Category Archive: Publicaciones

Hojas en la acera No. 32

Hojas en la acera 31 a

“Recorre a menudo la senda que lleva al huerto de tu amigo, no sea que crezca la maleza y te impida ver el camino.“

(Proverbio indio)

HOJAS EN LA ACERA nació de una amistad, la amistad de un grupo de amigos enamorados del haiku. Esta gaceta sigue estando en la red y activa porque esos amigos siguen recorriendo los huertos de cada uno para sembrar sus pequeños poemas y alegrarse en su recogida.

Posiblemente mantener la amistad es tan sencillo como escribir un haiku. Nuestro empeño en introducir en sus versos demasiadas cavilaciones lo hacen complicado. He ahí su difícil sobriedad: vaciar hasta alcanzar una sencilla mirada que no tenga más que Nada.

Y esta gaceta no sólo la redacta un grupo de amigos, sino que consideramos amigos a sus lectores. Una amistad para seguir aprendiendo y disfrutando del camino del haiku.

Entre la páginas de este número 32 no sólo podréis leer artículos que nos hablan sobre la amistad y el haiku, sino los haiku premiados en los concursos de Haiku Barcelona y los de la Facultad de Derecho de Albacete; entrevistas a muchos amigos conocidos; información del nacimiento de una nueva editorial sobre haiku: Ediciones Yoshino; haikus publicados en la Revista Norteamericana de la Lengua Española y como siempre la lista de haikus de nuestro kukai que cumple ya su 28 edición.

Junto a este número podréis descargaros un suplemento especial sobre renku Viento de otoño. Un ejercicio poético sobre haiku para celebrar la amistad. En el suplemento hallaréis todo la información necesaria para que podáis reuniros un grupo de haijines y escribir uno vosotros mismos.

Esperamos que os guste este número 32 lleno de haikus y amigos.

Agradecer a nuestro amigo Grego, administrador de Paseos.net, su colaboración en las fotografías de las portadas.

Felices Fiestas, y un abrazo de amistad del equipo de redacción para todos los lectores de HELA.

REDACCIÓN DE
HOJAS EN LA ACERA

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Este número y el renku Viento de Otoño puede copiarse gratuitamente en: www.hela17.blogspot.com

A los interesados que no tienen internet, les reitero el ofrecimiento de enviárselos por alguna otra vía si me lo hacen saber en la sección de comentarios de esta entrada.

Saludos desde Alamar.

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Nueva revista en El Rincón del Haiku

Logo Rincon del Haiku

Con mucha alegría recibimos la noticia de que salió a la luz una nueva revista en el Rincón del Haiku, espacio cimero de la promoción y estudio del haiku en el mundo hispano parlante. Enhorabuena.

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A través del enlace,  podéis acceder a los tres apartados principales de “El Rincón del Haiku”: revista actual (contenidos nuevos), revista clásica (contenidos 2001-2016) y foros.

Además del foro y de la revista clásica que tantos años llevan siendo reflejo del haiku en castellano, hemos añadido una “Revista Actual”, en la que aparecen un buen puñado de nuevas series con grandes colaboraciones mensuales:

Haikus Infantiles: Coordinada por Vicente Haya

Espacio Luna Alfanje: Creada por Julia Guzmán y Jorge Giallorenzi (Argentina)

Nubes de paso: Haigas de Ángeles Hidalgo, Kaur

Senryu de estación: Creada por Jorge Braulio (Cuba)

Hijos de Kung fu: Creada por Frutos Soriano

En la orilla: Colección de haibun de Ángel Aguilar

Diente de león: Serie creada por Toñi Sánchez, diente de león

Actualidad: De todo un poco. Arrancamos con una entrevista a Léster Flores (Ediciones, Yoshino, Cuba)

La sección del foro “Revista ERDH: Contenidos” queda a vuestra disposición para acoger comentarios, reflexiones y preguntas que nos sirvan para seguir mejorando y creciendo junt@s en el haiku-dô.

Un fuerte abrazo, compañer@s.

El Equipo de Administración

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Lirismo y erudición

basho el pais uruguay

Juan de Marsilio
6 de mayo del 2016

MATSUO Bashô (Japón 1644 -1694) fue un gran poeta japonés, cultor y renovador del haiku (forma poética breve, con tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, que capta un instante del paisaje). Vivió al comienzo del Shogunato del Clan Tokugawa (1600-1868), que marca el período premoderno del Japón, y no su Edad Media, como suele afirmarse. De origen campesino, llegó a ser un célebre poeta y erudito con numerosos discípulos sin perder su sencillez, como lo muestra el buen humor con que afrontó las precarias condiciones en sus viajes, a pie durante su última década de vida (Piojos, pulgas./ Y un caballo que orina/ junto a mi almohada). O la decisión de no comentar nada más tras apuntar, acerca de un paraje, unos versos de otro poeta, porque hubiera sido “añadirle otro dedo a una mano”. Su poesía está influida por el Zen, el Taoísmo y la tradición literaria china y japonesa. Se convirtió en “laico consagrado” Zen y esa condición intermedia entre hombre común y monje lo llevó a decir de sí mismo que era como un murciélago, mezcla de cuervo y ratón.

Viajaba para contemplar la naturaleza. El destino de la peregrinación era, por ejemplo, contemplar la luna llena desde cierta montaña o ante tal o cual bahía. Ya desde ahí debe entender el lector occidental que el concepto de la naturaleza y su contemplación es, para este poeta y su cultura, muy peculiar. El paisaje dispara un proceso múltiple, que cuaja en poemas breves y a menudo enigmáticos, que reflejan a la vez el pintoresquismo del paisaje, la trascendencia esencial de la naturaleza —como dice Bashô, “el ingenio del Creador”—, la afectividad del poeta —lo que toca también el sentir del lector que sepa entrar en el juego—, la tradición literaria e histórica y, por último pero no menos importante, las ricas relaciones sonoras y conceptuales que la lengua japonesa permite.

