Nadie en derredor

Horornis diphone

Mujinkyô uguisu niwa wo aruki keri

Nadie en derredor.
Un uguisu camina
por el jardín.

Shôha

El solitario uguisu está en el jardín desierto, en vez de en la arboleda. Alternativamente nos asombra la inconexión y la unidad de las cosas. Aquí lo que se percibe es su existencia independiente, donde

Cada espíritu cautivo es una estrella
que ilumina su propio firmamento.

Aunque es solo uno el mundo en el que vivimos, cada animal, cada objeto inanimado subsiste en completo aislamiento.

Y una vez que ella lo vio recogiendo a un pájaro que había quedado agarrotado contra un alambre, se dio cuenta de que había otro mundo silencioso, donde cada criatura está sola en su propia aura de silencio, el misterio del poder.*

En el siguiente waka del Emperador Meiji se respira el mismo sentimiento:

Cae la lluvia primaveral;
afuera, en el jardín en calma,
los pétalos de cerezo
caen y se dispersan.

*Lawrence, Saint Mawr.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre:JB

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