Category Archive: Por orden cronológico

Cuando nada acontece

“Cuando nada acontece, hay un milagro que no estamos viendo.”

João Guimarães Rosa
(Brasil, 1908-1967)

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Haikai del Remordimiento

Precisamente en junio pero del año 1949, Pier Paolo Pasolini (Bolonia, 1922 – Ostia, 1975) escribió HAKAI DEL REMORDIMIENTO, que traduzco a vuelapluma:

1
El insomnio es un lobo, una corteza,
impaciencia desnuda en la luz eléctrica,
un hospital donde se quedan
los parientes del difunto.

2
La carroña muestra sus dientes
al sol: su olor a mortaja.
Yace en mi lecho.

3
La libertad sucia y sudorosa
se revuelve en el crudo silencio
de mi cuarto: un sepulcro
quemando mis pies desnudos.

4
Bellas palabras, la dignidad,
rumores en mi habitación,
en el corazón de la vieja noche.
Los jirones de sus ropas.

5
En un lago de sangre, la noche estival.
Salta la fiebre en las venas.
No estoy satisfecho con mi vida.
Podría maldecirme.

6
Los niños son visiones atroces
de los muertos. ¿Dónde su inocencia?
¿Dónde sus seducciones?
Tienen los ojos llenos de ceniza.

7
Los dulces ojos…
Una piedra
entre nosotros.

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Senryu estival I

Reginald Horace Blyth

ANÓNIMO

 

Ka ni kuware   okitsu shiranami   chikushôme

Comido por mosquitos.

“Las olas, qué insondables.”

¡Aplástalos!

 

Para comprender este senryu, debemos conocer la historia en la que se basa el segundo verso. En el Ise Monogatari nos cuentan que Ariwara no Narihira, un Don Juan japonés del siglo IX, acostumbraba a visitar a su amante cada noche, pero su mujer no se mostraba celosa. Al sospechar que ella debía tener un amante en secreto, él simuló que se iba, pero se escondió en el jardín para ver qué pasaba. Sin embargo, su esposa sólo estaba pensando en él y cantaba esta waka compuesta por ella:

 

Sopla el viento

las olas, qué insondables

en el Monte Tatsuta,

por donde va mi amado

a medianoche.

 

Él se enterneció con esta muestra de amor y fidelidad. Sintió vergüenza de sí mismo. El escritor del senryu, a menudo, añade el material omitido en el waka. El tercer verso se refiere a los mosquitos que le importunaban mientras se hallaba escondido en el jardín.

 ***

 ANÓNIMO

 Chi wo waketa  mi to wa omowanu  ka no nikusa

  Aunque tenemos la misma sangre,

¡qué odioso

este mosquito!

 

***

 ANÓNIMO

 Ka wa deta wa   kaya wa moshi danna   dô nasaru

“Los mosquitos ya están aquí.

¿Y el mosquitero,

esposo mío?”

 

Por la bebida y el libertinaje, el marido puso el mosquitero en la casa de empeños al final del último verano. Los mosquitos han comenzado a aparecer y la esposa le recuerda a su amo y señor adónde fue a parar el mosquitero. El resumen de toda una vida juntos se resume en esa pregunta.

 

***

ANÓNIMO

Hae no koi  hito wa mujô no  hae-tataki

Crueldad humana:

Aplastar a las moscas

mientras copulan.

 

 

Fuentes:

Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960

Oriental Humour. Hokuseido Press. Tokyo, 1959

Traducción y selección: Jorge Braulio

 

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Me despertó

Me despertó
un cocuyo. ¡Qué ganas
de apachurrarlo!

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La luciérnaga

 

Hoy se cumplen 20 años de la partida del gran poeta cubano Gastón Baquero (Banes, 1918-Madrid, 1977). Susurremos uno de sus hermosos poemas…

La luciérnaga

Para José Alfredo Pérez Alencar, hijo

Un haiku de Matsuo Bashó, el haiyin de los haiyines,

canta:

‹‹Perseguida la luciérnaga / se esconde en la luna››.

Cierto, le digo al poeta del laúd de nácar, desde niño

descubrí sujetando las alas de la esmeralda en vuelo,

lo que llamais luciérnaga posada en la camelia, y nosotros

llamamos cocuyo engarzado a la ceiba, y también falena,

que existe un lazo de amor entre

la fosforecente luna y el refulgente cocuyo.

Conocí para no olvidarlo jamás ese lazo de amor

entre el astro y el insecto, porque

la luna me hablaba desde el cielo, y decía:

‹‹deja en paz la luciérnaga: me hace falta

esta noche para alumbrar mi fiesta

de todos los otoños››.

Obedecía el niño

como siempre a la luna. En la ventana principal

del cielo aparecía feliz la tímida luciérnaga.

Miraba sonriente al niño, y con suavidad

movía sus alas. Quería enviar desde

el reino esmeralda de sus ojos, un signo de

gratitud, un himno de esperanza.

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Ishikawa Takuboku

13 de abril de 1912

Madrugada. Takuboku cae en estado de coma. A las 9:30 fallece. En su cabecera están el padre, la esposa y su amigo Bokussui Wakayama. El certificado de defunción señala como causa de muerte la tuberculosis pulmonar. Su entierro se realiza el día 15, en el templo Tôkôji, en Asakusa, Tokío.