Asombra el lirismo y la erudición de estos diarios de viaje, condensado de pronto en poemas tan breves como magistrales: Se va la primavera,/ lamentos de pájaros lágrimas,/ en los ojos de los peces. O este otro: Sol en invierno/ mi sombra se congela/ sobre el caballo.

Bashô es sencillo y generoso como maestro y compañero de viaje. Tal es su amabilidad que no sólo consigna los poemas que las alternativas del viaje le provocan, sino también los que escriben sus compañeros. Esto, y las constantes referencias a mil años de poesía china y japonesa, pueden ser una buena guía para que el lector de Occidente comience a recorrer la literatura del otro extremo del mundo. Las referencias a la mitología, así como también a la narrativa del Japón medieval, muestran una constante asociación entre heroísmo y sensibilidad afectiva, moral, religiosa y estética, que sin embargo no logran detener la violencia y la crueldad, vividas como destino. Esto tal vez ayude a comprender —que no a justificar ni a tolerar— algunos crímenes japoneses de la Segunda Guerra Mundial.

La traducción, el prólogo y sobre todo las notas de Alberto Silva y Masateru Ito son un prodigio de cuidado y paciencia docente para guiar al lector por entre la densa red de citas y alusiones que cruza estos relatos de viajes, así como también para explicar todas las peculiaridades etimológicas del japonés —tan rico en sugerencias poéticas en la estructura de los topónimos y nombres propios— que se pudieran perder en la traducción.

DIARIOS DE VIAJE, de Matsuo Bashô. Fondo de Cultura Económica, 2015. Buenos Aires, 196 págs. Distribuye Gussi.

Fuente: El País

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Premio Nacional de Diseño del Libro 2015

TODO EN TRES LÍNEAS

Centro Cultural Dulce María Loynaz, 08 de enero de 2016

El Premio Nacional de Diseño del Libro, convocado desde 1998 por el Instituto Cubano del Libro, se otorga como testimonio de público reconocimiento a la obra de connotados diseñadores que, de forma sobresaliente, han contribuido con su talento y desempeño profesional a prestigiar el universo editorial cubano.

El jurado de esta edición, presidido por la Premio Nacional de Diseño 2014 María Elena Cicard e integrado por Rolando de Oráa, Carlos Alberto Masvidal, Roberto Manzano y Norberto Codina, en presencia de Martha Gómez Castro, subdirectora del Centro Cultural Dulce María Loynaz y Edel Morales Fuentes, vicepresidente de Relaciones Internacionales del Instituto Cubano del Libro, luego de valorar las propuestas presentadas por personalidades e instituciones literarias del país acordaron, por mayoría, otorgar el Premio a Enrique Martínez Blanco, por su obra personal y el legado que deja en el país tras la fundación de la Escuela Cubana de Diseño Editorial y el merecido reconocimiento internacional.

Su obra ha demostrado gran creatividad y constancia, y ha contribuido a la educación estética durante años al universo del libro infantil cubano.

El Premio Nacional de Diseño del Libro 2015 será entregado en ceremonia pública prevista para el lunes 15 de febrero de 2016, a las 4:00 p.m., en la sala Nicolás Guillén de La Cabaña, como parte del programa de actividades de la XXV Feria Internacional del Libro de La Habana.

Coletilla:
Tuve el honor de que este gran creador ilustrara el manojo de haikus que publicó la Editorial Gente Nueva hace unos años. Pero la mayor honra es la de nuestra hermandad de medio siglo… ¡Enhorabuena, Quique!

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Un nuevo número de Hojas en la Acera

portada hojas en la acera 28 1

Acaba de publicarse un nuevo número  de la Gaceta trimestral de haiku HOJAS EN LA ACERA. Esta versión digital puede descargarse AQUÍ.

Los interesados en la gaceta que no tengan acceso a internet, háganmelo saber. Hallaremos alguna vía para que puedan disfrutarla.

Como un adelanto, comparto con ustedes su Editorial.

 ***

COMO SI NADA. ASÍ DE FÁCIL. Como la senda de hormigas se deshace De pronto en un lugar indeterminado y se hace nada. Como el musgo absorbe la lluvia y el día se abre. Sin nada más que dejarse estar.”(1) Si eres capaz de entenderlo, o mejor, de disfrutarlo; de saborear la escena con los ojos abiertos, casi siendo hormiga, musgo o lluvia. Si eres capaz de que esa nada te erice la piel, aunque sólo sea un poquito. Si eres capaz de hacerlo tuyo aunque no escribas. Si crees que merece la pena haber llegado hasta aquí para leer lo que las palabras de un haiku intentan decirte…. Entonces será así de fácil que puedas seguir adelante en tu intento de disfrutar todo aquello que no se vende, que no tiene precio, que está ahí para que te conviertas en haiku. “Es hora de ser agua, de ser camino, de ser árbol.”(2)

Y si te llega, por favor, reivindica que todo esto tiene nombre, y es de todos.

En este número 28 queremos recrearnos en todo lo sucedido en el 4º Encuentro de Haiku en El Salobre (Albacete) en el mes de septiembre. Vivencias, imágenes, ponencias y haikus. Y como siempre, desde esta gaceta, animamos a que el espíritu de estos encuentros no se pierda y continúen celebrándose para intercambiar lo que vamos aprendiendo en este camino del Haiku.

Son muchos los libros que afortunadamente se van publicando. Intentamos llegar a todos para reseñaros y daros a conocer tanto el contenido como las presentaciones que se van haciendo por distintas ciudades. Animaros a los autores, lectores y amigos a que nos enviéis vuestras crónicas y reflexiones. No nos cansaremos de decir que esta gaceta es de todos los amantes del haiku, y se tiene que nutrir de todos vosotros.

 

ni rastro de niebla

a este lado de la montaña.

Año Nuevo

Mercedes Pérez (Kotori)

 

(1) Del epílogo del libro de Kotori “Como si nada”, escrito por Félix Arce.

(2) Del prólogo del mismo libro, escrito por Ángel Aguilar.

