Albaricoque en flor

Zhao_Chang_-_Apricot_Blossoms_Painting_from_Life

Akindo wo hoeru inu ari momo no hana

Al mercader
le ladra el perro.
Albaricoque en flor.

Buson

Esta es una estampa de una pequeña aldea en primavera. Parecìa que el vendedor iba a entrar en la casa y el perro que dormitaba a la entrada, súbitamente, comienzó a ladrar. Surgen preguntas: ¿Cuál es la (indudable) conexión entre el perro que le ladra al vendedor y los albaricoques florecidos que cuelgan de los muros por doquier? ¿También las flores, a su colorida manera, están ladrándole a todos y cada uno? ¿Está el perro floreciendo a través del sonido y así expresa su participación en el flujo a través del cual colmamos la ley de nuestro ser? He aquí un pasaje del Saikontan* que tiene un enorme parecido con los versos de Buson:

Los ladridos de un perro en una aldea de albaricoques florecidos;
El canto de un gallo entre las moreras.

Y en otro pasaje del mismo libro, hay una insinuación del sentimiento que quizás animó a Buson a escribir dichos versos:

El ladrido de los perros y el cantar de los gallos tras las vallas de bambú me elevan al reino de las nubes.

*Escrito por Hang Ming Ying (1575-1619)

Fuente:
R. H. Blyth. Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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