Realizar un milagro cualquiera
y desaparecer
mientras aun están sorprendidos

El largo corredor del hospital
y el deseo de ir, una vez,
hasta el fin

Mi bigote
torcido hacia abajo
el rostro del tipo que odio últimamente

Fuente:

Takuboku Ishikawa: Tankas. Traducción: Masuo Yamaki y Paulo Colina. Aliança Cultural Brasil-Japão. São Paulo, 1991

Versión libre: JB

Fuente: En Clave de Haiku

 

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Invernales haikus bélicos

 

En la nieve,
como a una bestia
lo matamos.

Hasegawa Sosei

***

Batalla ganada,
entre tanto silencio
está nevando.

Fura

***

Noche de nieve.
Pronto los centinelas
se vuelven blancos

Sumio

***

Oscura la noche fría,
acabada la batalla,
conservo la vida.

Sosei

***

Sin poder dormir
una hoguera nocturna
rodeamos.

Sosei

Fuente:
Seiko Ota & Elena Gallego: Haikus de guerra. Hiperión. Madrid, 2016

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Natsume Sōseki

El pasado 9 de febrero se cumplió el 150 aniversario del nacimiento de Natsume Soseki (1867-1916). Fluir con sus haikus es un buen modo de celebrarlo.

***

uzumorete
wakaba no kaka ya
mizu no oto

Bajo la joven fronda
fluye escondido el río:
su agua resuena.

fuki-agete
too yori ue no
ochiba kana

Cayeron hojas,
y el viento las encumbra
sobre las torres.

(Trad. Fernando Rodríguez-Izquierdo y Gavala)

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Senryu de Año Nuevo

Utamaru-danza de año nuevo1

Hace dos siglos, el pueblo de Edo llevaba una vida social y familiar plenas, en armonía con las estaciones y las correspondientes labores humanas. Cada evento u ocasión tenía su sabor, al cual el senryu añade su sazón especial. Podemos decir que quien ve y aprecia la vida anual del pueblo con ese ojo amorosamente malicioso, lo conoce mucho mejor que lo que él se conoce.
Aún existe en Japón la costumbre de trabajar tan poco como sea posible en Año Nuevo y tampoco discutir, reñir o apesadumbrarse en este día.

ANÓNIMO

Ganjitsu ni naku wa nanasai miman nari

El que grita en Año Nuevo,
aún no ha cumplido
los siete años.

***

ANÓNIMO

Ganjitsu no kogoto nama yoi nareba nari

¡Refunfuña
en Año Nuevo!
Aún está medio borracho.

***

ANÓNIMO

Ganjitsu ni ikeshâshâ to yamigaeri

Día de Año Nuevo:
el descarado
resucitó.

Cierto hombre simplemente no podía pagar sus deudas el 31 de diciembre, así que se fingió muerto. El acreedor no pudo cobrarle a la mujer que estaba simulando los alaridos. Pero al día siguiente, Año Nuevo, se encontraron y el acreedor gritó: “¡Pensé que estaba muerto!” “¡Así fue, pero resucité hoy!” Esta parece una historia improbable, pero tomando en consideración que ocurre en el período Edo y conociendo las costumbres de Año Nuevo, así como el carácter de los japoneses, no es del todo increíble.

***

ANÓNIMO

Ebisukô shigonichi hone wo shaburaseru

Fiesta de Ebisu.
Tendrán que chupar huesos
por varios días.

El 20 de enero, en las tiendas japonesas celebran la festividad de Ebisu, el dios de los negocios. Los tenderos hacen una fiesta para sus conocidos, familiares, clientes y criados. El amo no debe reñirles a éstos últimos en esa jornada. Durante los cuatro o cinco días que siguen a la fiesta, los criados tienen que comer las sobras de la comida.

Fuente:
R. H. Blyth: Japanese Life and Character in Senryu. Hokuseido Press. Tokyo, 1960
Traducción y selección: JB

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Milagros

Walt Whitman

Hace unos días, la entrañable haijin Mercedes Pérez publicó este mensaje en El Rincón del Haiku: Os comparto este poema de Whitman. Seguro que lo conocéis, pero no está de más recordarlo. Creo que tiene ese espíritu afín con el haiku. Os dejo el enlace de la página donde lo he leído.

Gracias, amiga, por compartir un texto tan hermoso.

***

MILAGROS

Por que hacer tanto alboroto por un milagro?
Yo sólo conozco milagros,
ya sea que camine por las calles de Manhattan,
o mire hacia el cielo por encima de los techos de las casas,
camine por la playa con los pies descalzos al borde del Mar,
o permanezca de pie, debajo de los árboles del bosque…
Observe a las abejas volando en torno de la colmena en el verano,
o a los animales que pastan en las praderas,
o las aves o la maravilla de los insectos en el aire,
o la maravilla de la puesta del sol,
o de las estrellas que resplandecen tan calladas y brillantes,
o la exquisita curva delicada de la luna nueva en primavera.
Estos y los demás, todos, son milagros para mí.
Todo está vinculado y sin embargo, cada cosa es diferente y ocupa su propio lugar.

Para mí cada hora de luz y oscuridad es un milagro,
cada centímetro cúbico de espacio es un milagro,
cada metro cuadrado de la superficie de la tierra contiene lo mismo;
cada fragmento de su interior bulle con lo mismo.

Para mí el mar es un milagro continuo,
los peces que nadan, las rocas, el movimiento de las olas,
las barcos y sus navegantes.
¿Es que existen milagros más extraños?

Walt Whitman
(1819 – 1892)

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