 REDACCIÓN DE HOJAS EN LA ACERA

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Un Libro de Instrucciones de Yoko Ono

Grapefruit-Ono 1

Publicado por primera vez en Tokyo en 1964, con un tiraje de 500 ejemplares, Grapefruit: A Book of Instructions and Drawings by Yoko Ono, es una colección de instrucciones, poemas y dibujos realizados por la célebre artista japonesa. A continuación, una Pintura y dos Piezas que forman parte de este libro tan singular:

PINTURA PARA VER LOS CIELOS

Taladrar dos agujeros en un lienzo.

Colgarlo donde pueda verse el cielo.

(Cambiarlo de lugar:
probar las ventanas del frente
y las de atrás, para ver si los cielos
son diferentes.)

Verano 1961

***

PIEZA DE PARED

Dormir a dos paredes de distancia uno del otro.

Susurrarse.

Otoño 1963

***

PIEZA DE CONCIERTO

Cuando se alza el telón ir a esconderse
y esperar hasta que todos lo abandonen a uno.
Salir y tocar.

Otoño 1963

 

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La Soledad Encendida

LA SOLEDAD ENCENDIDA, de GREGORIO MUELAS y HEBERTO DE SYSMO. ENTREVISTA A SUS AUTORES (por David Acebes)

LA SOLEDAD ENCENDIDA 2

 La soledad encendida (Editorial Ultramarina Cartonera & Digital, 2015) es un libro compuesto por 140 haikus que, como los propios autores manifiestan, basa su concepción de la estrofa japonesa en la preceptiva impartida por su maestro Vicente Haya. Gregorio Muelas y Heberto de Sysmo escriben haiku contemporáneo y hacen gala en su libro de los numerosos géneros que lo integran, aunque cabe destacar la clara apuesta de los autores por el haiku urbano, lo que demuestra que, aun siendo un subgénero poco frecuentado, tiene muchísimo potencial. En palabras del poeta Ricardo Virtanen, quien tuvo ocasión de presentar el libro en el Ateneo de Madrid: «Los haikus de La soledad encendida se acercan mucho al haiku verdadero».

Esta primera edición del libro es numerada y cuenta con el trabajo artesano de Sara García, responsable de la cubierta y contraportada de cada ejemplar, además de ser la autora de las ilustraciones interiores. Cuenta también con colaboradores ilustres como Raúl Fortes, quien escribe un epílogo para la obra, Mila Villanueva, encargada del prólogo y Susana Benet, quien abre esta composición con una de sus magníficas acuarelas.

La soledad encendida fue presentado en las ferias del libro de Madrid y Sevilla, así como en las librerías Bartleby de Valencia y Argot de Castellón. Próximamente, los autores presentarán el libro en la Sociedad General de Autores y Editores de Valencia (SGAE).

LA SOLEDAD ENCENDIDA 3

A propósito de La soledad encendida.

D.A.- Hay quien afirma que la amistad entre dos poetas nunca es fácil. Con el tiempo, en toda “amistad literaria” aparecen malentendidos o envidias. Dado que vosotros habéis escrito un libro al alimón, supongo que seréis de la opinión contraria. ¿Es posible conjugar amistad y una buena creación poética?
G.M.- Sí es posible, al menos en nuestro caso. Desde que tuvimos la fortuna de conocernos y constatar los muchos intereses comunes que nos unían, José Antonio Olmedo y yo hemos conformado un binomio creativo, materializado en la alianza poética “Alquimia y Verso”, que se enriquece mutuamente, así en lugar de envidia existe admiración y hasta la fecha no se ha producido ningún malentendido dado que tratamos los asuntos de forma directa y con total sinceridad. El esfuerzo y el compromiso por ambas partes son absolutos.
H.D.S- No sólo es posible, sino también algo enriquecedor y una experiencia que, desde la lealtad y el respeto, termina filtrándose a la parte artística de cada uno. Es maravilloso comprobar cómo la amistad nos ayuda a mejorar en todos los sentidos.

D.A.- Según tengo entendido, recientemente habéis sido seleccionados por el profesor Sergio Arlandis para participar en “Cartografía de Orfeo”, antología que recoge la mejor muestra de joven poesía valenciana…
G.M.- En efecto, Sergio Arlandis nos ha incluido en la nómina de doce autores jóvenes valencianos, nacidos entre 1970 y 1987, que integran esta antología publicada en Puerto Rico y República Dominicana por Isla Negra Editores, en su colección “Los nuevos Caníbales”. Sin duda esta publicación significa un reconocimiento a nuestra labor poética realizada hasta la fecha y dado el prestigio del antólogo y de la editorial que acoge dicha antología también supone un extraordinario aval para futuras publicaciones.
H.D.S- Desde luego que ser elegido por Sergio Arlandis como poetas jóvenes a tener en cuenta dentro del fervor poético y cultural que vive Valencia, es un honor y también un revulsivo a seguir trabajando. También hemos compartido publicaciones en otras antologías, compartimos publicaciones en revistas y por supuesto no descartamos volver a escribir un libro al alimón.

D.A.- ¿Qué motivó que escogierais el haiku como opción estrófica? ¿Existe algún tipo de vinculación especial con el exótico Japón o es que, al tratarse de una composición breve, os permitía escribir de una forma más uniforme y sin que se notara la mano de cada uno?
G.M.- Para nosotros esta forma de componer tan breve suponía todo un reto y de hecho nos lo planteamos desde ese punto de vista, como reto a superar para poner a prueba nuestra poética y nuestra tradición lírica, que parte de los novísimos y se enriquece con la poesía de la experiencia. El hecho de tener que decir tanto en tan sólo tres versos, esa necesidad de condensación que requiere el haiku, ha supuesto, sin duda, un ejercicio muy fructífero.
H.D.S- En mi caso concreto, tratar de escribir haikus ha supuesto una ruptura de moldes poéticamente hablando, ya que mi forma de versar era de tendencia casi epistolar, y obviando toda la parte espiritual que el haiku encierra, recomendaría a cualquier escritor someter su estilo y formas literarios a esta estrofa tan breve en la que puede decirse tanto.

