Monthly Archives: diciembre 2016

Claro cielo invernal

colibries 2

Claro cielo invernal
De pronto, una pareja
de colibríes

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El día más corto

heron

El día más corto…
Una garza aletea
en la rotonda

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Dos viejos riendo

heces de pajaro1

Dos viejos riendo:
en sus hombros, las heces
del mismo pájaro.

Kaishi

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ACTA DEL FALLO DEL VIII CONCURSO DE HAIKU FACULTAD DE DERECHO DE LA UCLM

uclm

A las 20 h. del día 30 de noviembre de 2016 se reúne en Albacete el jurado del VIII Concurso Internacional de haiku de la Facultad de Derecho de Albacete (Universidad de Castilla-La Mancha), compuesto por los siguientes miembros: Fructuoso Soriano, Elías Rovira y Ángel Aguilar, con la colaboración de los miembros de la Facultad de Derecho Diego Gómez y Tomás Vicente. Se procede a la votación de los premios del Concurso por el jurado, y tras la misma, se decide además otorgar una serie de menciones, así como realizar una selección para la publicación de una antología.

Antes de nada, el jurado desea manifestar su satisfacción por los centenares de haikus recibidos y la gran calidad de la mayoría, si bien también se debe reconocer que son muchos aún los autores que siguen escribiendo en el formato de un haiku, poesía occidental: con rimas, títulos, recursos literarios, reflexiones, pensamientos, sentimiento, etc. No obstante, y como se ha dicho, en general el nivel ha sido muy elevado.

Los premios han sido los siguientes:

Premio a la mejor serie de haiku, con un premio de 300€ a Xaro Ortolá Reig (Altea, Alicante):

juegan los niños,
en la barca partida
del arrozal

un aire frío…
las campanas que suenan
son por mi padre

almendro silvestre,
una mitad con hojas
la otra con flores

truenos lejanos…
apoyada en el pruno
la vieja azada

pequeño gorrión…
encarando a la tórtola
se lleva el pan

No ha sido necesario escudriñar en cada verso, ni el análisis concienzudo de cada composición: la simple lectura de esta colección transmite esa conmoción tan inherente al haiku, esa sorpresa nacida de un potente aware, transmitida impecablemente a través de cinco grandes haiku: una serie completa, homogénea, sin altibajos que no puede dejar indiferente a quien los lee. ¡Cómo hacer sentir a un lector sin que el haijin narre sus sentimientos, el sentimiento de la pérdida de un padre a través del frío y el sonido de campanas! ¡Cómo vivir sin que nos lo describan, la felicidad de unos niños! Y así lo que la Naturaleza puede hacer sobre un almendro, cómo con un zoom que sale de los truenos hasta llegar a la humana azada pasa por el pruno, o sencillamente, describir sin decirla, la grandeza de un humilde gorrión… Lo dicho, ha sido posible quedar indiferentes.

Al mejor haiku y con un premio de 200€ a Mercedes Pérez (Madrid), con:

espigas al viento…
en silencio se descalza
el pescador

Se ha valorado, en primer lugar, lo que llega con una simple lectura. Brisa, silencio… contemplación por los cinco sentidos, convirtiendo en sinergia el despojamiento del pescador con el de la autora en sus recursos: sencillez sin simpleza. Técnicamente, el haiku se plasma de manera impecable: un kigo sutil con dos polos de comparación interna cuya yuxtaposición es pura armonía: viento/espigas, y tras la cesura, silencio/gesto humano/agua.

Mención a la serie de haikus de Jorge Braulio Rodríguez Quintana (Habana del Este, Cuba):

En el estuche
del trombón, el zumbido
de un abejorro

Olor a sopa
Por la viga del techo
va y viene el gato

Leve, la sombra
de la nube a través
del campo en llamas

La tos del viejo
que recoge cerezas
Anochecer

Agua cayendo
en el agua: la noche,
menos oscura

El autor no deja ni un solo sentido sin tocar en esta serie. Quien lee puede saborear, palpar, oler ver y oir a la Naturaleza. Homogénea e interesante.

Mención a la serie de haikus de Ana López (Albacete):

Segando el heno…
En el tocón cubierto
de musgo, un yesquero.

Silencio en el claustro.
Vuelan dos golondrinas
bajo su bóveda.

Lluvia torrencial.
Medio ahogada la mosca
en el alféizar.

Final de agosto.
A un tiempo: sol de ocaso y
naciente luna llena.

Chopo centenario.
El brisar de las hojas
bajo su umbría.

Se ha valorado la comunión con la naturaleza a la que el lector se ve abocado en la lectura de esta serie. También la evocación a los clásicos: La grandeza de soles y lunas de Basho, los insectos sufrientes Issa, el asombro y conmoción de Buson y la frescura renovadora de Shiki.

Mención a la serie de Félix Arce (Soria):

atardece,
la gata mira muy quieta
su propia sombra

lluvia en la mañana,
al otro lado del bosque
la llamada del afilador

brisa en la bahía,
la luz del sol transparenta
la oreja del bebé

lluvia de mayo,
en venta la casa
del último dulzainero

frente al río
en la mirada de mi hermano
la de mi padre

Una lección del ritmo en el haiku, de cómo incumpliendo el clásico 5-7-5, se consigue el pleno sabor a haiku aunando forma y el contenido.

Mención al haiku de Cecilia Mercedes Iunnisso (Rosario, Argentina):

Sigue a la hormiga
la sombra con su carga
entre guijarros

Un aware percibido por una extraordinaria comunión con la naturaleza, con la inocencia de contar ¡hasta la carga!: mirada infantil sobre las cosas que sencillamente son.

Mención al haiku de Hernán Talavera (Albacete):

No se ve, pero…
¡shh! Desde aquí se oye
el riachuelo

Llama la atención cómo un haiku que nace del propio “yo” del autor, acaba por buscar la complicidad de quien lo lee, anulando por completo la figura de quien vivió el aware.

Mención al haiku de Raúl Fortes Guerrero (Valencia):

Se aleja el mirlo.
El eco de su trino
en el ocaso…

De cómo una mínima rima debe ser aceptada para no estropear un gran haiku: la sencillez de la naturaleza percibida y representada en estado puro. Un espacio se llena, a pesar de la ausencia del mirlo.

Mención de haiku a Lester Flores (La Habana, Cuba):

A la puerta
del cementerio, una vela
apagada

Un haiku penetrante, cargado de wabi-sabi, que tiene un kire en mitad del segundo verso, algo no demasiado frecuente, y que genera un efecto muy singular en su lectura. Un cementerio (la nada) y a sus puertas una vela ¡apagada!

¡Enhorabuena!

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Cayó del árbol

paloma sin cabeza

Cayó del árbol
el cuerpo sin cabeza
de una paloma

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