La voz de los mundos

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Ando el nublado atardecer de invierno, entre la ligera llovizna, rumbo a los cerros, donde la niebla reposa. El campo, difuso, calmo y hondo. Ráfagas de un viento agrisado barren los yerbajos. No sé cómo, pero un soplo muy profundo de comunicación cósmica, grave, se hace en mí mientras camino los silencios de la sabana. ¡Tantas cosas se levantan, se inician, tantos días que fueron de luz y de promesas y que ahora, muy apagados, surgen desconocidos!.. Soy un hombre, así, primero. Adán soy. La naturaleza oscura y acuosa me toma. Sobrecogido, doy un pecho puro sin tiempo. Hombre sin fin soy que siente esa fuerza de los cielos con los últimos reflejos del día cayendo sobre los montes. Recibo la milenaria sensación del comunicado con las poéticas magias, que oye la sutil voz de los mundos, misteriosa, resonando en una belleza de sombras y neblinas queriéndole arrastrar, vaciar, desvanecer…

Samuel Feijóo

 

Fuente:
Samuel Feijóo: Libreta de pasajero. Universidad Central de Las Villas, 1964.

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