D.A.- Me gusta el título de vuestro libro: ‘La soledad encendida’. Un título sugestivo y, de alguna manera, algo místico. La noche sosegada. La música callada. La soledad sonora…
G.M.- Lo concebimos como un título muy apropiado para describir ese momento de creación que el haiku necesita. En soledad atendemos a cosas que de otra forma se nos escaparían, es en esa necesaria soledad donde los sentidos se agudizan para captar ese instante mágico que la naturaleza nos regala cuando amplificamos los sentidos para discernir entre lo milagroso, lo “sagrado” y lo superfluo.

H.D.S- Como bien dice Gregorio, con el título hemos querido aludir a la importancia del aware japonés en el haiku, esa sorpresa vivida que el haijin pretende trasladar al lector a través de un haiku y que es origen y motivo de esta forma poética, una invitación a la reflexión a través de lo sensorial vivido —probablemente— en soledad.

D.A.- Para ‘La soledad encendida’, habéis contado con las ilustraciones de Sara García. ¿Qué aportan sus dibujos? ¿Son un mero elemento decorativo o los consideráis una contribución más al conjunto de vuestra obra?

G.M.- Desde luego se ha tratado de una aportación fundamental para conseguir un todo armónico, una perfecta conjunción entre fondo y forma, entre continente y contenido, en ese sentido Sara García es, sin duda, coautora del libro pues no sólo se ha limitado a ilustrar el interior con ocho preciosos dibujos, sino también el exterior, haciéndose cargo del diseño e ilustración de cada una de las 110 portadas, exclusivas y numeradas, que conforman esta primera edición de “La soledad encendida”.

H.D.S- El trabajo artístico de Sara García en este libro trasciende las labores de ilustración y consigue convertir cada ejemplar en una pieza minimalista y exclusiva totalmente personalizada en motivos, materiales y referentes japoneses. Sin duda, la labor artística de Sara García es uno de los puntos fuertes del libro.

D.A.- Muchos de vuestros haikus tienen un aroma clásico. Por ejemplo: “entre el centeno / se bambolea el cáliz / de una amapola”. Otros, por el contrario, apuestan sin rubor por cierto toque postmoderno. Léase, verbigracia, “sobre el graffiti / duerme una mariposa. / Despierta y ¡vuela!” ¿A qué se debe esta dicotomía? ¿Qué os tira más? ¿Lo clásico y tradicional o lo moderno e innovador?
G.M.- En este libro nos hemos hecho eco de la práctica totalidad de los subgéneros que integran el haiku, apostando sobre todo por un subgénero relativamente nuevo, el haiku urbano, así hemos tratado de conjugar tradición y modernidad pues aunque hemos leído a los grandes clásicos, como Yosa Buson, Matsuo Basho, Issa Kobayassi, Masaoka Shiki y Taneda Santôka, somos ante todo hijos de nuestro tiempo y escribimos desde este aquí, este ahora y este momento, donde vivimos insertos en esa jungla de asfalto que son las grandes urbes, donde ese instante milagroso que pretende eternizar el haiku también se da aunque tal vez con mayor dificultad debido al ruido, la contaminación y el estrés que caracterizan la vida en la ciudad.

H.D.S- Queríamos que el libro fuese representativo en cuanto a haiku se refiere, por tanto era necesario abarcar diferentes géneros, diferentes estilos y eso nos obligaba a caminar entre lo clásico y moderno. He de confesar que en el haiku urbano he disfrutado mucho y creo que supone un género en el que no todo está dicho.
D.A.- En el epílogo a ‘La soledad encendida’, Raúl Fortes asevera que “las composiciones recogidas en estas páginas son Arte”. Arte en mayúsculas. ¿Estáis de acuerdo? Ya sabréis que en muchos prólogos y epílogos abundan los elogios desmesurados…
G.M.- No debemos olvidar que el haiku es poesía y que como tal es Arte con mayúsculas cuando lo que trata de plasmar es un fragmento de ese gran todo que es la Naturaleza, verdadera obra maestra, fuente inagotable de inspiración y aspiración máxima y última de todo artista con inquietudes, pues el haiku no está exento de reflexión e incluso supone un verdadero camino iniciático, con una filosofía propia muy particular que parte del taoísmo.

H.D.S- La verdad es que Raúl Fortes es un experto en poesía japonesa, especialmente en la tanka, es nipólogo además de traductor, una persona con un prestigio y trayectoria en la materia bastante reconocidos y no cambiaría ni una coma de su breve pero denso epílogo. En cuanto a las alabanzas sistémicas o por defecto en los círculos literarios, suscribo completamente tus palabras y pienso que es tarea del buen lector la de detectar y diferenciar esas lisonjas gratuitas de opiniones bien fundamentadas.

D.A.- Para terminar, os propongo un divertimento, una especie de juego literario. Tú, Heberto, escoge por favor el que creas que es el mejor haiku compuesto por tu compañero. Luego tú, Gregorio, harás lo mismo. Solo el tiempo dirá si los lectores opinan de igual modo.
H.D.S- Apostaría por muchos de los haikus de Gregorio, pero si he de mencionar sólo uno, elegiría sin duda uno muy inquietante:

se quedan solos
los nidos de cigüeñas
del campanario

G.M.- Evidentemente resulta muy difícil seleccionar tan sólo uno de los setenta haikus que José Antonio ha aportado a este libro pero ya que me lo propones citaré uno por su gran fuerza sugestiva:

un rayo parte
a un árbol milenario,
la lluvia sigue

Fuente: La Galla Ciencia

Gregorio Muelas nace en Sagunto (Valencia) en 1977. Es licenciado en Historia, guionista y ayudante de dirección. Se dedica a la crítica literaria y cinematográfica en varias revistas digitales y webs especializadas. Ha ganado el Poetry Slam del I Festival de Poesía de Valencia ‘Vociferio’ 2011 y publicado los poemarios ‘Aunque me borre el tiempo’ (Círculo Rojo, 2010) y ‘Un fragmento de eternidad’ (Germanía, 2014), más el libro de guiones ‘Cuando la aurora le hable al tiempo’ (Círculo Rojo, 2011). Algunos de sus poemas han sido traducidos al japonés, alemán, ruso y rumano.

