Monthly Archives: abril 2016

Un pedregal

Mirabilis jalapa_JB

Un pedregal…
Porque sí, floreció
la maravilla

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Sonarse la nariz

Ito Jakuchu 1716 - 1800-_Plum_Blossoms_from_Seiran'en_Painting_Album_

Tebana kamu oto sae ume no sakari kana

Alguien se suena
la nariz con la mano.
Ciruelo en flor.

El sonido, corto y definitivo, agudiza de momento el sentido del olfato de Bashô, ya que fue súbitamente consciente de lo que estaba haciendo en uno de esos días, aspirando el aroma de las flores de ciruelo y absorbiendo su leve y profundo blancor. Lo que impresionó a Bashô fue el hecho de que sonarse la nariz con la mano no le pareció algo sucio o poco caballeroso, sino que lo toma tal cual fue, una acción, un sonido, un fenómeno de la naturaleza, no separado en su esencia de la vista y el olor de las flores de cerezo.

He aquí un verso de Issa que va más allá que el de Bashô:

Hatauchi ya tebana wo nejiru ume no hana

Arando el campo…
Se limpia la mano mocosa
en las flores de cerezo.

Hacerlo en un fino pañuelo de batista está bien, pero no en las sobresalientes ramitas floridas. En verdad Wordsworth dijo:

Y la costumbre te cubre con su pesantez
helada y honda, casi como la vida.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre: JB

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Haiku en Albacete

haiku en albacete1

Fallo del Décimo Concurso de Haiku de la Biblioteca de la UCLM

Reunido el jurado del décimo premio de Haiku de la Biblioteca Universitaria de Albacete, el mediodía del día 22 de abril de 2016, deciden conceder los siguientes premios:

Primer premio: José Cortijo

Desde el quijero…
El brillo de la trucha
entre las ovas

Segundo premio: José Ángel Cebrián

solar en venta,
tres calcetines húmedos
sobre la valla

Tercer premio: Ana María López

Olor a tomillo.
Excrementos de cabra
marcan el sendero.

Accésit: Alberto Yagüe

en el deshielo-
remonta la cascada
la mariposa

Accésit: Pilar Alcón

Entre los muelles
del colchón oxidado,
la enredadera

Accésit: Jesús Ortuño

Gotas de abril
Huele a tierra mojada
Sólo respiro

Accésit: Antonio Martínez

hilera de prunos-
imposible no pisar
sus pétalos

Mención especial: María Elena Gutiérrez

Apenas luces
con un silencio frío.
El gorrión mira.

***

La entrega de premios tuvo lugar el pasado lunes, a 1:00 pm. en el hall de la Biblioteca de la Universidad.

¡Enhorabuena a los galardonados!

Fuente: Haikus en Albacete

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Cierra los ojos

V0015870 A blind man holds out his hat to beg, while a young girl cla Credit: Wellcome Library, London. Wellcome Images images@wellcome.ac.uk http://wellcomeimages.org A blind man holds out his hat to beg, while a young girl clasps her hands in prayer. Mezzotint by G. Maile after C. Francis. By: C. Francisafter: Georges MailePublished: - Copyrighted work available under Creative Commons Attribution only licence CC BY 4.0 http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/

Cierra los ojos
para hablar con su padre
la hija del ciego.

Kaishi

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Hokusai

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En su libro Espejos -Una historia casi universal-, el escritor uruguayo Eduardo Galeano nos dejó una sintética estampa de Katsushika Hokusai. Que su lectura sea una incitación para conocer más acerca de la vida y la obra de este genio del arte japonés.

***

Hokusai, el más famoso artista de toda la historia del Japón, decía que su país era tierra flotante. Con lacónica elegancia, él supo verla y ofrecerla.

Había nacido llamándose Kawamura Tokitaro y murió llamándose Fujiwara Iitsu. En el camino, cambió de nombre y apellido treinta veces, por sus treinta renacimientos en el arte o en la vida, y noventa y tres veces se mudó de casa.

Nunca salió de pobre, aunque trabajando desde el amanecer hasta la noche creó nada menos que treinta mil pinturas y grabados.

Sobre su obra, escribió:

De todo lo que dibujé antes de mis setenta años, no hay nada que valga la pena. A la edad de setenta y dos, finalmente he aprendido algo sobre la verdadera calidad de los pájaros, animales, insectos y peces, y sobre la vital naturaleza de las hierbas y los árboles. Cuando tenga cien años, seré maravilloso.

De los noventa no pasó.

Eduardo Galeano

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En los bolsillos huesos de melocotón

En los bolsillos huesos de melocoton1

por Verónica Aranda

Es más que conocida la influencia que ha ejercido el haiku en España en los últimos años y la proliferación de publicaciones, estudios críticos y antologías de haiku en español como Un viejo estanque, que salió en la editorial Comares y reunió tanto a haijines españoles como hispanoamericanos. Por otro lado, dentro de esta “moda” del haiku, mucha gente se ha lanzado a escribir y catalogar bajo ese nombre lo que no son más que poemas breves que al incorporar metáforas u otras “florituras”, de ningún modo funcionan como haikus.

No es el caso de Isabel Pose, que es una de las mejores haijines de nuestro país. Lleva años profundizando en la teoría y la filosofía de este género breve nacido en Japón en el siglo XVIII y fue discípula de Vicente Haya. Ha sido premiada en varios certámenes internacionales como el prestigioso Samurai Hasekura o el Haiku No-Michi. Forma parte del equipo de redacción de la gaceta de haiku “Hojas en la acera”.

