que, al principio, los primeros ukiyoe no eran sino envoltorios de los objetos de cerámica que llegaban desde Japón. Eso es al menos lo que ocurrió con los Hokusai-manga o esbozos de Hokusai. El valor artístico de estas obras no pasó desapercibido al grabador francés Félix Bracquemond. Fue en 1856. Pocos años después, los señores Desoye abrirían en París la primera tienda de arte japonés.

Como es sabido, el ukiyoe recibió una alta valoración por parte de los artistas del impresionismo y su reconocimiento se extendió después a todo el mundo. En los fondos del retrato de Émile Zola pintado por Édouard Manet se ve un biombo japonés. Claude Monet presentó en la Segunda Exposición Impresionista (1876) su obra La japonaise. Junto a ellos, otros grandes artistas, como Edgar Degas, Paul Gauguin o Henri de Toulouse-Lautrec, fueron influidos por el arte japonés. La casa de Monet, situada en Giverny, a las afueras de París, está decorada con multitud de grabados ukiyoe, que prueban el interés que sentía el artista por este género.

Gracias a la iniciativa del marchante de arte Hayashi Tadamasa (1853-1906), Edmond de Goncourt publicó sus monografías de Utamaro (1891) y Hokusai (1896). Así pues, en este primer boom japonés las obras más valoradas fueron los grabados ukiyoe.

Izquierda: Retrato de Émile Zola, de Édouard Manet (1868, Museo de Orsay). Derecha: La japonaise, de Claude Monet (1876, Museo de Bellas Artes de Boston).

Izquierda: Retrato de Émile Zola, de Édouard Manet (1868, Museo de Orsay). Derecha: La japonaise, de Claude Monet (1876, Museo de Bellas Artes de Boston).

Comienza el boom del japonismo

El ukiyoe fue el detonante que disparó el gran boom del japonismo, que difundió el arte japonés primero por Europa y después por el resto del mundo. El país que más contribuyó a esta difusión fue Francia. Tras las figuras pioneras del coleccionista de arte Henri Cernuschi y el crítico Théodore Duret, visitaron Japón los connaisseurs Émile Étienne Guimet y Samuel Bing, todos entre 1871 y 1880. Ellos mismos se encargaban de comprar las obras que llevaban a Europa.

Los japoneses también se implicaron activamente en la exportación de arte durante los últimos años del periodo Edo y la subsiguiente era Meiji. El Gobierno del shōgun llevó a la citada Exposición Universal de 1867 una nutrida representación de grabados, kakemono (caligrafías y pinturas colgantes enrollables), quimonos, makie (lacados con dibujos de polvo de oro, plata, etc), objetos de porcelana y otros artículos, que fueron vendidos en su totalidad al concluir la gran cita internacional. Esto marcó un hito en la presentación en el extranjero del arte japonés. En la Exposición Internacional de 1878, en la parisiense plaza del Trocadéro se reprodujo una casa de labranza tradicional japonesa y se presentaron escenas de la vida cotidiana de los japoneses. El furor por lo japonés alcanzaba entonces su cúspide.

Izquierda: Delegación japonesa que acudió a la Exposición Universal de París de 1867 (Le Monde Illustré, Biblioteca Nacional de Francia). Derecha: Catálogo de los objetos expuestos por Japón en la Exposición Universal de París de 1878 (Biblioteca Nacional de Francia)

Izquierda: Delegación japonesa que acudió a la Exposición Universal de París de 1867 (Le Monde Illustré, Biblioteca Nacional de Francia). Derecha: Catálogo de los objetos expuestos por Japón en la Exposición Universal de París de 1878 (Biblioteca Nacional de Francia)

El primero en utilizar el término japonismo fue el crítico de arte francés Philippe Burty. La definición del término es objeto de debate, pero podrá valer la que a continuación viene:

“El japonismo es el influjo japonés recibido por el arte europeo y norteamericano durante la segunda mitad del siglo XIX. Este influjo se extendió a todas las artes: pintura, escultura, grabado, dibujo, así como a la artesanía, arquitectura, diseño de moda, fotografía, y se ha constatado también en otras áreas, desde el teatro, la música, o la literatura, hasta el arte culinario(*1)”.

Este influjo se extendió por Europa y Estados Unidos, pero llegó también a países tan lejanos de estos como Australia. Se considera que remitió alrededor de la Primera Guerra Mundial. Como exotismo, puede considerarse una manifestación más del “orientalismo”, tomando este término en su sentido más amplio, que estuvo presente en la cultura europea desde inicios del siglo XIX. Durante el medio siglo que duró, sirvió de estímulo en los más variados campos, para cuestionar los estilos y valores tradiciones del arte occidental, pero con el paso del tiempo fue perdiendo frescura y, finalmente, su función(*2).

La revista Le Japon artistique

 Número de mayo de 1889 de la revista mensual Le Japon artistique, editada por S. Bing (Colección Digital de la Universidad de Wisconsin).