Heberto de Sysmo, seudónimo de José Antonio Olmedo López-Amor, nace en Valencia en 1977. Es poeta y divulgador científico, así como redactor y colaborador en más de treinta medios de comunicación digitales y escritos. Ha publicado los poemarios ‘Luces de Antimonio’ (Ateneo Blasco Ibáñez, 2011), en coautoría con Okoriades Varacri, y ‘El Testamento de la Rosa’, finalista del Certamen Nacional de Poesía ‘Poeta Juan Calderón Matador’ (Ediciones Cardeñoso, 2014). Algunos de sus poemas han sido traducidos a otras lenguas, como el inglés, japonés, hindustaní y el italiano.

David Acebes Sampedro (Valladolid, 1976) es autor del libro de poemas Trópico azul… (Valladolid, Consejo Local de la Juventud, 2004). Ha obtenido los premios literarios Jóvenes Poetas de Valladolid (2003), el Primavera de Arbo (2013) y el de Poesía Social-Antonio Ferrero (2014). Obtuvo, a su vez, el segundo premio del Certamen de Poesía Jorge Manrique (2014) y del Certamen Ateneo Blasco Ibáñez en 2015. Para el crítico Edith Lomovasky-Goel, su poesía ‘otorga frescura, a través del humor, a un género tan transitado como la poesía amorosa’.

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Sin otra luz

Sin otra luz 1

La editorial LápizCero Ediciones publica el que para muchos es considerado el mejor libro de haiku escrito por occidentales “Sin otra luz” un poemario elaborado por los españoles: Félix Arce, Manuel Díez y Mercedes Pérez bajo el magisterio del maestro Vicente Haya.

Auspiciado por Ciñe (Círculo independiente Ñ de escritores) la editorial LápizCero ediciones apuesta fuerte por una tríada de escritores españoles que desde hace tiempo están más que comprometidos con el haiku, se trata de Félix Arce Araiz, Manuel Díez Orzas y Mercedes Pérez Pérez, un grupo de haijines bien conocedores de lo que el haiku representa no sólo para el que lo lee sino también para aquel que intenta escribirlo. Debo confesar que al leer el título del poemario quedé asombrado por lo poético, ya no del título solo, sino del sugerente diseño de la cubierta obra de Xavier de Tusalle, sin embargo al leer el primer haiku y comprobar que el título provenía de su primer verso me inquieté por completo, el triunvirato de autores de Sin otra luz profesa la preceptiva del maestro Haya lo cual obliga al haijin a desaparecer de su haiku, concepto que además el propio Haya menciona en el prólogo del libro, y es en el mismo prólogo donde Vicente se pronuncia frente a lo arriesgado del título, ya que contiene apreciación personal, pero sin embargo lo considera acertado ya que «el verdadero haijin es aquel que no se deja censurar por las normas», algo en lo que los más puristas puede que no estén de acuerdo y que sin duda es arriesgado. Y siguiendo con lo singular del título, resulta que en mi cuaderno de notas tengo el dato de que en el año 2011, un año antes de la publicación de este poemario, el poeta norteamericano Juan Noyes afincado en España publica el poemario Sin otra luz y guía que fue merecedor del premio de poesía Pedro García Cabrera 2011, seguramente una casualidad anecdótica como las muchas que suelen ocurrir.

No es la primera vez que estos tres autores comparten autoría en un libro de haiku en castellano, en el año 2011 publicaron El Camino del Viento (QVE ediciones) junto a José Luis Vicent y Giovanni C. Jara, un libro muy recomendable.

Pero abordemos el poemario en cuestión, Sin otra luz, hay que decir que los poemas se presentan sin títulos ni numeración, sin mayúscula al principio de cada verso ni punto al final, sin distinción de autorías, sin dedicatorias, sin citas, es decir, lo más desnudos posible e imbricados entre sí, una concepción que sin duda lo dota de continuidad y hermanamiento, tan sólo se entromete en el discurso poético cuatro ilustraciones que hacen la función separadora de -posiblemente- cuatro bloques diferenciados por connotaciones estacionales. Esa supresión de lo prescindible, de la pretensión, de acercamiento al continuum de la pureza hallada en la Naturaleza es marca de la casa de Vicente Haya, que a su vez es legado de los grandes maestros orientales, una desnudez palpable a lo largo de 203 haikus que proyectan sus imágenes a razón de tres por página.

Uno de los muchos aciertos de la edición de Sin otra luz es el coeficiente de participación de los autores que aparece en las últimas páginas a modo de índice, algo que permite al lector identificar en todo momento qué haiku pertenece a cada autor. Así podemos adjudicar a Félix Arce (Momiji) en la página 23-1 el siguiente haiku: niños jugando, / el viento agita el ala / de un pájaro muerto; sabor de wabi-sabi, espíritu de shasei, un haiku de género cruel que no deja indiferente.

Manuel Díez, que fue ganador del IV certamen internacional de haiku Facultad de Derecho de Albacete con su trabajo Reflejos de agua, en la página 24-1 nos regala un haiku que algunos podrían interpretar como zappai, no hay suceso aparentemente pero los versos son de lo más pictórico, posee haimi y aware : cielo blanquecino… / de las ramas cuelgan / ciruelas pasas. Esa contemplación que nos subyuga puede empujarnos a verter la fascinación de nuestra mirada a veces de forma convulsa, como acto reflejo, sin pensar siquiera en lo que estamos haciendo, por eso a veces decidimos prescindir del suceso, porque un sólo impacto visual expresado con texturas es suficiente —como en este caso— para dejarse llevar por la escritura e intentar inmortalizar el momento alcanzando la categoría de haiku.