El haiku es lo que se dice y, sobre todo, lo que no se dice, y los haikus de En los bolsillos huesos de melocotón destacan por su atmósfera intimista. Haikus que nos hablan de una soledad serena, de enfermedad, que nada tienen que envidiar a los de Shiki:

Del otro lado de la montaña
trae al enfermo
un manojo de menta.

Haikus de una enorme plasticidad y mirada flexible, milimétrica, que nos dibujan algunas escenas interiores muy sugerentes y llenas de vida:

En el patio del fondo,
la madre del samurái
planta glicinas.

El haiku es sencillo en su esencia, un ejercicio de desprendimiento que tiene que abandonar el yo para dejar constancia de ese asombro (aware) o ese encuentro entre la mirada del poeta y la naturaleza, que dura un instante, transmitiendo al lector un poso de armonía, la mística del paisaje. Ese instante pueden ser décimas de segundo, el tiempo que dura un relámpago:

A la luz del relámpago:
el plumaje de un pájaro
mojado de lluvia.

En general, los haikus de Isabel Pose no siguen la pauta del 5-7-5, lo cual es otro falso mito. Se puede escribir este género sin seguir el esquema métrico de las 17 sílabas, y la disposición tampoco tiene que ir necesariamente en tres versos. Por otro lado, también hay espacio para los haikus de temática urbana, que la autora plasma con maestría y nos deja flashes a modo de secuencias cinematográficas como “un plano de Roma” desplegado en el asiento de al lado o las noticias del frente que emite la radio mientras una mujer “descorazona ciruelas”.

En todos los haikus hay espacios en blanco, deben sugerir más que decir, y hablar de algún modo del silencio porque son gestados en la contemplación. Como bien explica la autora en la introducción, “para permitir que un haiku entre en nosotros es necesario que nuestra mente esté en silencio, sin estar analizando ni procesando nada”:

Sin nadie a quien hablar.
En la montaña
esperando el invierno.

El libro, bellamente editado por Polibea en su colección “el levitador”, en consonancia con la elegancia y la austeridad del haiku, se divide en tres secciones. Llama la atención la parte central, titulada “Anti-haikus”, que no llegan a ser haikus por su exceso de “subjetividad” o porque incorporan metáforas. Es todo un gesto de honestidad por parte de la autora haberlos incluido en el libro y, al mismo tiempo, es muy pedagógico porque nos ayuda a identificar lo que se aleja de los cánones que, sin embargo, puede funcionar a la perfección como poema breve.

El libro acaba con unos tankas, un subgénero que apenas se practica en España y que fue muy popular en la corte nipona, especialmente durante el periodo Heian. Los amantes recurrían con frecuencia a este tipo de poema para enviarse mensajes con un significado que sólo ellos podían entender. Por lo tanto, en el tanka sí que está permitida la subjetividad y la expresión de los sentimientos, y suele estar compuesto de 31 sílabas de 5-7-5-7-7, admitiendo también otras combinaciones. Curiosamente, sigue siendo la poesía predilecta en Japón y hay casos de bestsellers actuales escritos en tankas.

Fuente: La tormenta en un vaso

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Totí mayito

toti mayito 2

Totí mayito:
algazara, silencio
y a otra rama

totí mayito 1

Mayito o totí mayito: Agelaius humeralis

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Leonardo de Vinci

Leonardo_Da_Vinci

Hoy hace 564 años que nació Leonardo de Vinci…

1

“Cuando trates con el agua consulta primero la práctica, y luego la teoría.”

2

“Dirán que por no ser yo un hombre de letras, no puedo expresar bien lo que deseo tratar. Pero ellos no saben que mis cosas han de ser tomadas, más que de las palabras ajenas, de la experiencia, que es la maestra de quien bien escribe, y como tal la tomo como maestra, y en todos los casos la alegaré”

3

“Desperté, sólo para darme cuenta de que el resto del mundo continúa durmiendo…”

4

“Quien de verdad sabe de qué habla, no encuentra razones para levantar la voz.”

5

“Toda cosa desea naturalmente mantenerse en su ser.”

6

“Una obra de arte nunca se termina, solo se abandona.”

7

“Yo seguiré”

Leonardo de Vinci
(Vinci, 1452 – Amboise, 1519)

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Silba más alto

sinsonte en el nogal

Silba más alto
el sinsonte: en el cielo
ni una nube

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Nadie en derredor

Horornis diphone

Mujinkyô uguisu niwa wo aruki keri

Nadie en derredor.
Un uguisu camina
por el jardín.

Shôha

El solitario uguisu está en el jardín desierto, en vez de en la arboleda. Alternativamente nos asombra la inconexión y la unidad de las cosas. Aquí lo que se percibe es su existencia independiente, donde

Cada espíritu cautivo es una estrella
que ilumina su propio firmamento.

Aunque es solo uno el mundo en el que vivimos, cada animal, cada objeto inanimado subsiste en completo aislamiento.

Y una vez que ella lo vio recogiendo a un pájaro que había quedado agarrotado contra un alambre, se dio cuenta de que había otro mundo silencioso, donde cada criatura está sola en su propia aura de silencio, el misterio del poder.*

En el siguiente waka del Emperador Meiji se respira el mismo sentimiento:

Cae la lluvia primaveral;
afuera, en el jardín en calma,
los pétalos de cerezo
caen y se dispersan.

*Lawrence, Saint Mawr.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. II. Hokuseido. Tokyo, 1950
Versión libre:JB

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