Número de mayo de 1889 de la revista mensual Le Japon artistique, editada por S. Bing (Colección Digital de la Universidad de Wisconsin).

Bing, que además de marchante era crítico y articulista, fue la figura central del japonismo, un fenómeno que fue expandiéndose a gran velocidad. Destaca, entre su actividad, la publicación entre los años 1888 y 1891 de la revista de lujo Le Japon artistique, que tuvo versiones en inglés y alemán. Bien provista de láminas a todo color, presentó diversos aspectos de la cultura japonesa, desde los grabados ukiyoe, la artesanía en oro o la cerámica, a la arquitectura y el teatro kabuki. Se publicaron 36 números. En el número de mayo de 1888, Bing elogió el sentido artístico de los japoneses, diciendo que “[el artista japonés] está persuadido de que la naturaleza contiene los elementos primordiales de todas las cosas. Por tanto, para él, no existe nada en la creación, ni siquiera una pequeña hoja de hierba, que no merezca un lugar entre los conceptos elevados del arte”. Son palabras que se sitúan en la misma línea de las opiniones del crítico de arte británico John Robinson, quien, en sus comentarios sobre la cerámica china y japonesa, alabó la pureza de sus motivos, la simplicidad y elegancia de sus formas y su buena calidad como principales características de las producciones japonesas. Similares opiniones siguen vertiéndose a menudo hoy en día al hablar sobre la calidad de los productos japoneses en general, de modo que podemos considerar esos rasgos cualidades intrínsecas de la cultura japonesa.

El principal objetivo de Bing al publicar su revista era ampliar el círculo de amantes del arte japonés y abrir así nuevas vías de comercialización, pero su presentación de Japón como modelo del arte total influyó en muchos artistas. Que el título de revista fuera “El Japón artístico” y no “El arte de Japón” es un detalle cargado de sentido. Supone ver el conjunto de la vida de los japoneses como algo artístico, lo que equivale a conceder una alta valoración a Japón como país.

El japonismo y su influjo posterior

Se dice que el japonismo siguió ejerciendo su influjo sobre la corriente pictórica de los nabis, y en otros muchos campos, como los grabados polícromos para decoración de interiores, los pósters, la cerámica y la arquitectura del art noveau, etc. Émile Gallé, nacido en Nancy, utilizó como motivos en sus creaciones en vidrio insectos y flores. En París, François-Eugène Rousseau, creador de vidrios decorativos todavía más vistosos, tomó por motivos carpas y utilizó grandes diseños florales, muy al estilo de Hokusai.

Es interesante constatar que la compañía americana Tiffany, fundada por el padre del famoso Luois Comfort Tiffany, estableció en 1850 una tienda en París y desde 1860 comenzó a vender artículos que utilizaban motivos japoneses. Las cafeteras, las teteras, los envases de leche, azúcar, etc, mostraban también flores, plantas e insectos como las libélulas, típicamente japoneses.

El influjo de este japonismo en el arte y la artesanía fue expandiéndose hasta alcanzar Europa Oriental y Rusia, y cruzó también el Atlántico hasta Estados Unidos, de donde pasó luego, a través del Pacífico, a Oceanía. Como hemos dicho, la época del japonismo llegó a su fin con la Primera Guerra Mundial, aunque ciertos aspectos se extendieron hasta la época de la Segunda Guerra Mundial. Con la guerra se extendió una imagen de Japón más agresiva y el japonismo perdió popularidad. También puede decirse que el orientalismo que englobaba al conjunto de Asia Oriental perdió frescura y caducó.

(Escrito el 25 de mayo de 2015 y traducido al español del original en japonés)

Fotografía del titular:
La casa de Monet, en Giverny, a las afueras de París.
(*1) ^ Mabuchi Akiko: Japonizumu – Gensō no Nihon. Brücke, 1997, pág. 11.
(*2) ^ Japonizumu Gakkai (Sociedad para el Estudio del Japonismo): Japonizumu Nyūmon. Shibunkaku Shuppan, 2000, pág. 13-14.

Fuente: Nippon.com

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La inocencia del haiku

La Inocencia del Haiku

Esta es una noticia que se publicó hace dos años, pero al releerla me pareció útil compartirla, ya que aspiramos a promover cuantas experiencias puedan contribuir a que se practique la escritura del haiku en Cuba. En los últimos días, he publicado varios mensajes dedicados al haiku que escriben nuestras niñas y niños. No está mal entonces recordar cómo lo hacen las niñas y los niños japoneses.
Saludos desde la Zona 1 de Alamar.
JB

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Niños poetas de Japón nos ayudan a encontrar la inocencia
El especialista Vicente Haya seleccionó 160 composiciones de pequeños de cinco a 11 años

Ericka Montaño Garfias

Periódico La Jornada
Martes 3 de julio de 2012, p. 5

Haiku, composición poética de origen japonés que consta de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente. Esa es la definición que ofrece el Diccionario de la Real Academia Española. Ahora Vicente Haya, especialista en cultura japonesa, ofrece a los lectores la compilación La inocencia del haiku: selección de poetas japoneses menores de 12 años, publicado por la editorial Vaso Roto.