Mercedes Pérez (Kotori) que entre otros premios ha sido ganadora del 1º y 3º premio del IV Certamen Internacional de haiku No-Michi 2011 nos ofrece por su parte en la página 18-1 el siguiente haiku: revuelo de pájaros… / el sonido de la nieve / derritiéndose. La autora potencia en este caso lo sensitivo del momento, podemos escuchar el aleteo de los pájaros contrastado con el leve sonido de la nieve derritiéndose, un recurso muy empleado para subrayar la capacidad telúrica de esta forma poética, el lector imagina esa onomatopeya y cierra el poema cumpliendo una de las reglas fundamentales, no contarlo todo en el haiku.

La variedad de haikus que contiene el libro es espléndida, desde haikus con Kigo (palabra estacional) a haikus sin Kigo (Mu-Kigo), haikus con onomatopeya, con texturas palpables (haimi), jisei, centrando su importancia en lo sagrado y haciendo uso de un Nai-Inritsu envidiable.

Carcomidas / las hojas malva / atravesadas por la luz, en este haiku de Félix Arce ubicado en la página 57-3 somos partícipes de una belleza arrebatadora, lo bello no se explica, se evidencia, nuestra mirada, a contraluz del cielo, encuentra unas hojas malva que previamente han sido horadadas por gusanos y a través de esos orificios la luz del Sol entra como rayo luminoso, sin duda, Félix consigue sintetizar en sus tres versos toda una variedad de rasgos y detalles, descritos o sugeridos, que impregnan al conjunto de un aware muy sugerente. No por nada Félix es el actual ganador del certamen internacional de haiku El Vuelo del Samandar de Cuba, y además es buen conocedor de la lengua y cultura japonesa, dato muy importante si tenemos en cuenta que de esos ingredientes proviene el haiku.

Otro ejemplo del buen hacer de Manuel Díez es el haiku ubicado en la página 78-2: hace viento… / el muro rezuma / la lluvia de anoche. La panspermia, el caos, la reconfiguración de las pequeñas cosas por la causalidad de una ¿casualidad? Un ejemplo gráfico del variado número de sílabas que se utiliza en todo el libro en general. Siguiendo las instrucciones de Haya un haiku puede serlo si sus sílabas se encuentran entre 7 y 24 siendo 19 el número más recomendable, y es importante saber que la creencia en occidente de que un haiku debe tener 5/7/5 sílabas de manera radical es falsa y que el abuso de la misma conduce a una cacofonía rítmica muy denostada entre los japoneses por lo que es importante alternar los metros, busca el metro roto (hachó) en busca de una armonía sonora, condición heterométrica que en este libro se consigue completamente.

Mercedes Pérez en la página 58-3 nos ofrece este haiku: un haz de luz; / la espiral de mosquitos / vuelve a formarse. En esta ocasión se cumple el 5/7/5 de la mayoría occidental y un hecho tan cotidiano del que seríamos testigo en cualquier día de verano es representado aquí con una simpleza y claridad tan visual como inquietante. Mercedes es la autora que contribuye con más haikus al libro, aunque después de leer el conjunto poco importa eso ya que la cohesión y armonía entre los tres autores son tan evidentes como constantes.

Hay más de un denominador común que comparten estos autores, como por ejemplo su habitual presencia en una de las publicaciones más emblemáticas del mundo del haiku en español, la gaceta Hojas en la acera que coordina el valenciano Enrique Linares. Una revista que comenzó de forma digital pero que actualmente también se distribuye también de forma impresa y sirve tanto de difusión de la cultura y arte japoneses como de sugestivo análisis de sus formas a través de artículos y ensayos.

Además Félix, Manuel y Mercedes fundaron recientemente una escuela virtual para todos aquellos que quieran iniciarse en el haiku llamada Makoto una iniciativa que fue idea de Vicente Haya, maestro y ejemplo de estos tres escritores que poco a poco van consagrando su vida a esta forma de vivir compartiendo su percepción del mundo en un camino iniciático que conduce a la comunión del ser humano con la Naturaleza al mismo tiempo que supone irse desprendiendo del yo.

En definitiva Sin otra luz es —como dice Vicente Haya en el prólogo— un libro de estudio que se diferencia de las antologías castellanas al uso tanto por su consciente y arriesgado planteamiento como por su ejercicio de aniquilación del yo, no sólo en la construcción de los poemas sino en la estructura y edición del libro, no hay firmas, biografías, títulos, ni siquiera una pequeña fotografía de los autores. Por tanto es justo reconocer la labor de abnegación invertida y recomendar encarecidamente su lectura, una lectura que debe ser pausada y paladeada como los buenos vinos para saber apreciar el haimi de cada composición y degustar los diferentes matices que esconden estos versos. Como diría el gran Blyth Sin otra luz es un compendio de meras nadas inolvidablemente significativas.

Fuente: Heberto de Sysmo Acrópolis de la palabra

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Haiku; territorio de libertad

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He aquí una reseña sobre el libro Haikus de amor, con textos seleccionados y traducidos por Elena Gallego y Seiko Ota. Estas autoras publicaron, también en Hiperión, el volumen: Haikus en el corredor de la muerte.

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Jesús Munárriz, director de la editorial Hiperión, quien desde hace veinte años y de forma absolutamente pionera, introdujo el poema japonés en nuestras estanterías.

A.Petit 12 noviembre 2015/

De un tiempo a esta parte, las editoriales de poesía han dado en publicar numerosos libros de haikus, una manera poética que, desde ese mismo tiempo a esta misma parte, ha ido ganando espacio en las páginas de los poemarios de nuestros autores patrios. Quizá el ejemplo de mayor genialidad, como en tantas otras ocasiones, nos lo ofrece Luis Alberto de Cuenca y sus haikus asonantados.

Por justicia hemos de señalar que es Jesús Munárriz, director de la editorial Hiperión, quien desde hace veinte años y de forma absolutamente pionera, introdujo el poema japonés en nuestras estanterías.

