Cae en los campos

Arrozales en Japón, 1935

Ta ni ochite  ta wo ochiyuku ya  aki no mizu

Cae en los campos,
cae desde los campos:
agua de otoño.

Buson

Así debe ser el haiku, perfectamente claro, sin ninguna mescolanza de elementos intelectuales. Al final del otoño, después que el arroz ha sido cosechado, el agua escapa de uno a otro campo hasta que se va toda. Esta agua, que uno podría pensar que es agua simplemente, no lo es. Es el agua de otoño. Comparemos estos versos con otros del mismo poeta:

Otoshimizu  tagoto no yami to  narinikeri

El agua que se escapa
se vuelve oscuridad
en cada campo.

Este es oscuro e intelectual. Es una suerte de pensamiento poético, un misticismo semi-verbal. En la noche, la brillante expansión del agua en cada campo se convierte en negro lodo, es decir, el agua de luz se transforma en campo de oscuridad.

Fuente:
R. H. Blyth: Haiku. Vol. IV. Hokuseido. Tokyo, 1951
Versión libre: JB

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One Response

  1. jorgebraulio dice:

    Tras una sugerencia de mi hermano José Manuel, hicimos éstas versiones que resultan más precisas y, al parecer, se ajustan más a lo que se dice en los textos originales:

    Cae en un arrozal
    y escapa a otro arrozal:
    agua de otoño

    El agua que se escapa
    se vuelve oscuridad
    en cada arrozal

    Saludos desde Alamar.

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