Haya (Sevilla, 1962) es autor de más de 30 libros sobre nipología e islamología, muchos de éstos han sido dedicados al haiku: Santôka (70 haikus esenciales), El corazón del haiku (La expresión de lo sagrado), El espacio interior del Haiku, Haikus japoneses de vuelo mágico o Haiku-dô.

Un pequeño de seis años, autor de este haiku

Un pequeño de seis años, autor de este haiku

Compromiso con los lectores

En La inocencia del haiku, cuya traducción estuvo a su cargo junto con Yurie Fujisawa, Haya escribe en el prólogo cómo desde 1992 se interesó por indagar en la expresión de lo sagrado en el haiku japonés.

Ahora, añade, contraigo un nuevo compromiso editorial con mis lectores al reiniciar con ellos este camino del haiku paso a paso, desde la mirada de los niños, sin tantas palabras, sin tantas explicaciones, sólo haikus, pero minuciosamente seleccionados para que cumplan con su función, como las dosis precisas de una medicina. Y son 160 dosis, 160 haikus cuyos autores tienen entre cinco y 11 años.

El origen del volumen se puede encontrar en una investigación que se inició en 2004, publicada como El espacio interior del haiku, 47 claves del haiku bien construido, en el que incluyó haikus de niños japoneses, entre haikus de Shiki, Buson y Basho. Esos tres haikus de niños los comenté a conciencia, exactamente como hice con el resto de los de la antología.

Sin embargo, reconoce que la mezcla entre autores reconocidos y los haikus de niños fue recibida muy bien en Occidente, pero resultó francamente mal acogida entre los japoneses, particularmente entre los académicos. Les pareció algo remotamente parecido a una burla, una falta de sensibilidad o de inteligencia crítica.

La razón: no se considera el haiku escrito por los niños como algo de valor en sí mismo. No es más que parte de la educación básica japonesa y prueba que se está haciendo lo posible por consolidar las bases de la pervivencia de su cultura en el tiempo. Nada cuyo resultado pueda ponerse, ni en el mejor de los casos, al nivel de los grandes poetas del haiku.

Vicente Haya pone en entredicho las razones de los académicos japoneses, al incluir en su prólogo un haiku de Buson y otro de un niño de nueve años, y reta al lector a descubrir quién es el autor de cada uno.

Por supuesto que el haiku es una técnica, pero muy sencilla, y por supuesto que es un arte, pero al alcance de todo aquel que tenga sensibilidad. En realidad, el haiku es sobre todo plasmación de una inocencia no perdida o recuperada.

Un verdadero haijin (poeta del haiku), dice más adelante, lo primero que debe hacer es bus-car la inocencia dentro de sí. Solo o con ayuda. El haiku que hacen los niños puede ayudarnos a encontrarla.

Para Haya, el haiku no son sólo palabras, y para escribirlos es necesaria una mirada limpia, el saber estar sin esperar nada es esencial, la ausencia de juicio al género humano es esencial. Todo es necesario en el haiku.

Y la mirada de los niños es así, y nos enseñan también a seleccionar de entre la infinidad de objetos poéticos que nos rodean los asombros más elementales, los que pasan más desapercibidos.

Poco a poco, escribe el compilador, los niños van enfermando de nuestras mismas enfermedades, la del consumismo, la del egoísmo, también la de la estupidez, pero mientras hacen ese proceso de pérdida de la infancia aún son capaces de extraordinarias apreciaciones, como podremos comprobar en esta antología. Gracias a lo que estos niños japoneses sintieron alguna vez, y dejaron por escrito, ahora nosotros podemos recuperar esa inocencia que un día perdimos. Ni se sabe ya hace cuánto tiempo.

Ahora, La inocencia del haiku pertenece a ese género de libros que prácticamente es imposible encontrar en las librerías japonesas, en las que sí es posible comprar libros de haikus para niños… escritos por adultos.

 

Fuente: La Jornada

 

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Hojas en la Acera No. 25

Hojas en la Acera No 25 1

He aquí la hermosa portada del número 25 de la Gaceta de Haiku HOJAS EN LA ACERA. La versión digital de HELA, como se declara en el editorial, cumple “…seis años de andadura intentando informar a nuestros lectores de todo lo relacionado con el haiku: desde los libros que se publican, hasta eventos y artículos que se escriben tanto en castellano como en otros idiomas.”

Cualquier número de esta publicación puede descargarse gratuitamente en: https://hela17.blogspot.com

Los interesados en Cuba que no tengan acceso a internet, háganmelo saber en esta entrada y ya encontraremos el modo de compartir tan grato regalo.

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