Sin embargo, puede que el haiku sea la antípoda a nuestra tradición lírica, desde el Siglo de Oro hasta la llamada poesía de la experiencia. Este hecho evidente dificulta enormemente el disfrute, y por ello, el gozo de la lectura del haiku. Para poner remedio a esta otra evidencia, las editoriales – permítaseme la generalidad, siempre injusta – no hicieron por publicar ediciones cuidadas, con prólogos iniciáticos en tan milenaria forma poética. Por ello uno, que es castizo de casticismo inmemorial, nunca ha disfrutado de su lectura. De hecho, por incapacidad, siempre me he negado a escribir sobre libros de haikus. Pero heme aquí, escribiendo sobre ellos, sobre uno en concreto: Haikus de amor (Ed. Hiperión), una antología elaborada por Elena Gallego y Seiko Ota. Ésta, japonesa de toda la vida, es además una hispanista reconocido que desarrolla su actividad en la Universidad de Estudios Extranjeros de Kioto. Una simple vista a su currículum confirma el que sin duda es uno de sus mayores intereses: la unión entre la literatura japonesa y la hispanoamericana. Así, ha publicado artículos como La influencia del haiku en los poemas de Octavio Paz. Gallego, burgalesa ella, es Licenciada en Filología Hispánica, y doctora en ello con una tesis sobre la traducción de japonés al español. Para más inri, hoy es profesora de Español y de Traducción en la Universidad de Sofía de Tokio.

Pero, ¿para qué este introito?, podrá preguntarse. Y ahí va la respuesta: porque el haiku no por ser breve, o brevísimo, puede ser traducido por cualquiera ni editado por cualquiera. En esto, como en tantas otras cosas, la formación cuenta. Y que Gallego y Ota sean quienes han traducido y realizado la edición de Hiperión, es una garantía de trabajo bien hecho.

A lo que muchas veces se enfrenta el lector neófito cuando se asoma a los versos de un haiku es a su interpretación. Gallego consuela a ese lector en el prólogo (¡benditos prólogos, cuando son tan claros!): “Una de las características más importantes del haiku es que se trata de una obra abierta, es decir, puede tener varias lecturas. Por tanto, quisiéramos que los lectores tuvieran en cuenta que nuestra visión no es más que una de las muchas traducciones posibles. La interpretación depende en gran parte de cada lector”. Aún más claro: “el haiku tiene de por sí un carácter incompleto que el lector debe completar con su imaginación”. ¡Qué gran libertad! Cuando uno, que es neófito, comprende eso, un gozo extraño pero reconfortante, una emoción eléctrica y a la vez, calurosa, le recorre de pies a cabeza cuando lee: “En mi corazón/habita una única persona./Círculo invernal”. Tres versos tan sencillos que pueden albergar todo lo que la emoción y la experiencia propia sean capaces de verter. Es una copa que nunca rebosa.

Nada diré aquí de estilos y métricas, pues esto no es una crítica. Realmente, este artículo es una celebración por haber logrado, al fin, disfrutar leyendo haikus. Sólo hube de comprender que sus tres versos no son frontera de un significado intrincado, sino un enorme paraje de libertad lírica en la que el propio lirismo encuentra asiento. ¡Qué gran libertad!

Fuente: ritmosxxi

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Tres mitos sobre Japón

Tres mitos sobre Japón de los que Occidente no logra desprenderse
Chris Harding
Universidad de Edimburgo
23 agosto 2015

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A menudo es muy difícil desprenderse de los estereotipos nacionales y raciales, pero en el caso de Japón, la gente en Occidente parece particularmente determinada a aferrarse a una serie de mitos establecidos desde hace mucho tiempo, argumenta el doctor Chris Harding, escritor, locutor y profesor de historia de Japón e India de la Universidad de Edimburgo.

Cuando aterricé en Japón por primera vez hace 10 años, me apresuré a salir de la monótona sala de llegadas color crema del aeropuerto de Narita hacia el verdadero país.

Estaba seguro de que muy pronto me perdería en el intenso verde brillante de los arrozales y bosques, las aguas vaporosas de los arroyos.

Un sorbo de té verde me prepararía para una tarde de meditación en algún antiguo templo budista escondido entre cedros fragantes.

Y después, cuando cayera la noche, un tren bala me llevaría hacia el centro de Tokio donde me recibiría con los brazos abiertos su futurismo al estilo de Blade Runner y sus extravagantes espectáculos.

La impresionante modernidad de Tokio también es parte de la imagen de Japón.

La impresionante modernidad de Tokio también es parte de la imagen de Japón.

Ninguna de estas fantasías sobrevivieron el trayecto de tres horas en autobús por el tráfico congestionado hacia Tokio, a través de una carretera anónima con barreras de concreto que ocasionalmente permitían ver edificios altos y anónimos de concreto.

Tomé una leche azucarada comercializada como “café helado” con un conocido japonés que había ido a recibirme.

Comentamos que aunque su familia era “técnicamente budista” él no tenía idea de lo que eso significaba y sólo asociaba los templos con viajes escolares y gente muerta.

Cuando quedamos en silencio, pensé en pedirle a la oficina de turismo japonesa que me regresara mi dinero: ¡Me habían engañado con lo que era Japón!

Después me di cuenta de que ellos sólo habían cumplido con su trabajo: generar dólares de los turistas con el material que tenían disponible, en este caso un joven extremadamente ingenuo, más un siglo de distorsiones sobre Japón.

Estas son las tres mejores distorsiones, o las peores, dependiendo de tu punto de vista:

1. Japón es intrínsecamente extraño

“Encontrarse de pronto en un mundo donde todo tiene una escala mucho más pequeña y delicada que nosotros -un mundo de seres menudos y aparentemente más bondadosos, todos sonriéndote como deseándote lo mejor- un mundo donde todo el movimiento es lento y suave, y las voces son susurros… esto es sin duda la materialización -para las imaginaciones nutridas con el folclore inglés- del viejo sueño del Mundo de los Elfos”.

Así escribió el autor Lafcadio Hearn hace 125 años. A través del siglo que siguió, un número incontable de occidentales visitó y trabajó en Japón.

Los esterotipos de Japón en Occidente han sobrevivido durante años.

Los esterotipos de Japón en Occidente han sobrevivido durante años.

Pronto la cultura japonesa estuvo disponible para nosotros tanto en literatura como cine.

Y, sin embargo, a pesar de ello, en los 1980 el autor australiano-británico Clive James publicó un brillante diario de viajes sobre Japón donde todo lo veía con una perplejidad cómicamente fría.

Cuando compra un refrigerio en un tren bala, pensando que era un sándwich de jamón (que también dice que parece un par de pantis) resultó ser un calamar seco poderosamente oloroso: “seco y planchado”, especula.

Asqueado, James guarda el refrigerio en la bolsa del asiento y se dirige a su próxima desventura con el teléfono a bordo en el vagón.

Clive James no está solo. Poco después surgió Michael Palin, quien compartía con James una tendencia para observar y comentar sobre los japoneses desde la distancia, sin comprometerse realmente de forma directa.

Muchos occidentales creen que lo japonés es "extraño".

Muchos occidentales creen que lo japonés es “extraño”.

Quizás no debo quejarme. Después de todo se trata de entretenimiento ligero. Pero mientras la mayoría de los documentales de viaje tratan de ofrecer el retrato de un lugar, para ayudar al oyente o espectador a conocer el país, cuando se trata de los japoneses el mensaje subyacente es: ¡Es imposible hacer esto! ¡Son totalmente inescrutables!

¿Por qué? Una razón podría ser que en un mundo donde lo extraño y lo sorpresivo se han convertido en mercancías raras y preciosas, es necesario encontrarlas en aguna otra parte.

El periodista del diario Financial Times David Pilling cita a una amiga que le dijo que Japón era el lugar más extraño donde había estado que tenía una buena plomería.

Al mismo tiempo, Japón nos ofrece un espejo en el que podemos mirarnos. Decimos: “Japón es…”, pero en realidad nos estamos planteando una pregunta: “¿Somos nosotros…?”.

Los japoneses son delicados, amables, sumisos. ¿Somos nosotros groseros y de corazón duro? Japón está limitado por una mentalidad grupal que sobrepasa el individualismo. ¿Qué tan libres somos nosotros?.

2. Los japoneses son peligrosos

Las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra Mundial dio a las Fuerzas Armadas japonesas una poderosa reputación de crueldad. Pero una noción que se ha propagado por Occidente es que los japoneses son personas inherentemente impredecibles y peligrosas: que su famosa finura es una máscara que esconde algo amenazador.

La imagen del samurái también ha dejado una huella profunda.

La imagen del samurái también ha dejado una huella profunda.

Esto se remonta al menos hasta los 1850, cuando los viajeros y diplomáticos británicos miraron la tolerancia que tenían los japoneses ante su presencia en el país convertirse en ataques esporádicos contra los Occidentales y sus ayudantes japoneses.

Vincularon la violencia a la actitud particular de la clase samurái y esa asociación se quedó pegada.

Algunas de estas ideas antiguas sobre los samurái fueron, en parte, creaciones japonesas: fantasías inventadas para lectores occidentales dispuestos a pagar dinero por cuentos exóticos de violencia y sexo.

La Segunda Guerra Mundial dio a estas leyendas otro giro: los elementos de galantería y de altos niveles de ética de estas fantasías samurái se perdieron, y lo que quedó fue su lealtad irreflexiva, su negativa a rendirse, su indeferencia hacia la muerte, y hacia la vida de los demás.

3. Las mujeres japonesas son sumisas

Japón ha sido visto como la tierra que el feminismo olvidó. Tanto los comentaristas japoneses como occidentales tienden a ver a las geishas como el ideal de la femineidad japonesa: atractivas y sutiles, subordinadas al hombre, pero suficientemente listas para ser una buena compañía.

Se tiende a ver a las geishas como el ideal de la femineidad japonesa.

Se tiende a ver a las geishas como el ideal de la femineidad japonesa.

Después surgió la influyente antropóloga estadounidense de los 1940, Ruth Benedict, quien escuchó que las niñas japonesas sólo recibían educación suficiente para colocar los libros de sus esposos en la posición correcta en las repisas una vez que acabaron de sacudirles el polvo.

Durante los 1960, cuando los hombres occidentales no estaban seguros de cómo tomar el ascenso de los movimientos de liberación femenina, todo esto parecía profundamente atractivo.

Las japonesas incluso recibieron el máximo sello de aprobación en 1967, cuando Mie Hama se convirtió en la chica Bond “Kissy Suzuki” en You Only Live Twice (Sólo se Vive Dos Veces).

Con los infames arreglos domésticos que le describe su anfitrión en Japón –las mujeres son inferiores a los hombres, están felices con ello, y viven para servir– Bond da su bendición: “Creo que aquí es donde me retiraré…”.

Se cree que Japón es la tierra que el feminismo olvidó.

Se cree que Japón es la tierra que el feminismo olvidó.

Y si piensas que ninguna de estas cosas puede ocurrir en el siglo 21, entonces no has estado poniendo atención a la cultura pop japonesa, ni al éxito del monstruo del pop japonés AKB-48.

Son 48 jóvenes mujeres a quien se les prohibió tener novios y se deben contentar con sonreír y bailar en bikinis o uniformes militares falsos o cualquier cosa que quiera ver el público formado por –aunque algunos críticos se opongan– jóvenes y hombres de mediana edad socialmente inadaptados.

AKB-48 ha tenido enorme éxito en Japón.

AKB-48 ha tenido enorme éxito en Japón.

Después de todo, este mito particular sobre Japón simplemente vale mucho para muchas personas –tanto hombres occidentales que lamentan la muerte del patriarcado, como feministas occidentales que buscan salvar a sus hermanas en Asia, y hasta el Japón corporativo que anda tras el yen– para que esta idea sea modificada pronto.

Es el ejemplo perfecto de cómo los distintos intereses se juntan con el paso del tiempo para crear distorsiones que tienen una vida sorprendentemente larga.

Fuente: BBC

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